6 ideas equivocadas sobre la psicoterapia

El trabajo de psicólogo hace que nos encontremos diariamente con personas que pasan por una etapa muy complicada de sus vidas. Cuando alguien decide iniciar un proceso psicoterapéutico, llega a la consulta con muchas ideas sobre cómo será, en muchos casos ideas muy acertadas, aunque otras veces las ideas que podemos llevar a la consulta del psicólogo se alejan mucho de lo que después es el proceso de la terapia. Hoy enumeramos aquí algunas de estas ideas que pueden surgir cuando pensamos en ir al psicólogo.

extraído de www.psyciencia.com
extraído de www.psyciencia.com

1. La psicoterapia me hará feliz. El proceso terapeútico no proporciona necesariamente felicidad. Ésta es un estado más complejo y generalmente de una duración no muy larga. Cuando vamos al psicólogo, lo que se hace es trabajar sobre nuestros pensamientos, emociones y acciones para que nos ajustemos lo mejor posible a las diferentes situaciones y contextos vitales. En esta idea no necesariamente está el ser feliz, sino el adaptarse lo mejor posible a lo que nos ocurre.

2. El psicólogo tiene que cambiar a mi “marido, amigo, hijo…”. Muchas de las personas que vienen a terapia vienen porque alguien cercano les ha dicho que deben venir para cambiar. Es importante desmentir esa idea por varios motivos. Si la persona que viene a terapia no está convencida de que hay algo que va mal en su vida, no tiene sentido tratar de hacer un trabajo porque otro le dice que debe hacerlo. Por otra parte, además, cuando se hace terapia, no se cambia como uno es, sino que siendo tal y como somos, la terapia nos ayuda a encontrarnos bien emocionalmente.

3. Quiero mejorar en una sesión. Actualmente estamos muy habituados a encontrar rápidamente cualquier información, a la comida rápida, a movernos por el mundo en cuestión de unas horas… Es posible que esto sea lo que produce en nosotros la necesidad de aliviar el sufrimiento de una forma instantánea, sin embargo, cuando hablamos de psicoterapia en una sola sesión es imposible que logremos la mejora necesaria, y aún menos el alivio instantáneo del sufrimiento. Esto es así porque la terapia implica un aprendizaje y una labor de autodescubrimiento que no se puede hacer en un día. Del mismo modo que no esperamos hacer otros aprendizajes (por ejemplo, un idioma, dibujar, cocinar,…) de un día para otro, no es recomendable desear lo mismo de la psicoterapia.

4. Me debería sentir mejor después de cada sesión. Muy relacionado con lo anterior, en ocasiones creemos que cuando vamos al psicólogo nos sentiremos siempre mejor al salir de las sesiones, sin embargo, en muchas ocasiones no es así. Explorar las partes de nosotros que nos causan sufrimiento habitualmente produce más dolor que tranquilidad aunque es un proceso que casi siempre es indispensable para que pueda haber mejoría.

5. Me dirá lo que tengo que hacer. Suele ser una de las ideas que las personas que acuden al psicólogo se corrigen a sí mismas. Aunque a veces desearíamos que otra persona (como el psicólogo) nos dijera lo que debemos hacer, eso sería peor para nosotros. Lo ideal para sentirnos mejor con nuestra forma de estar en el mundo es que seamos responsables de nuestras acciones. En psicoterapia, lo que se hace es guiar a cada persona para que encuentre sus propias respuestas a qué debe hacer.

6. Me llevo muy bien con mi psicólogo. Es genial que como persona que acude al psicólogo, se sienta que te llevas muy bien con él o ella, pero en realidad, no es lo más recomendable. Aunque el trabajo del psicólogo es que se establezca esta relación, también es importante que se establezcan los límites adecuados, de forma que la relación se mantenga en este nivel. En realidad, no se puede decir que “conozcas” a tu psicólogo, y en esta relación existe una jerarquía muy clara mientras que en las relaciones de amistad, lo mejor que podemos hacer es que éstas sean igualitarias.

Estas ideas muchas veces son inevitables, pero es bastante útil que sepamos que son equivocadas respecto al proceso de psicoterapia, ya que de este modo podremos llegar a conocer mejor el funcionamiento de la terapia y así lograr un mayor bienestar o un alivio del sufrimiento.

Fuente; psychcentral.com

Escrito por Lara Pacheco Cuevas

¿Cómo disminuir la fatiga mental?

Si la semana pasada hablábamos de en qué podía afectarnos desarrollar una fatiga mental excesiva, esta vez acercamos algunas de las medidas que podemos tomar para reducirla o prevenirla.

La mayoría de los trabajos de oficina conllevan una alta fatiga mental, necesitamos estar atentos y ser productivos durante las horas de nuestra jornada laboral. Sin embargo, mantener un nivel alto en este sentido puede afectarnos en múltiples aspectos. Si queremos que esta incómoda fatiga mental disminuya podemos comenzar a cambiar nuestros hábitos, aunque es importante tener en cuenta que si ya la estamos sufriendo tardará un tiempo en reducirse, sin embargo, estos hábitos también pueden prevenirnos contra el desarrollo de esta fatiga y sus consecuencias.

Aumenta tu bienestar físico

Una alimentación saludable, una hidratación adecuada y buscar tiempo para el ejercicio nos permitirá prevenir este efecto de sentirnos fatigados. El equilibrio físico nos puede proporcionar un mayor descanso mental o facilitar que este se produzca. Si bien es cierto que, como comentamos antes, el ejercicio físico se hace mucho más complicado cuando nos sentimos fatigados mentalmente, al ponernos en marcha aunque sea con paseos de corta duración, o subir escaleras en lugar de coger el ascensor, se produce un alivio de este excesivo esfuerzo mental que estamos haciendo.

Extraída de anabolic.co
Extraída de anabolic.co

Maneja la atención que prestas a tus pensamientos

Anteriormente hemos comentado que la causa principal de esta fatiga mental tiene que ver con sostener la atención de forma prolongada en el tiempo. La mayoría de los trabajos requieren de esto, en muchas ocasiones sin los descansos necesarios. Aún más, cuando tenemos los descansos necesarios, en muchas ocasiones no somos capaces de desconectar. Muchas veces un pensamiento se convierte en repetitivo e involuntario y vuelve una y otra vez a nuestra mente. La atención que prestamos a este tipo de pensamientos es agotadora. Este tipo de pensamientos suelen ser todo lo contrario a constructivos y en muchas ocasiones tienen que ver con algo que estamos postergando. Cuando es así, lo más útil, aunque también muy complicado, es pasar a la acción y dejar de posponer. Otras veces simplemente tienen que ver con nuestros miedos o expectativas. Aunque parezca imposible, tenemos la opción de plantearnos que “ya pensaremos luego sobre ellos”. Al hacer esto, reducimos la carga mental y de este modo la fatiga mental se reducirá.

Comienza a poner límites

En nuestras relaciones personales muchas veces podemos acabar cargándonos de más actividades de las que podemos o queremos abarcar, de esta forma, los tiempos de descanso se convierten en obligaciones también y necesitamos poner en ellas demasiado esfuerzo cognitivo. A veces nos es difícil decir que no a todo lo que nos proponen las personas que nos rodean, muchas veces incluyendo en el entorno laboral. Aprender a limitar nuestras obligaciones tanto dentro como fuera del trabajo repercutirá en aumentar nuestra capacidad y, lo más importante, será preventivo para nuestra salud mental.

Conoce lo que te da felicidad

La forma de recuperarnos de la fatiga mental que se puede producir en nuestro día a día muchas veces tiene que ver con comprometernos con las cosas que nos producen alegría o felicidad. Es posible que muchas veces ni siquiera sepamos qué son esas cosas, así pues, en ocasiones hay que empezar por hacer listas de acciones que nos dan felicidad. Una vez tengamos alguna lista, por pequeña que sea, de este tipo de cosas, lo mejor para aliviar la fatiga mental es incorporarlas en nuestro día a día, elegir siempre que podamos aquello que se acerque más a las acciones que nos proporcionan alegría.

En el post de la semana pasada ya comentamos los efectos negativos que la fatiga mental puede causar sobre nuestro bienestar y nuestras capacidades en la vida cotidiana. Poniendo algunas medidas para prevenir o mejorar esta fatiga mental puede hacer que nuestro día a día sea más llevadero. ¡Es el momento de empezar a ponerlo en práctica!

Fuente: http://www.huffingtonpost.com/leslie-davenport

Escrito por Lara Pacheco Cuevas

¿Es la infidelidad on-line una infidelidad real?

 

Extraída de www.primeraplana.mx
Extraída de www.primeraplana.mx

Sin duda, la infidelidad puede ser uno de los acontecimientos más devastadores en la vida de una pareja. Entendida como una ruptura en el vínculo afectivo con la pareja elegida, su impacto puede variar en función del acuerdo entre ambos miembros de la pareja, pudiendo ser considerado infidelidad actos diferentes si los miembros no comparten su definición personal. Así, podemos encontrar parejas (o miembros de ella) que consideran infidelidad un intercambio de mensajes románticos con una persona ajena a la pareja, mientras otros considerar que se tiene que haber producido una relación sexual con un tercero para considerarlo como tal (para otras, cualquiera de estos actos ya es infidelidad). De cualquier modo, implica al menos   una tercera persona; y la relación que establece nuestro compañero con esa persona se considera una traición en la medida en la que comparte aspectos que consideráis fundamentales en vuestra relación, y en buena medida, exclusivos para vuestra unión.

Son muchas las investigaciones a este respecto, y de hecho se han encontrado diferencias con respecto al género en lo que se supone una infidelidad o no. De este modo, los hombres tienden a denominar “infidelidad” y sentir celos derivados de ello cuando se produce una infidelidad sexual, mientras que para las mujeres la infidelidad tiene connotaciones más emocionales, sin necesidad de que se hayan producido relaciones sexuales entre las partes. Sin embargo, hay  mayor uniformidad en las reacciones emocionales ante la infidelidad; tanto hombres y mujeres reportan sentir asco cuando se enteran de que su parejas les ha sido infiel sexualmente, y confiesan mayor daño y tristeza en la relación cuando la infidelidad emocional.

Ante el creciente uso de redes sociales, páginas de contactos y uso de mensajería instantánea, el escenario de la infidelidad ha aumentado y la infidelidad on-line (es decir, aquella infidelidad compartida con una persona que no has visto de manera física pero sí que se ha podido intercambiar mensajes –o actos más comprometidos, como el cibersexo-) ha entrado de lleno en los estudios sobre infidelidad. Así, Guadano y Sagarin (2010), con una muestra de 322 participantes, evaluaron la reacción que podrían tener las personas ante el conocimiento de una “ciber-infidelidad”, y si éstos efectos podrían considerarse los mismos ante una infidelidad convencional. Los resultados fueron reveladores: si bien los efectos de una infidelidad convencional son muchos más traumáticos que la on-line, se encontraron nuevamente diferencias con respecto al género en las reacciones despertadas. Para los hombres, era más importante la infidelidad de tipo sexual (de hecho, para los hombres encuestados daba igual si fuera on-line o convencional), mientras que en las mujeres lo importante era el vínculo emocional. Los actos que se hacían con el “ciber-amante” también fueron evaluados, de manera que las mujeres tendían a ver más grave actos de cibersexo o sexo telefónico que los hombres, al ser todavía más común entre los hombres la aceptación de este tipo de actividades. De cualquier forma, y a pesar de que siempre era peor considerada una infidelidad convencional, el hecho de que se supiera que la pareja mantenía una “ciber-relación” se consideraba como perjudicial para la pareja, de ahí la ocultación y el anonimato en este tipo de relaciones.

Con todo, el estudio de este tipo de fenómenos ayuda a entender los conflictos y la enorme diversidad relacional que se puede establecer hoy en día, y entender que la piedra angular para la resolución de los conflictos por infidelidad siempre pasa por la misma herramienta: la comunicación entre ambas partes.

Escrito por David Blanco Castañeda

Fuente: Psychology Today.

Desmontando Facebook: ¿Qué hay de cierto en todo lo que lees sobre ello?

Extraído de www.diariodemorelos.com
Extraído de www.diariodemorelos.com

Que Facebook sigue siendo la red social por excelencia, es indiscutible. Desde su creación en 2004 no sólo ha supuesto toda una revolución a nivel tecnológico impresionante, sino que ha cambiado por completo la forma de comunicarnos como especie. Haciendo una rápida búsqueda en Google Scholar, vemos que se cuenta por miles las investigaciones científicas que se hacen diariamente de acuerdo a lo que predice de nosotros el uso de Facebook, la última de las cuales publicada hace unas semanas, en las que se afirmaba una tendencia al narcisismo y una disminución de la empatía cuando uno abusa de hacerse selfies en las redes. Pero, ¿cuánta verdad hay en todo lo que se ha escrito de Facebook? ¿Realmente dice tanto de nosotros?

¿Quién utiliza Facebook y para qué? Según lo que nos ofrecen las principales investigaciones, el prototipo de consumidor de Facebook es joven, mujer y solter@. Las mujeres suelen tener muchos más contactos y comunicarse con gente cercana que otro estratos de la población, asimismo, utilizan la imagen como principal manera de intercambio entre usuarios. La persona que lo utiliza más frecuentemente suele ser extrovertida y con tendencia al narcisismo, poco aislada socialmente y menos tenaces que los que no lo utilizan. La timidez se ha visto implicada en su uso; al querer el contacto social pero inhibirse en contextos que lo favorecen, Facebook se ha convertido en un escenario perfecto para entablar conversaciones a las personas tímidas que en el cara a cara les resultaría muy difícil. También un mayor uso se ha relacionado con el neuroticismo; cuánto más inestabilidad emocional, más uso repetido de la red. Y también con nuestros propios estados emocionales; las personas tendemos a publicar movidos a veces por estados emocionales intensos o frutos de un desengaño con amigos o la pareja, de ahí a que un gran número de estados luego nos lleven a arrepentirnos y queremos borrarlos.

¿Qué elegimos mostrar a los demás en Facebook? Contra todo pronóstico, Facebook habla más de nosotros de lo que creemos y menos de nuestros ideales y aspiraciones, se fija más en la persona real que en la ideal. Es decir, que si eres una persona amigable, cariñosa y orientada a los demás en tu vida cotidiana, tenderás a mostrarte así en realidad, y tus estados, fotos, y “me gustas” reforzarán esa imagen. Asimismo, como eres también predecirá qué decides mostrar y qué contenidos. Si eres una persona narcisista y/o con grandes deseos de pertenencia a un grupo, tenderás a hacer revelaciones con contenido personal y de autopromoción en tus estados. Si te sientes solo o te consideras reservado, también hay muchas probabilidades de que compartas tu estado emocional con el resto de tus seguidores, no así tus opiniones, que preferirás guardar para tus más allegados. Por último, también dice mucho acerca de tus relaciones personales. Según los estudios, tenderemos a mostrar más fotos y estados relacionados con tu pareja cuanto peor estemos con ella. Y si estamos mal con un amigo o amigo cercano, también se reflejará en tu perfil, aumentando el número de revelaciones negativas que podrían hacer en tu muro. El que tengamos muchísimos seguidores tampoco parece favorecernos, tendiendo a hacernos una impresión negativa del perfil (y por ende, de la persona) si tenemos una sobreabundancia de seguidores.

¿En qué medida el uso del Facebook se relaciona con nuestra felicidad? La parte que más estudios ha generado sin embargo es la parte que más controversia tiene a sus espaldas. Del lado positivo de Facebook, los estudios defienden que un rápido vistazo a nuestro muro eleva nuestra autoestima. Si estas más habitualmente conectado y recibes atención de tu círculo más cercano constantemente, las personas tienden a sentirse más satisfechas y con menos niveles de ansiedad y soledad que el resto. Por el lado negativo, si estás frecuentemente conectado pero las mayores interacciones son con gente que solo conoces on-line, el sentimiento de soledad aumenta. Y si tiendes a compararte con los demás y apenas tienes contacto con tus seguidores, Facebook podría ser un arma de doble filo, aumentando tu sensación de soledad y tristeza. Por último, las últimas investigaciones defienden que Facebook provoca un estado de “flow” o de flujo, en el que la persona pierde la noción del tiempo cuando está conectada por que le supone un reto, un estado positivo adicional y le provoca gran excitación.

Así con todo, estas son las principales conclusiones que se recogen acerca de nuestra red social favorita. Es hora de que puedas expresarnos lo que piensas pero antes, ¡echa un vistazo a tu muro y reflexiona sobre lo que aquí te hemos hablado!

Escrito por David Blanco Castañeda.

Fuente: BPS Research Digest

Pequeñas costumbres que fomentan tu bienestar emocional (Comportamientos emocionalmente saludables II)

De la misma manera que cuidamos nuestra parte física adquiriendo hábitos saludables establecidos culturalmente, la parte mental o emocional no está tan presente en la cultura popular. Por eso quisimos resaltar en el anterior post algunos hábitos que podemos incorporar en nuestra vida cotidiana para cuidarnos de forma más global. Hoy queremos seguir en esta línea, sugiriendo de nuevo algunas formas de comportarnos que nos proporcionen una salud emocional más fuerte.

Aprende a pedir ayuda. Cuando nos preocupa nuestra salud mental, es primordial aprender a pedir ayuda. Esto no siempre ha de implicar la búsqueda de ayuda profesional, simplemente puede ser bueno que seas capaz de hablar de los temas que te angustian con alguien cercano, ser capaz de abrirte y poder explicar que lo estás pasando mal sin sentir vergüenza por ello. Muchas veces se tienen reticencias a hablar sobre problemas emocionales por miedo a que los demás nos consideren débiles o a que no les importen nuestros problemas, sin embargo, lograr reconocer nuestras debilidades es también lo que puede hacernos más resistentes y da a los demás también la posibilidad de abrirse ellos mismos. Puede haber un punto en el que realmente sintamos que nuestros problemas nos abruman y no podemos resolverlos por nosotros mismos y hay momentos en los que es necesario buscar ayuda profesional  para que te ayude a salir de ese mal momento.

Haz más las cosas que te hacen feliz. Es importante mantener en tu vida las cosas que te gusta hacer, siempre y cuando no sean perjudiciales para tu salud. Potenciar tus gustos hará que sientas inmediatamente una sensación de placer al programar momentos del día para realizarlos. Mientras haces cosas que te gustan, además, fomentas tu propia autonomía, te reafirmas en quién eres y, sobretodo, te das valor a ti mismo.

Establece objetivos vitales. Si no logras tener claras algunas metas u objetivos hacia los que quieres dirigirte, es posible que te sientas sobrepasado por una infinidad de opciones de forma que termines no siendo capaz de elegir ninguna de ellas. Esto causará estrés e inseguridad sobre tu propio rendimiento, ya sea en el plano profesional o en el personal. Marcar unos objetivos a largo plazo, permitiéndote disfrutar del camino que te puede llevar a ellos es una de las situaciones más difíciles de llevar a cabo, sin embargo, una vez has logrado clarificarlo, saber hacia dónde te diriges es una garantía para la protección de tu salud mental.

Escribe un diario. Si bien puede parecer que es una actividad propia de la infancia y adolescencia, se conoce que poner los sentimientos y pensamientos sobre el papel es un acto de expresión que puede ayudarnos a lidiar con los problemas que puedan surgirnos. Ha sido comprobado en repetidas ocasiones que el hecho de escribir los sucesos emocionales negativos hace que sean menos dañinos para las personas que los sufren. No es necesario que relates en él todo lo que te ocurre, puedes empezar simplemente apuntando algunos sucesos que te han sucedido y cómo te has sentido con ellos. De esta forma, no sólo es beneficioso por expresarnos emocionalmente, sino también porque nos ayudará a organizar nuestra vida mental, proporcionándonos cierta capacidad de control, así como de autoconocimiento.

Comunícate más. En la línea de la expresión emocional que se transmite cuando escribimos, es también importante aumentar nuestra comunicación con los demás si esta es escasa. Cuando nos convertimos en personas capaces de comunicar nuestros sentimientos, es menos probable que deriven en una situación patológica. Por sí mismo, el hecho de tener una red social positiva es considerado como un factor protector para problemas tanto mentales como físicos, así que alimentarla comunicándote será también una manera de crear una mejor calidad de vida y fomentar tu bienestar.

Todo lo que hemos mencionado anteriormente son simples sugerencias para fomentar un estado emocional que pueda protegerte ante las exigencias del ambiente y hacer que los problemas de la vida no se conviertan en barreras que no somos capaces de superar. Como se podrá observar, se podrían resumir en tres puntos; expresar emociones de forma sana con la gente que te importa, mantener el mayor equilibrio posible entre obligaciones y placeres y por último, caminar hacia tus valores vitales. De estos tres, se pueden elaborar muchas más actividades concretas para fomentar el bienestar emocional, ¿qué cosas hacéis para proteger vuestra salud mental? ¡No dejéis de hacerlas!

Fuente: psychcentral.com

Escrito por Lara Pacheco Cuevas

Foto: enbuenasmanos.com

¿Te deprime o estresa la Navidad? – Algunos consejos para afrontar las fiestas

La Navidad es una época en la que se nos bombardea con mensajes sobre lo felices, ilusionados y esperanzados que debemos estar. La creación de este tipo de expectativas y su incumplimiento pueden dar lugar a sentimientos de inadecuación si no nos sentimos todo lo felices que “debemos”.

Además de esto, las navidades nos exigen mucho respecto a lo que debemos hacer en muy poco tiempo: acudir a fiestas, cocinar, limpiar, comprar, comer y beber… Por esto, además de un sentimiento de no estar lo suficientemente feliz, se le añade el estrés de todas estas exigencias; podemos sentir que no llegamos en tiempo o en economía para complacer a nuestros seres queridos.

Otro de los puntos clave por los que la navidad puede ser especialmente triste e incluso llevar a procesos depresivos es la falta de los seres queridos que un día sí celebraron estas fiestas con nosotros. Aunque los procesos de duelo puedan estar bastante resueltos, en estas fechas se puede acentuar la sensación de pérdida.

Si la navidad hace que nos sintamos deprimidos, estresados o solitarios, hay algunos consejos que podemos seguir para minimizar sus efectos.

Reconoce lo que sientes. Si echas de menos a alguna persona, o estás pasando por una situación difícil, permítete sentirte triste aunque los mensajes del exterior te propongan lo contrario.

Busca gente con quién estar. Si tu mayor problema es que te sientes solo en estas fechas, es posible que encuentres un grupo de personas que no pensabas que fuera la compañía esperada en estas fiestas, pero podría sorprenderte si estás abierto a nuevas oportunidades.

Sé realista. No todas las fiestas de todos los años han de ser perfectas. Las tradiciones y las familias varían con los años. Quizá las navidades pasadas parecen ser las mejores, pero si mantienes la mente abierta a nuevas formas de celebrar puedes descubrir grandes nuevos momentos.

Deja a un lado las diferencias. Trata de aceptar a los familiares y amigos que te rodean como son, aunque no cumplan tu ideal. Ponerte en su lugar o dejar las discusiones para otro momento puede ahorrarte mucho estrés, y además, ¿has pensado que puede que también ellos estén pasando por esa ansiedad y/o depresión navideñas?

Planifica. Crear una pequeña agenda para estos días hará que gestiones mejor el tiempo que se hace escaso. Añade en este plan momentos de descanso, para leer un buen libro, dar un paseo o escuchar música. Incluir estos momentos de relax te ayudará a aprovechar mejor los momentos de mayor actividad. Además, anticipar un presupuesto de los gastos de estos días te ahorrará sorpresas económicas que añadan presión.

Aprende a decir no. Tus compañeros y amigos entenderán que a veces no puedas comprometerte con todos los planes y actividades propuestos. En aquellos planes en los que tengas oportunidad de decir que no y te supongan un estrés añadido, cambia el plan por otras actividades de descanso en este periodo.

Entender la Navidad como una época de felicidad obligada es una tarea muy dura de cumplir. Quizá, además de las connotaciones religiosas, podamos darle el significado original del solsticio de invierno, en el que se da a entender que es la época en la que aprendemos que el sol volverá a aumentar su presencia. Que la primavera volverá. En la naturaleza, así como en nuestra vida, la tendencia es que haya cambios que puedan traer el bienestar de nuevo, aunque no sea obligatoriamente en navidad.

Fuentes: psychologytoday.com, webmd.com, mayoclinic.com

Escrito por Lara Pacheco Cuevas