¿Puede el autismo, en algunos casos, desaparecer con el tiempo?

La semana pasada, diferentes medios nacionales e internacionales se hacían eco de un artículo publicado en el Journal of Child Psychology and Psichiatry, con un título polémico y con gran capacidad para levantar la curiosidad de buena parte de la comunidad científica. ¿Puede el autismo desaparecer con el tiempo?

Los principales autores, encabezados por  la doctora Deborah Fein (University of Columbia), constataban en su estudio un hecho asombroso; de la muestra escogida (de edades comprendidas entre los 9 y 21 años), un porcentaje de ellos (un total de 34 participantes) conseguían superar sus síntomas de autismo e incluso perder la categoría diagnóstica al hacerse mayores, tras haber sido detectados como tales de forma temprana. ¿Cómo es eso posible?

Los resultados fueron obtenidos tras la comparación exhaustiva de estos casos con otros dos grupos; uno de ellos control; el otro, un grupo de personas con síntomas autísticos pero sin presencia de discapacidad intelectual. A pesar de que en el estudio no se dan razones claras de este acontecimiento insólito, sí que se correlaciona con un factor; de los dos grupos diagnosticados con autismo en su niñez, el grupo que creció hacia un desarrollo normal sin síntomas en su vida adulta había conseguido mejorar en sus habilidades y destrezas de socialización.

Sin embargo, varios expertos ya se han apresurado a afirmar que dichos resultados deben ser tomados con cautela, y no considerarlos como una lanza a favor de un curso reversible dentro del autismo. El artículo no  defiende que el autismo desaparezca; solo se produciría en algunos de los casos  estudiados. Por otro lado, ¿se había  realizado un buen diagnóstico en todos los casos? ¿Qué clase de terapias habían seguido con cada persona en particular? ¿Explicaría los resultados una posible normalización de funciones cerebrales? Los propios autores están revisando las conclusiones del estudio  para esclarecer cada uno de los interrogantes.

Con la inminente publicación del DSM-V (en mayo de este año) y la modificación del autismo en una categoría mucho más amplia y basada en la idea de continuo, las implicaciones de este estudio están todavía por verse. ¿Qué opináis?

 

Escrito por David Blanco Castañeda

Fuente: autismodiario.org, Elpais.com y Psychcentral

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