La adolescencia es una etapa de profundos cambios físicos, emocionales y sociales. En muchos casos, las dificultades psicológicas que aparecen durante este periodo no implican una enfermedad ni una patología en sí misma, sino un desajuste entre los recursos personales del adolescente y las demandas del entorno en un momento vital especialmente sensible.
A lo largo de la adolescencia, determinados pensamientos, emociones o comportamientos pueden dejar de ser funcionales y comenzar a generar un malestar significativo o a interferir en el ámbito familiar, académico o social. En estos momentos, la ayuda de un profesional de la psicología puede resultar de gran utilidad.
En terapia trabajamos con el adolescente desde una perspectiva integral, teniendo en cuenta su experiencia subjetiva, su momento evolutivo y su necesidad progresiva de autonomía. El proceso terapéutico puede implicar aprender a regular emociones intensas, cuestionar patrones de pensamiento rígidos, desarrollar habilidades de afrontamiento, mejorar las relaciones interpersonales y acompañar procesos de toma de decisiones o construcción de la identidad.
A partir de un análisis individualizado de cada caso, en el que se consideran las variables personales, familiares, académicas y sociales implicadas, se diseña un plan terapéutico personalizado. El objetivo del tratamiento es reducir el malestar psicológico y dotar al adolescente de recursos que le permitan afrontar de forma más autónoma las dificultades presentes y futuras.
En Cenit Psicólogos trabajamos desde un enfoque científico, cercano y respetuoso, entendiendo la terapia con adolescentes como un espacio seguro y confidencial donde poder expresarse, comprender lo que ocurre y favorecer el bienestar emocional.
A continuación, se describen algunas áreas en las que pueden agruparse las dificultades que pueden aparecer durante la adolescencia. Estas categorías se basan en clasificaciones diagnósticas actuales (como el DSM y la CIE), que utilizamos únicamente como herramientas de organización y comunicación profesional. Desde nuestro enfoque, entendemos que estas dificultades no definen al adolescente, sino que se trata de patrones aprendidos que pueden modificarse mediante una intervención psicológica basada en la evidencia.
Si se presentan algunos de los siguientes síntomas con una intensidad elevada o con una interferencia significativa en la vida diaria del adolescente, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo.
Dificultades de ansiedad
Preocupación excesiva, nerviosismo constante, pensamientos de anticipación negativa, ataques de pánico, evitación de situaciones sociales o académicas, irritabilidad, dificultades para dormir o síntomas físicos como palpitaciones, sensación de ahogo o mareo.
En algunos casos, tras experiencias altamente estresantes, pueden aparecer recuerdos intrusivos, hipervigilancia o desconexión emocional.
Dificultades del estado de ánimo
Tristeza persistente, apatía, pérdida de interés por actividades habituales, cambios significativos en el sueño o el apetito, fatiga, dificultades de concentración, baja autoestima o sensación de vacío.
También pueden aparecer periodos de elevada activación emocional, impulsividad o conductas de riesgo.
Dificultades en la conducta alimentaria
Preocupación intensa por el peso, la imagen corporal o la comida, conductas restrictivas, atracones, culpa asociada a la alimentación, conductas compensatorias o malestar significativo relacionado con el cuerpo.
Dificultades en la regulación emocional y la conducta
Estallidos emocionales intensos, impulsividad, dificultad para manejar la frustración, conductas desafiantes o problemas de autocontrol que interfieren en la convivencia familiar, el ámbito académico o social.
Dificultades en las relaciones y habilidades sociales
Problemas en la relación con iguales, aislamiento social, conflictos interpersonales, dificultades para establecer límites o para comunicarse de forma asertiva.
Dificultades académicas y de adaptación
Desmotivación escolar, bajo rendimiento académico, problemas de atención y concentración, absentismo o dificultades para adaptarse a cambios vitales, familiares o educativos.
Conductas autolesivas y riesgo
Presencia de autolesiones, ideación suicida o conductas de riesgo que generan un malestar significativo y requieren una valoración y acompañamiento profesional.

