BLOG

La Mnemotecnia Escondida en los Mensajes de Facebook

Sorprendentes han sido los resultados de una investigación realizada a medias entre la Universidad de Warwick (UK) y la Universidad de California (EEUU). La hipótesis de partida era sencilla, ¿puede la información contenida en un post de Facebook ser mejor recordada que una cita de un libro, o que los rostros de las personas?

Todo parece indicar que así es. Los resultados son claros: los posts de Facebook eran mejor recordados y perduraban más en el tiempo que otro tipo de información. Como afirma el profesor y autor Nicholas Christenfeld, “nuestra capacidad de lenguaje no evolucionó para procesar textos cuidadosamente  pulidos y editados”. Más bien, y de lo que se deduce de lo obtenido en esta investigación, nuestro cerebro está más preparado para recordar información en un estilo casual, espontáneo y cercano. Y parece ser que Facebook y otro tipo de redes sociales (como twitter o las páginas de noticias en línea) están devolviendo esa forma de comunicación pre-alfabetización que a nuestro cerebro le cuesta mucho menos esfuerzo retener.

¿Qué implicaciones tendría esto para el mundo de la comunicación? Muchos expertos opinan que estas conclusiones ofrecen nuevas pistas de cómo se deberían diseñar los programas educativos, la publicidad y los distintos medios de comunicación en un futuro próximo. No se prescindiría de la edición ni de los programas correctores; simplemente se propondría acercar las formas a este estilo tan  cotidiano y cercano al habla natural. Nuestra memoria podría agradecérnoslo.

Aunque como dice la Dra. Mickes, también autora del estudio, “si estamos en lo cierto, la gente debería tener más cuidado con lo que pone en los estados de Facebook, ya que parece que esos mensajes serán recordados durante mucho más tiempo

Fuente: PsychCentral y University of  Warwick

Escrito por David Blanco Castañeda

 

Cómo el Poder Puede Corromper a los Líderes

Es popularmente conocido que el poder corrompe y los líderes generalmente se ven corrompidos por éste, lo cual les lleva a cometer acciones que no son del todo correctas moralmente hablando.

Esto parece un tema extremadamente complejo, pero parece estar bastante claro cómo los líderes acaban siendo corrompidos por el poder.

Por una parte, el líder puede convencerse a sí mismo de que el acto reprobable que está realizando no lo es tanto en su caso. De esta forma, un líder puede hacer excepciones consigo puesto que es un líder. Las leyes que gobiernan lo que está bien y está mal no se aplican a él precisamente por su carácter poderoso. En este caso, el líder nos diría que para otras personas eso estaría mal, pero no para él, puesto que el tiene el apoyo de múltiples seguidores y lo hace por el bien de todos ellos.

Existe otra forma de ser corrompido por el poder. En ésta, el líder es “intoxicado” por el propio poder. En este caso, un líder realizaría un comportamiento tratado generalmente como malo para el común de los mortales simplemente porque su posición se lo permite. Además, en este caso, los seguidores tienden a realizar excepciones en sus juicios y aprobar el comportamiento justamente porque es el líder.

Por supuesto, siempre existirán aquellos que desean el poder simplemente para subyugar a sus semejantes, pero en este caso no podríamos hablar estrictamente del líder que ha sido corrompido por el poder según lo ha ido obteniendo. Comportarse como un buen líder en la sociedad actual es extremadamente difícil. Lograr que los seguidores sientan que son buenos en ello y además justos en el uso del poder es a menudo muy importante en la necesidad de manejar grupos o crear buenos ambientes tanto laborales como sociales.

Por ello conocer los procesos psicológicos subyacentes al liderazgo y el manejo del poder pueden llevarnos a nuevas perspectivas en muy diversos campos.

Fuente: Psychology Today

Escrito por: Lara Pacheco Cuevas

 

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo puede elevar la sensibilidad moral

Las personas con trastorno de ansiedad obsesivo compulsivo frecuentemente se preocupan más de lo habitual por comprobar si han cerrado correctamente al irse de algún sitio, o por una higiene excesiva acompañada de limpieza compulsiva, pensamientos y conductas que interfieren significativamente en la vida de estas personas.

Investigadores del Hospital de Bellvitge en Barcelona, en colaboración con el Hospital del Mar y la Universidad de Melbourne han comprobado que estos pacientes muestran también una mayor preocupación al resolver dilemas morales.

Cuando se les presenta una situación para la que todas las soluciones son negativas, estos pacientes parecen mostrar cierta hipersensibilidad moral, lo que podría producir unos niveles de preocupación mayores en diferentes ámbitos de la vida.

Esta hipersensibilidad tiene su reflejo en el cerebro, puesto que estos pacientes presentan una mayor activación en el área orbitofrontal del cerebro en comparación con personas sin este trastorno.

Estos hallazgos nos ayudan a comprender desde el ámbito clínico los problemas con los que se pueden encontrar los pacientes que sufren de trastorno obsesivo-compulsivo, y cómo éstos afectan a sus vidas más allá de los síntomas más llamativos.

Fuente: psychcentral.com

Escrito por Lara Pacheco Cuevas. 

 

Miedos Nocturnos en Niños


El mundo de la fantasía nos pertenece cuando somos niños. Los cuentos infantiles están plagados de criaturas mitológicas, sorprendentes e irreales que apasionan a los más pequeños. Claro, que cuando nuestros niños no pueden dormir por los monstruos bajo la cama o porque viene el coco a por ellos, deseamos que no sean tan imaginativos. Solemos decirles que no se preocupen, que los monstruos no existen.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv, han tratado de explicar cómo la fantasía de los niños influye sobre los miedos nocturnos.

Se conoce que los miedos nocturnos de los niños cambian en contenido según van teniendo más edad; así, por ejemplo, se sabe que con la edad, los miedos a criaturas fantásticas van decreciendo mientras que aumentan los miedos al daño físico.

Este grupo de investigadores han descubierto que la capacidad de los niños de 4 a 6 años para diferenciar la realidad de la fantasía influye sobre el desarrollo de miedos nocturnos. Así, los niños que presentan más miedos nocturnos son aquellos con menor capacidad para diferenciar entre la realidad y la fantasía.

Esta relación, sin embargo, se desvanece con el tiempo, ya que en niños más mayores la capacidad para discernir entre fantasía-realidad no influiría sobre la aparición de miedos nocturnos. Es un conocimiento interesante, puesto que un nivel de miedo o ansiedad alto en la infancia se relaciona con problemas de socialización, dificultades académicas o baja autoestima.

Ante estos hallazgos, desde los contextos clínicos, cuando los niños de estas edades tengan miedos nocturnos se puede trabajar en una mejor distinción de realidad y fantasía. Otra opción es tratar de utilizar la capacidad imaginativa de estos niños como herramienta terapéutica y así convertir algo que potencialmente les daña en un arma para combatir el problema.

Fuente: Springer Link

Escrito por Lara Pacheco Cuevas