La Importancia de un Buen Hobby

 

Extraído de www.tusbuenosmomentos.com
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En esta época de jornadas laborales maratonianas y equilibrios en nuestra agenda (para nuestra pareja, amigos, familia, actividades agradables y algo de descanso) invertir tiempo en nuestro ocio puede suponer una ventaja considerable y un factor protector que incide positivamente incluso en la forma en la que realizamos nuestro trabajo diario. Descansar mentalmente tiene la misma importancia que descansar físicamente, y encontrar actividades que lo favorezcan no siempre es tarea fácil. Operativizarlo ayuda a concretar a que nos referimos: el ocio es una actividad que no busca una finalidad económica ni productiva. El tiempo que le dedicamos es personal y tiene que estar fuera de tu horario profesional. Puede buscar tanto un enriquecimiento personal como descansar, divertirse y sentirse relajado. Puede ser una actividad solitaria o social; la cuestión es no sentir presión por hacerlo y que genere bienestar.

Pero, ¿vale cualquier tipo de actividad agradable o ha de ser una actividad específica? Un grupo de investigación se puso manos a la obra y decidió examinar qué tipo de actividades de ocio pueden repercutir positivamente en todas estas variables. El grupo contó con un grupo de 129 sujetos con varios pases de prueba de 7 meses, donde se comprobó si realmente los sujetos realizaban el ocio cómo ellos decían y si esto afecto positivamente a su desempeño laboral. En primer lugar, definió un constructo denominado “seriedad”, que hace referencia a la cantidad y cualidad de implicación con la que realizamos la tarea de ocio. Es decir, según esto, se puntuaría más alto en seriedad cuanto mayor implicación, frecuencia y rutina se tenga con la actividad de ocio, pudiéndose ser tanto ir al gimnasio, como pintar óleo, tocar guitarra o hacer cursos de escritura. De otro, se midió cuán diferente es la actividad de ocio con respecto a las tareas que habitualmente desempeñas en tu trabajo. De este modo, las personas podemos realizar tareas que no distan mucho de lo que hacemos en el trabajo, o bien ser completamente diferentes.

Así, el grupo tenía una puntuación que medía su nivel de implicación con las actividades de ocio y si éste era parecido a lo que hacían en el trabajo. A lo largo de los siete meses, volvían a evaluar al mismo grupo, y se les pidió que dijeran cuántas veces realizaban dichas actividades a la semana, cuanta sensación de eficacia en el trabajo habían experimentado y una escala de resistencia al trabajo. Los resultados fueron prometedores: los investigadores descubrieron que los participantes que pasaban más tiempo realizando actividades de ocio, experimentaban además una mayor sensación de autoeficacia en su desempeño laboral. Pero este efecto solo se producía si mostraban mucha seriedad y si el ocio era muy diferente a lo que hacían en el trabajo. Si era muy similar, el efecto era el contrario y los niveles de eficacia en el trabajo disminuían. La hipótesis de los investigadores era sencilla: las tareas diferentes a la tarea laboral ejercían una verdadera desconexión y permitían reponer recursos y hacer después frente a las distintas demandas del ambiente. Las muy similares hacían un efecto de sobrecarga: interfiriendo en la actividad laboral y haciendo incapaz el desempeño habitual. Aún así, los resultados no ofrecen datos acerca de la dirección del efecto, pues no se dice realmente si es el tipo de trabajo quien influye en el tipo de ocio que practicas. De cualquier modo, para cualquier empresa es importante que sus trabajadores inviertan tiempo en su ocio, permite unos trabajadores motivados, descansados y con garantía de que puedan realizar el trabajo adecuadamente.

Además de los descritos por el estudio, no podemos olvidar los efectos de practicar un hobby son variados y permiten el desarrollo de diferentes esferas personales. Entre ellas, aumenta la confianza en uno mismo (al desarrollar la tarea en entornos controlados, viendo un progreso en la destreza o actividad elegida), el alivio de estrés (al hacer una actividad que produce reacciones diferentes contrarias al estrés), evita que pasemos nuestro tiempo preocupándonos (la inactividad provoca un gran numero de rumiaciones, que el estar “sin hacer nada” se hacen más visibles con el riesgo de “engancharnos” a ellos) y ayuda a que emerjan cualidades inesperadas o que hace mucho las habíamos olvidado. Todas ellos beneficios imprescindibles para nuestro bienestar y desempeño diario.

Así, buscar una actividad (o actividades) con las que enriquecer tu tiempo libre es siempre tiempo bien invertido. Es parte del autocuidado e implica el desarrollo de capacidades en un ambiente donde la actividad en sí es la meta y el disfrute el mayor de los regalos. ¿No es eso realmente algo muy productivo?

Escrito por David Blanco Castañeda.

Fuente: Rsearch Digest.

Lo que nos hace creativos: La Personalidad Creativa

Extraído de www.paradigmacreativo.com
Extraído de www.paradigmacreativo.com

La creatividad es una de nuestras cualidades fundamentales y más poderosas de nuestro intelecto. En realidad, y tal y como describen los principales autores expertos en el tema, todos podemos ser en mayor o menor medida creativos, si bien cada uno posee un sustrato biológico que le hace más susceptible al desarrollo de unas potencialidades concretas, y por otro, que a pesar de ser un rasgo estable en el individuo, puede ser dependiente del entorno y del contexto, aumentando la capacidad creativa cuando tomamos una distancia psicológica respecto al problema. La creatividad ha sido descrita como una característica que encierra una enorme complejidad, implicando un funcionamiento interactivo del cerebro, tanto a nivel cognitivo como emocional. De esta manera, la neuropsicología ha reconocido la participación dinámica de diversas estructuras situadas en zonas temporales, prefrontales o parietales; íntimamente relacionadas con la memoria, la función ejecutiva o la imaginación¸ desestimando las teorías tradicionales que adjudicaban la creatividad al funcionamiento diferencial del hemisferio derecho, y demostrando más un procesamiento global, dinámico y en constante interacción de todo el cerebro.

Cuando se habla del creativo ideal, se describe a una persona que disfruta enormemente de lo que hace, que trabaja de forma constante, con un alto grado de autoexigencia hacia sí mismo y a los demás y con un alto grado de implicación en la tarea y vista ésta como un reto hacia sus capacidades y sus motivaciones. Es alguien activo y en flujo continuo con los objetos, situaciones o personas con las que se rodea.  Por esta razón, en el mundo laboral la creatividad es una característica tan codiciada, implicada íntimamente con un rendimiento laboral alto, una inteligencia emocional por encima de la media, capacidad para la resolución de problemas y las respuestas flexibles a los problemas. Pero, ¿no podemos ser susceptibles todos de mostrar un comportamiento creativo? ¿No nos pasa que a veces una tarea nos gusta tanto que perdemos la noción de tiempo, proponemos mil alternativas para mejorar su ejecución y estamos largo tiempo con ella?. Os dejamos una serie de cualidades de las personas altamente creativas, que podemos entrenar y sacar el mayor partido en nuestro día a día:

  1. Cuidan su energía y sus ritmos de trabajo. Contrariamente a lo que podría pensarse, la persona creativa sabe de sus capacidades y tras una temporada de trabajo intenso y concentración, vuelven a un estado de tranquilidad y sosiego para recargar sus baterías y volverse a sacarse el máximo partido. Estos periodos de descanso pueden ser también de reflexión o de ociosidad.
  2. Normalizan los opuestos y el cambio como expresiones cotidianas de la vida. En efecto, las personas creativas se experimentan como “muchas personas a la vez”, pudiendo ser por ejemplo muy abiertas en algunas situaciones y en otras más dadas a la introspección e introversión. Aunque a veces esto puede resultar un problema, esto le ayuda a entender el cambio como algo habitual en la vida, con lo que situaciones altamente estresantes pueden convertirse en todo un reto pasado el primer momento de crisis. Perciben las oportunidades y las contradicciones donde otras se quedan en las primeras impresiones.
  3. El desorden les estimula. Sí, las personas creativas pueden tener periodos de tiempo tremendamente desorganizados y despreocupados y sin embargo, suelen persistir en la tarea cuando muchos otros desisten y trabajar sin descanso durante horas y horas, perdiendo la noción del tiempo. Su secreto es combinar el orden y la perseverancia con el despiste y la despreocupación, aunque a los demás le cueste entenderlo.
  4. Sueñan despiertos. Las personas creativas conviven con la realidad y las ensoñaciones. Pensar sin un rumbo fijo y aparentemente en las nubes les permite alejarse de los caminos establecidos y ver asociaciones e ideas que los demás no ven y captar la información más relevante sin tener en cuenta los distractores habituales. En realidad, soñar despierto es más exigente y dinámico de lo que cabría pensar.
  5. Son observadores natos. La curiosidad es uno de sus motores más importantes, y todo puede ser susceptible de ser estudiado, comprendido y expandido. Pueden pasarse horas enteras centrados en sólo en una cosa, que puede permitirles el entendimiento de otras cosas más importantes. Y esta curiosidad también se extiende a los otros, con gran interés hacia los otros y a sus reacciones. Esto puede hacerles vulnerables cuando sus creaciones no consiguen el efecto esperado, con lo que pueden sentirse incomprendidos o no muy bien entendidos por los otros.
  6. Disfrutan del proceso creativo y convierten las tareas en metas. Tanto, que pueden pasarse horas trabajando, arriesgando y probando caminos diferentes, y ven cada tarea en una oportunidad para aprovechar su talento y habilidad. No se amedrentan con los errores y las caídas y suelen levantarse hasta conseguir sus objetivos e intereses.
  7. Están abiertos a las experiencias diferentes. Sin duda, la variedad en las experiencias que viven les permite adquirir una actitud de continua exploración, lo que permite no dar por sentado nada y dar mayor riqueza a lo vivido. Esto se refiere también a probar sensaciones, experiencias y situaciones que pueden salirse de toda norma social.
  8. Y sin embargo, también pueden ser muy tradicionales. En efecto, salirse de la norma sólo puede darse si se conoce muy bien la cultura de referencia y haber aceptado mucho de los valores tradicionales como ciertos; de la interiorización y reflexión de los mismos surge la rebeldía y el escepticismo a unos concretos.
  9. Tienen muy buen gusto. Disfrutan de la belleza y de lo que las otras personas no ven y para ellos es tremendamente fascinante. Tienen inclinaciones y gustos artísticos y en están en constante búsqueda de nuevas cosas que les interese.

Ya sabéis, la creatividad también puede aprenderse y estimularse. Basta con abrir bien los ojos a lo que tenemos a nuestro alrededor y percibir de cada momento lo que podemos aprender. ¿A que estáis esperando?

Escrito por David Blanco Castañeda.

Fuente: El País Digital, Huffington Post, Psychology Today, Rincón de la Psicologia, Scientific American