¿La creatina tiene efectos sobre el cerebro? ¿Puede influir en el estado de ánimo o en la fatiga mental? ¿Tiene sentido plantearla más allá del ámbito deportivo?
En los últimos años, la creatina ha empezado a despertar interés fuera del contexto del rendimiento físico. Lo que durante mucho tiempo se asoció casi exclusivamente al aumento de masa muscular o al deporte de élite, hoy comienza a explorarse también desde una perspectiva más amplia, incluyendo sus posibles efectos cognitivos y emocionales.

Suplementos y salud mental: una mirada psicológica
Actualmente existen suplementos para casi cualquier función corporal: mejorar el sueño, aumentar la fuerza, facilitar la digestión o desarrollar músculo. En muchos casos, además, se presentan como productos capaces de generar cambios en nuestro estado mental y emocional.
Desde la psicología, es importante partir de una idea clave: somos seres biológicos, y lo que comemos o las sustancias presentes en nuestro organismo influyen en cómo pensamos, sentimos y actuamos. Sin embargo, nuestro bienestar emocional depende de múltiples factores. La alimentación, los suplementos o las sustancias que tomamos (salvo que hablemos de fármacos o drogas) son solo una parte del conjunto: pueden ser relevantes, pero no actúan de manera aislada ni sustituyen otros elementos fundamentales como el contexto vital, los hábitos o los recursos psicológicos de la persona.
Aun así, y siempre teniendo en cuenta que cualquier intervención debería ir acompañada de un estilo de vida saludable, tanto a nivel físico como psicológico, resulta interesante analizar qué efectos pueden tener determinadas sustancias sobre nuestro bienestar mental.
¿Por qué la creatina ha generado interés más allá del deporte?
En los últimos años se ha ido dando mayor visibilidad a la creatina como una sustancia con efectos más amplios de lo que tradicionalmente se pensaba. Desde principios de los años 2000, de forma progresiva, se ha observado que no solo actúa a nivel muscular, sino que también cumple una función en el cerebro.
La creatina participa en los sistemas de producción de energía celular, actuando como apoyo al ATP, la principal molécula energética de nuestro organismo. En situaciones de alta demanda o fatiga, una mayor disponibilidad de creatina puede facilitar una respuesta más eficiente. Esto ha llevado a estudiarla como una posible ayuda en contextos de fatiga mental, sobrecarga cognitiva o agotamiento sostenido.
Creatina y salud mental: ¿qué nos dice la investigación?
Cuando hablamos de los efectos de la creatina en la salud mental, conviene diferenciar dos grandes líneas de investigación.
Por un lado, los estudios en modelos animales han mostrado que la creatina puede mejorar la disponibilidad y funcionalidad de la dopamina en áreas cerebrales como el núcleo accumbens y el estriado. También se ha observado una mejora de la disponibilidad energética cerebral, una regulación del sistema glutamatérgico y un aumento de los factores neurotróficos. En estos estudios, realizados principalmente con ratones, estos cambios se han asociado a mayor motivación, mejor tolerancia al estrés crónico y una disminución de conductas relacionadas con la desesperanza.
Por otro lado, los estudios realizados en humanos han explorado su efecto en distintos trastornos psicológicos. Los resultados, aunque moderados y no siempre concluyentes, sugieren posibles beneficios sobre el estado de ánimo, la fatiga mental y la concentración. En el caso de los trastornos de ansiedad, los efectos son variables: en algunas personas puede resultar beneficiosa, mientras que en otras no parece funcionar o incluso puede estar contraindicada. En situaciones de manía, la evidencia apunta a que podría tener efectos negativos.
Entonces, ¿tiene sentido hablar de creatina en consulta?
A día de hoy, no se puede afirmar que la creatina tenga efectos consistentes y generalizables en los distintos trastornos psicológicos. Sin embargo, sí parece que en algunos casos y en determinadas personas puede resultar útil, probablemente gracias a su papel en la mejora de la disponibilidad energética cerebral.
En un contexto vital marcado por jornadas laborales exigentes, sobrecarga mental y estados de bajo ánimo inespecífico, conocer que un suplemento como la creatina puede ofrecer cierto apoyo puede resultar interesante. Eso sí, siempre desde una mirada prudente y personalizada, teniendo en cuenta que no es una solución universal y que existen situaciones en las que puede no ser adecuada o incluso resultar perjudicial.
Desde la psicología, informarse y comprender mejor estos efectos nos permite acompañar a las personas en la toma de decisiones más ajustadas y responsables sobre su salud.
Escrito por Lara Pacheco Cuevas

