Los 14 ingredientes mágicos de una buena relación sentimental

Extraída de http://edmprod.com/ultimate-melody-guide
Extraída de http://edmprod.com/ultimate-melody-guide

¿Qué hace que de todas las personas que conozcamos algunas se conviertan en nuestras relaciones sentimentales? ¿Porqué unas sí y otras no? ¿Toda persona que conozcamos en una cafetería es una potencial posibilidad de pareja, o bien hay que hacer las veces de detectives para encontrar a una persona compatible?. Son muchas las aproximaciones que han intentado esclarecer la “ciencia de las relaciones”, que casi podríamos decir que es una cuestión de interés universal. Acercándonos particularmente a lo que recoge la psicología, encontramos un exhaustivo estudio (Finkett et al, 2017) que extrae los catorce factores que hacen funcionar a toda relación sentimental. Revisando una gran cantidad de artículos sobre el tema, los autores confeccionan su teoría prestando atención a los elementos que permiten comprender su inicio, desarrollo, mantenimiento y posterior disolución (si llega a haberla, claro). Los autores llegan a un total de catorce componentes esenciales, que reducen a cuatro considerando todas las etapas de una relación. De esta manera, podemos hablar de:

¿Qué componentes hacen una relación sentimental?

  1. Unicidad: en efecto, para que los integrantes de la pareja puedan considerarla como tal, deben de comportarse de una manera diferente, única y especial con el otro miembro. De igual manera que no nos comportamos de la misma forma con todas las personas, el tratamiento a la pareja es diferencial e implica una intimidad entre los implicados.
  2. Integración: Según la pareja va evolucionando, sufrimos cambios y vamos integrando cada vez más al otro en la propia definición de nosotros mismos. Aunque esto puede resultar un problema, con lo que se recomienda unos límites entre cada una de las dos identidades, respetando cada una de ellas y el espacio individual.
  3. Trayectoria: los investigadores también hablan de una serie de etapas en toda pareja, que si bien son dinámicas e idiosincrásicas de cada unión, si parece haber una similitud en ellas cuando hablamos de pareja. Están de acuerdo también en que toda etapa tiene que ser lo suficientemente buena para justificar su existencia y proyección en el futuro.

¿Cómo funcionan las relaciones?

  1. Mediante una evaluación. Se reconoce una evaluación personal de cada una de las partes; algunos autores hablan de evaluar la relación en términos de si ofrecen aspectos positivos o negativos para nosotros; otros muchos autores insisten en una evaluación más triangular, donde los integrantes se preguntan si la intimidad, el compromiso y la pasión van bien.
  2. Mediante la capacidad de respuesta. Si la pareja es sensible a tus sentimientos y necesidades y reacciona de manera positiva ante los mismos, a la vez que tu respondes de la misma manera, la unión tenderá a ser más satisfactoria y permanecer junta en el futuro.
  3. La capacidad de resolución de conflictos. ¿Cómo tú y tu pareja resolvéis los conflictos de pareja? En la medida en que las resoluciones sean constructivas (promueven la supervivencia de la pareja) y no destructiva, la pareja tenderá a mantenerse.
  4. Deseos por mantenerse. Una relación de pareja implica pensar en un camino a largo plazo, donde ambas partes desean continuar pese a lo que pueda pasar. Si se trabaja de manera constante para que se mantenga vivo lo que hace funcionar la pareja, las expectativas de éxito de la misma mejorarán.

¿Qué traes a la pareja?

  1. Tendencias. Cada uno viene con una historia y un aprendizaje de todo ello. A veces la familia de nuestra pareja ha sido despegada; a veces sobreprotectora. Muchos patrones aprendidos tenderán a aparecer en pareja y serán sus integrantes los que tendrán que decidir si cambiarlos, aceptarlos o echarlos fuera. En la negociación y la comprensión la pareja decidirá su pervivencia.
  2. Metas y objetivos personales. Cada uno de los miembros de la pareja tienen una serie de objetivos personales que no tienen porque cambiar una vez conforman una pareja. Si la pareja se adapta y asume los retos del otro como propios, sin causarle especial interferencia y siendo más un apoyo más que un obstáculo, más se tenderá  a la cohesión y la convivencia armónica.
  3. Normas. Sí, en efecto. Todo el mundo tiene una serie de normas de relación y de cómo han de ser las cosas. Y es en la vida en pareja donde se vuelcan y donde las personas han de aprender a adaptarse a las de la pareja, más con la idea de negociar que de establecer unas más correctas que otras. La flexibilidad es la gran clave en este sentido.

¿Cómo afecta el contexto y las circunstancias a la pareja?

  1. Puntos críticos. La vida en pareja permite ver a la pareja en una multitud de situaciones y ver las cualidades o los defectos de la persona tal cual. Cómo se resuelvan las diferentes situaciones críticas de la pareja (el matrimonio, cambio de residencia, hijos, retome de estudios, despido, depresión) predecirá el mantenimiento o la ruptura de la pareja en el futuro.
  2. La existencia de alternativas. ¿Pueden aparecer personas que nos parezcan atractivas en algún momento de nuestra vida aparte de nuestra pareja? ¿Puede que se nos ofrezca un trabajo prometedor y que rivaliza con lo acordado con nuestra pareja? Todo dependerá de cómo se manejen nuestras preferencias y si la pareja está en todas ellas, la pareja tenderá a mantenerse o desaparecer.
  3. Estrés. En toda pareja aparecen circunstancias que supondrán una puesta a prueba de sus recursos y la manera en que lidian y experimentan el estrés. ¿Qué podéis juntos con todo lo que se os eche encima? ¡Enhorabuena!. Es un signo de pareja saludable.
  4. Cultura y familia. Oh, ¿hemos llegado a uno de los temas más polémicos? ¿Realmente pensabas que bastaba con las visitas navideñas para mantener a raya a la familia de tu pareja? La familia, la relación que se tenga con ella y cómo las expresiones culturales sean importantes en la identidad de cada uno, más tendrá que lidiarse con este aspecto y más tendrá la otra parte de la pareja que aprender sobre este aspecto del otro. 

Si bien todos estos factores son importantes, es en la combinación e interacción conjunta de cada uno lo que determinará si nuestra relación es satisfactoria, se desarrolla con éxito y se predeciría su futuro. Prestar atención a cada uno de ellos permitirá limar flecos y ayudarnos en la complicada y estimulante vida en pareja.

Escrito por David Blanco Castañeda.

Fuentes:

  • Psychology today.
  • Finkel, E. J., Simpson, J. A., & Eastwick, P. W. (2017). The Psychology of Close Relationships: Fourteen Core Principles. Annual Review of Psychology, 68(1), 383-411. doi:10.1146/annurev-psych-010416-044038

Al conflicto de pareja, sonrisa clara.

Extraída de www.aquiestapuertorico.com
Extraída de www.aquiestapuertorico.com

En tiempos de crisis sentimental, las sonrisas escasean enormemente. De repente, ambas partes de la pareja entran dentro de una espiral de reproches mutuos y continuas discusiones, donde las oportunidades de solución de los problemas disminuyen no tanto porque no se tengan dichas habilidades, sino porque la tensión emocional entre ambos no se alivia, y predomina un estado de alerta y de autodefensa. En estas etapas no priman las soluciones mutuas y consensuadas. Nuestr@ compañer@ se comienza a considerar como un enemig@, y como tal, hacemos notar nuestras necesidades por encima de las suyas por miedo a que la otra parte nos las quite. Nos alejamos de una de las fuentes fundamentales de satisfacción y bienestar emocional, casi sin querer.

Y si recobramos un poco la calma y decidimos tomar cartas en el asunto para solucionar nuestros problemas de pareja, nos empeñamos en intentar no discutir o no repetir el mismo conflicto de ayer por la noche (“a partir de hoy no le quitaré el mando para poner mi serie favorita…”) cuando hay un método más efectivo (y mucho más sencillo) para recuperar la convivencia sentimental: aumentar las emociones positivas.

En efecto, se nos olvida el papel tan poderoso de una sonrisa. No nos engañemos, las emociones positivas como la sonrisa no sólo manifiestan que nos estamos divirtiendo ante una situación o un dato llamativo de una conversación. En una relación de una pareja o amistad nos ayudan a expresar afecto. Y algo más: alivian la tensión (fisiológica y emocional), aumentan los umbrales de manifestación de agresividad (en cualquiera de sus formas) y promueven el uso de la creatividad y la flexibilidad a la hora de solucionar problemas. ¡Vaya!

Para respaldar estas afirmaciones diversos estudios a lo largo de los años han intentado demostrar esta hipótesis. Entre ellos, dos estudios longitudinales realizados en 2010 y 2013 (ver enlaces) con la misma muestra de partida (relaciones de pareja heterosexuales cuyos integrantes tenían entre 40 y 50 años y con un historial de larga duración, seguidos durante un periodo de 13 años para observar qué variables estaban relacionadas con su satisfacción) llegaron a una conclusión similar: en aquellas parejas en las que se demostraba una capacidad de mostrar emociones positivas incluso cuando se encontraban francamente mal (lo que ellos llamaban “downregulating negatives emotions”/regular a la baja emociones negativas) eran las más satisfechas. Esta capacidad se utilizó incluso de factor de predicción de satisfacción en el estudio del 2013, donde expresar este tipo de emociones se consideraba un ejemplo claro de regulación emocional, donde las personas podían modificar sus tensiones emocionales y dar salida a conversaciones y soluciones más constructivas en donde lo más importante era mostrar emociones positivas, por encima de eliminar o erradicar lo negativo. En este estudio, además, se daba especial importancia al papel de la mujer (siendo ellas el agente básico de regulación emocional), pero asumiendo que era más un factor generacional (ya que los integrantes de la pareja, al ser personas de mediana edad, aun habían sido criadas en la idea de que las mujeres eran las que debían de mostrar esa cualidad) y afirmando que la mayor satisfacción se daba cuando ambos participantes mostraban dicha capacidad.

Por todo lo dicho, cuidar y promover un clima emocional positivo en la pareja, lleno de gestos e intercambios de emociones positivas, puede ser una de las llaves fundamentales para solucionar nuestros conflictos. Pero no como respuesta a lo que nos digan, sino siendo tu propia forma de comunicación, enriqueciendo nuestra interacción con nuestra pareja con gestos que la refuerzan constantemente a seguir hablando y acercándose a nosotros. Porque estos aspectos (una broma, una caricia, una sonrisa a tiempo) es lo que, a pesar del esfuerzo que supone cuando estamos enfadados, motiva a la persona a parar y creer en la unión que habéis informado…Como dice el dicho, ¡al mal tiempo, buena cara!

Escrito por David Blanco Castañeda

Fuente: www.psychologytoday.com

 

Formas de trabajar la empatía en la pareja

En toda relación de pareja, pueden surgir situaciones que supongan un cuestionamiento de la capacidad del otro para ponerse en nuestro lugar, o viceversa. De repente, nuestros sentimientos son los primeros en nuestra lista de requerimientos y los ponemos por encima de lo que pueda sentir el otro; sin preguntarnos si es el momento adecuado para expresarlos, o si quiera es la mejor manera para ponerles nombres y hacerlos explícitos. En dichas situaciones, ambos miembros de la pareja pueden sentirse incomprendidos; actuamos bajo supuestos de la otra persona y nos dejamos llevar por ellos, sin sentarnos a charlar sobre lo que nos hizo sentir así. No estamos utilizando nuestra capacidad empática, una cualidad básica para asegurarnos un bienestar en nuestra relación.

La empatía, como ya enunciábamos en el párrafo anterior, se relaciona con la capacidad de experimentar las consecuencias de nuestros actos en los demás. Según estudios, habría varios tipos; enlazados con la forma de percatarse de sentimientos ajenos. Así, estaríamos hablando de empatía cognitiva cuando alguien puede imaginarse cómo se siente otra persona, un tipo meramente intelectual. Por otro lado, la empatía emocional, en donde puedes sentir similares o mismas emociones que las que está sintiendo una persona. En pareja, por tanto, estos dos componentes aparecen como importantes mediadores para unir caminos vitales diferentes y permitirnos ser nosotros mismos, con naturalidad y calidez.

Por ello, ante la frecuencia e impacto de contextos que pueden repercutir en este componente tan importante, ofrecemos una serie de recomendaciones para mejorar y potenciar la empatía en pareja:

Sé consciente de las señales de no empatía.  ¿En qué contextos es menos frecuente? ¿En cuáles nos dejamos llevar por nuestro propio tren de pensamiento y no escuchamos al otro?. Ser conscientes de ello ayuda a frenar cuando “pasamos” por encima del otro y caemos en una dinámica errónea. Salir de las situaciones emocionalmente intensas durante un breve periodo de tiempo e incorporarnos más relajados un tiempo después  puede favorecer  nuevos contextos y mayor comprensión.

Presta mayor atención a tu pareja. Acordar con tu pareja tiempos de escucha de sentimientos (sin estímulos externos que pueden perjudicar la comunicación), prestar mayor atención a aspectos no verbales de la comunicación (siguiendo la máxima: decir lo que se siente y sentir lo que se dice), atender a los sentimientos del otro, intentar no leer la mente y solicitar más información, son algunas de las medidas que  indican  a tu pareja una mejor escucha y comunicación.

Practica la escucha comprensiva con tu pareja. Siguiendo los siguientes pasos (Rogers, 1972), que amplifican una actitud empática de escucha al otro:

A)     Escucha claramente lo que nos dice el otro.

B)     Observa la actitud del otro, en razón de la cuál, dice eso que nos dice

C)     Observa cómo se siente una vez nos ha dicho lo que nos quiere decir

D)     Observa qué importancia ha dado a lo que nos ha dicho.

E)      Resume y comunica todos estos puntos una vez el otro haya acabado de exponernos lo que nos quiere decir.

Realiza actos positivos hacía el otro/a y busca lo positivo de él/ella. En las parejas es frecuente centrarse en lo negativo o no dedicar suficiente tiempo a los afectos positivos una vez se ha instaurado la rutina. Darle la vuelta a esta dinámica y comenzar a comunicar todo lo positivo que hace día a día el/la compañero/a por nosotros, y reactivar los pequeños gestos positivos que hacíais el uno por el otro, facilita un ambiente más positivo para derribar defensas y ponerse en aquellas cosas que quiere y necesita la pareja.

Practica la auto-comprensión contigo mismo. Es muy difícil generar una actitud empática hacia el otro sino no somos capaces de escucharnos y delimitar aquello que necesitamos. Notar cuando estamos teniendo un momento difícil y frenar nuestras propias exigencias hacia nosotros mismos, teniendo ya preparada una lista de “estrategias para sentirnos bien” para esos momentos, puede ayudarte a cuidarte y saber cuidar al otro cuando éste lo necesite.

Recuerda que los errores en empatía no significan que están siendo menos humano con nosotros, sino una parte más de nuestra experiencia social compartida y que podemos solucionar conociendo las herramientas adecuadas.

Escrito por David Blanco Castañeda.

Fuente: www.psychcentral.com.

Díaz Morfa, J. (2003) Prevención de los conflictos de pareja. Edit: Desclée de Brouwer.

Rogers, C. (1972). El matrimonio y sus alternativas. Edit. Kairós.

¿Por qué son tan atractivos los “chicos malos”?

La investigación en psicología de la personalidad nos define ciertas características que están presentes en los “chicos malos”, al tiempo que en muchas personas en puestos de poder (jefes en la oficina, políticos… ) Es lo que se define como la tríada oscura e implica tres características básicas: narcisismo, maquiavelismo y psicopatía. ¿Cómo funcionan estos rasgos?

El narcisismo se caracteriza por una elevada autoimportancia. Son personas que se consideran especiales y por este motivo exigen de los demás un  trato especial. La grandiosidad que lo caracteriza hace que las personas narcisistas se muestren sorprendidas cuando los demás no les alaban.

El maquiavelismo por su parte, es un rasgo en el que se trata de manejar las relaciones sociales en tu favor de modos complejos. Son personas con bastante inteligencia emocional, pero su uso sólo se aplica para el beneficio propio.

La psicopatía tiene como principal expresión la falta de empatía, lo que les lleva de alguna manera a usar a los demás en su propio beneficio, no necesariamente causando mal, pero sin remordimiento si lo hacen. También les caracteriza una respuesta emocional superficial.

Posiblemente ya hayamos imaginado la clase de persona que tiene estas características. Así explicado, teniendo en cuenta el carácter social del ser humano ¿cómo puede ser que este tipo de personalidad, en cierto modo antisocial, se mantenga a nivel evolutivo? ¿Es más, cómo puede resultar especialmente atractivo?

Pues bien, esas mismas tres características también hacen que a las mujeres les parezcan hombres atractivos, según Gregory Louis Carter lo explica en un artículo publicado este año. (Este mismo autor deja la puerta abierta en otra publicación a que ocurra lo mismo con las mujeres, quizá no sean sólo los “chicos malos”).

Una persona narcisista transmite un reflejo de ser importante y especial lo cual tiene cierto atractivo en sí mismo, además de lo que puede hacerte sentir estar con alguien así. No sólo esto, también suelen mantener un aspecto cuidado, se preocupan por su apariencia de forma que logren demostrar a los demás esas características especiales que tienen.

El ser maquiavélico proporciona unas habilidades de manejo social que les convertirán en especialistas en adquirir roles adecuados a cada situación, si lo que quieren es conquistar a alguien, esa persona se sentirá especial, comprendida, y por supuesto, alguien que se desenvuelve muy bien socialmente, gana en atractivo.

Por último, la psicopatía, el atributo que menos puede parecer atractivo, les da también algunas opciones que pueden darles ventaja a la hora de conseguir emparejarse. Si bien la falta de empatía no les hace interesantes, seguramente compensen eso con su maquiavelismo, pero la respuesta emocional superficial, así como la falta de remordimientos ante los actos sociales hacen que no sufran de la misma forma los posibles rechazos. No hay una repercusión de los fracasos anteriores a la hora de buscar pareja. Claramente, así logran aumentar sus probabilidades de éxito al emparejarse.

Parece que estas características antisociales de la tríada oscura podrían facilitar que este tipo de personas tengan éxito, no sólo a nivel social, sino también en el emparejamiento, al menos a corto plazo.

Después de todos los argumentos por los que una persona así es atractiva, puede parecer que es sencillo acabar con alguien así muy a nuestro pesar, sin embargo, queda el consuelo del estudio realizado por Asquith (2014) en el que descubrieron que existe una mayor tendencia, al menos en mujeres, de buscar el emparejamiento a largo plazo con hombres con estos rasgos cuando ellas mismas los presentaban. Si no tienes estos rasgos, es menos probable que seas pareja de una persona así. ¿o quizá sí tengas esos rasgos? ¡Puedes comprobarlo realizando este cuestionario!

 

ResearchBlogging.orgAsquith, D., Lyons, M., Watson, H., & Jonason, P. (2014). Birds of feather flock together – Evidence for assortative mating for the Dark Triad traits Personality and Individual Differences, 60 DOI: 10.1016/j.paid.2013.07.039

Carter, G., Campbell, A., & Muncer, S. (2014). The Dark Triad personality: Attractiveness to women Personality and Individual Differences, 56, 57-61 DOI: 10.1016/j.paid.2013.08.021

Carter, G., Campbell, A., & Muncer, S. (2014). The Dark Triad: Beyond a ‘male’ mating strategy Personality and Individual Differences, 56, 159-164 DOI: 10.1016/j.paid.2013.09.001

Escrito por Lara Pacheco Cuevas

Buenos hábitos para la vida en pareja

¿Qué es lo que hace que una pareja sea feliz? Si estás trabajando para mejorar tu relación de pareja, aquí tienes 10 hábitos comunes de las parejas felices.

1. Irse a la cama a la misma vez. ¿Recuerdas los comienzos de vuestra relación cuando no había nada que os sacara de la cama? Las parejas felices se resisten a la tentación de irse a la cama en momentos diferentes. Se acuestan a la vez, aunque uno de ellos se levante poco después para hacer cosas mientras su pareja duerme. Acostarse a la vez facilita que cuando vuestras pieles se toquen sintáis un cosquilleo que, a no ser que uno o ambos estéis exhaustos, os hará sentir excitación sexual.

2. Cultivar  los intereses comunes. Cuando la etapa de explosión pasional se estabiliza, es habitual darse cuenta de que se tienen pocos intereses en común. Pero no minimices la importancia de las actividades que podéis hacer juntos y que ambos disfrutáis. Si los intereses comunes no están presentes, las parejas felices los desarrollan. Al mismo tiempo, asegúrate de cultivar intereses propios, esto te hará más interesante a tu compañero/a e impide parecer demasiado dependiente.

3. Caminar de la mano o caminar al lado el uno del otro. En lugar de ir uno cinco pasos por delante del otro, las parejas felices andan cómodamente de la mano o juntos. Saben que es más importante estar con su pareja que disfrutar de las vistas a lo largo del camino.

4. Hacer de la confianza y el perdón tu actitud por defecto. Cuando tienen un desacuerdo o una discusión y no pueden resolverlo, las parejas felices muestran una actitud de confianza, aceptación y perdón en lugar de mostrarse desconfiado y hostil.

5. Centrarse más en lo que tu pareja hace bien que en lo que él o ella hace mal. Si buscas las cosas que tu pareja hace mal, siempre podrás encontrar algo. Si buscas lo que él o ella lo hace bien, también podrás encontrar algo siempre. Todo depende de lo que quieres buscar. Las parejas felices acentúan lo positivo.

6. Abrazarse tan pronto como os encontráis después del trabajo. Nuestra piel tiene algo así como una memoria del “buen contacto”. Las parejas que se saludan con una abrazo mantienen su piel impregnada de este “buen contacto”, lo que les hace sentir únicos, cuidados y queridos.

7. Decir “te quiero” y “Que tengas un buen día” cada mañana. Estas palabras nos dotan de paciencia y fuerza contra las molestias del día a día. Pararse un segundo para mirar a tu pareja a los ojos y decirle que le quieres os recordará lo que es importante, más allá de atascos, prisas, contratiempos y demás molestias diarias.

8. Decir “buenas noches” cada noche, independientemente de cómo os sintáis. Esto le dice a tu pareja que, independientemente de lo mal que estás con él o ella, tú todavía quieres que las cosas vayan adelante. Dice que lo que tú y tu pareja tenéis es más grande que cualquier bache o crisis.

9. Hacer una verificación de “cómo estás” durante el día. Llama a tu pareja a casa o al trabajo para ver cómo le va el día. Esta es una gran manera de ajustar las expectativas, por lo que estarás más en sintonía cuando os encontréis después del trabajo. Por ejemplo, si tu pareja está teniendo un día horrible, sería poco razonable esperar que él o ella se muestre entusiasta acerca de algo bueno que te ha pasado.

10. No te avergüences de mostrarte con tu pareja. Las parejas felices sienten placer al estar juntos y mostrarse afecto, por lo que a menudo tienen algún tipo de contacto cariñoso – agarrarse de la mano, poner la mano sobre el hombro o la rodilla… No se trata de una muestra hacia los demás, sino sólo una forma de sentirse conectados.

 

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda Extremera

Cuando el orgasmo desencadena un espectáculo de luces – El primer estudio de la sinestesia en el sexo

Para las personas con sinestesia, la estimulación de un sentido – o en algunos casos simplemente pensando en un concepto particular – desencadena otro tipo de experiencia sensorial. La forma más común de este fenómeno es de la percepción de colores a partir de letras, pero hay algunas variantes realmente extrañas, como personas para las que escuchan colores y otras que experimentan percepciones gustativas e incluso sensaciones emocionales con el roce de algunos tejidos.

Aunque en la literatura científica sobre el estudio de la sexualidad hay documentados casos que suenan muy parecido a la sinestesia (por ejemplo, una mujer entrevistada para un trabajo en 1970, dijo que el orgasmo se acompaña de “negritud difusa con ráfagas de color rojo y blanco”), hasta ahora la psicología no había investigado la posibilidad de que, para algunas personas, las experiencias sexuales pudieran ser el detonante de sensaciones sinestésicas, y qué implicaciones tiene esto para su vida sexual.

En un nuevo estudio, dirigido por la Dra. Nielsen (Hannover Medical School), se entrevistó a 19 personas con sinestesia y sus respuestas fueron comparadas con las dadas por otras 36 personas sin sinestesia de edades similares. Las personas con sinestesia sexual describieron diferentes sensaciones perceptivas para diferentes etapas de la actividad sexual desde la excitación al orgasmo. Una participante informó de que la fantasía inicial y el deseo activaban el color naranja; para otro de los encuestados, la excitación representaba colores de intensidad creciente.  La fase de meseta fue descrita por una persona como niebla que se transformaba en una pared, la cual estallaba formando círculos en tonos azul-violeta en el momento del orgasmo. Para la fase de resolución otro participante indicó que percibía tonos rosas y amarillos.

No hay forma objetiva de confirmar la veracidad de estas descripciones, quizás los participantes sinestésicos no hablaban de sus experiencias de forma literal. Sin embargo, muchos de ellos también experimentan formas más comunes de sinestesia -por ejemplo, letras con colores-, mostrando consistencia en el tiempo (por lo general tomado como marca de autenticidad).

Además, cuando compararon al grupo de personas con sinestesia sexual y al grupo control, los sinestésicos presentaban puntuaciones más altas en “deseo sexual” y “estados alterados de conciencia durante las relaciones sexuales”, incluyendo sentimientos de desrealización, éxtasis y alucinaciones. Sorprendentemente, las personas con sinestesia también reportaron menos satisfacción sexual que los controles. Sus respuestas sugirieron que esto se debe a que sus experiencias sinestésicas enriquecen sus propias sensaciones sexuales, pero facilitan que se sientan desconectados de su pareja. Está muy bien si el sexo desencadena un espectáculo de luz, pero si no se puede compartir parece ser que no tanto.

Fuente: Research Digest

Escrito por María Rueda Extremera

¡El amor está en el aire! ¿O es la oxitocina?

¿Has visto que en todas las tiendas hay bombones envueltos en papel rojo brillante, ositos de peluche abrazando corazones rosas y una infinita cantidad de anuncios de perfumes y colonias en la TV?

Puede ser que se deba a que hoy es el día de San Valentín, lo que significa que muchas parejas se mimarán como tortolitos durante toda la jornada. ¿Pero qué ocurre el día después, cuando desaparece el alcohol y el pico de azúcar? ¿Volverán las parejas a fijarse en otros atractivos cuerpos? ¿Preocupados? ¿Enfadados? ¿Perderán la cabeza por otras personas? Bueno, ¡que no cunda el pánico! Un elegante grupo de caballeros de la Universidad de Bonn ha acudido en nuestra ayuda para darnos una importante noticia en el volumen de Noviembre de 2012 de The Journal of Neuroscience: las hormonas podrían llevarnos a que  el amor, la confianza y el compromiso tengan efectos duraderos.

La oxitocina es una de los ingredientes clave para las relaciones románticas y de confianza. Esta hormona se produce en el hipotálamo, el cual se localiza sobre el tronco del encéfalo. En los humanos  y en otros animales, la oxitocina ha demostrado promover los lazos entre padres e hijos, así como entre los miembros de una pareja. Además, los estudios han mostrado que también está involucrada en el incremento de intimidad entre personas, llegando a ser conocida como la “hormona de la confianza”. Sin embargo, los científicos no habían determinado si la oxitocina podría promover las relaciones monógamas y perdurables. .. ¡hasta ahora!

En el presente estudio, este grupo de la Universidad de Bonn quería ver cómo los hombres heterosexuales sanos respondían a la oxitocina. Los voluntarios del estudio se dividían entre los que estaban comprometidos en una relación y los que estaban solteros. Así, a la mitad se les administró oxitocina en spray nasal y a los restantes un placebo. Después de 45 minutos se les presentó a una mujer atractiva (sí, los hombres participantes en el estudio la calificaron  posteriormente como muy atractiva). Mientras ella se situaba más cerca o más lejos de los voluntarios, a éstos se les pidió que indicaran cuándo estaba a una “distancia ideal“ o cuándo les hacía sentirse “ligeramente incómodos”.

Debido a que la oxitocina incrementa la confianza en la gente, era de esperar que aquellos que fueron impregnados con esta hormona permitieran que la mujer se acercara más a ellos. Sorprendentemente, encontraron justo lo contrario. Además, los hombres que estaban comprometidos en una relación e inhalaron oxitocina mantuvieron mayor distancia con la mujer que los del grupo con placebo. En contraste, la oxitocina no tuvo efecto sobre los solteros.

Lo más chocante que se encontrara este mismo efecto cuando se les mostraban fotografías de mujeres atractivas. Consistentemente, los hombres que recibieron oxitocina prefirieron mantener una mayor distancia con las imágenes, sin embargo aquellos que recibieron el placebo no mostraron reticiencias. En conjunto, este estudio muestra que la oxitocina podría promover las relaciones humanas monógamas duraderas.

Así que este Día de San Valentín, ¿por qué no pasamos del champagne y los bombones y nos damos a la oxitocina? Recomendaríamos envolverla en papel rojo brillante y presentarla en un elegante frasco de perfume rodeado por los bracitos de un adorable oso blanco de peluche.

 

Traducido y adaptado de la fuente: http://knowingneurons.com 

Referencia: Scheele D., Striepens N., Gunturkun O., Deutschlander S., Maier W., Kendrick K.M. & Hurlemann R. (2012). Oxytocin Modulates Social Distance between Males and Females, Journal of Neuroscience, 32 (46) 16074-16079.