Lo que te hace empático a los demás

Extraída de huffingtonpost.com
Extraída de huffingtonpost.com

Como en la imagen, te has sentado junto a un amigo y le has escuchado. Tu apoyo no se basa sólo en palabras; te bastan pocas palabras para dar un mensaje de apoyo al otro, aderezando tu discurso con un gesto de cercanía hacía el otro, que va arrimándose a ti. La persona que te habla siente cómo tú le escuchas, a pesar de que no has vivido lo que él ha vivido. Pero puedes ponerte en sus zapatos, y a partir de eso, puedes ver un poco su vida, cuando tu amigo te cuenta las cosas, con tus propios ojos. Eres lo que muchos denominan una persona altamente empática, y tu capacidad no sólo puede ayudar a los demás, sino también a ti mismo. Aunque a veces puede olvidársete.

La empatía se define como la capacidad de entender el punto de vista de otra persona (independientemente de que tengas un vínculo afectivo con ella) y también hace referencia a la comprensión de los sentimientos que está sintiendo. Es una de las cualidades humanas más apreciadas, cuyos beneficios han sido contrastados y relacionados con la conducta prosocial, la conducta moral y/o de autorregulación y directamente implicada en la disminución de conductas agresivas. La empatía te permite entender el otro porque ese comprensión pasa por dos filtros, uno cognitivo (en donde puedes adoptar la perspectiva del otro e incluso poder identificarte con él) y otro filtro mucho más afectivo y emocional (que te habilita para desarrollar compasión por la situación del otro y sentir similares sentimientos a él cuando te narra una escena desagradable). Ser empata significa conocer tus propias emociones y reconocerlas en el otro, y estar abierto a todo un abanico emocional….sin que ello necesariamente te perturbe tanto como a la persona que tienes enfrente.

Por ello, y a pesar de lo anteriormente descrito, las personas empáticas pueden sentirse sobrecargadas en muchas ocasiones por la sobre-exposición que supone las emociones de los demás. Sobre todo, cuando tienen que hacer frente a su propio mundo emocional. Ante ello, siempre es bueno saber cómo somos y qué hacer para aplicar la medicina a sí  mismos:

  1. El hecho de ser sensibles (altamente) a lo que nos cuenta al otro no quiere decir que todo lo interpreten como algo personal. En efecto, altas dosis de empatía bien llevadas implica entender que las acciones de los otros están motivadas por razones que poco (o nada) tienen que ver con nosotros. Eso ayudaría a una persona empática a reaccionar de una manera liviana ante una acción negativa de otra persona. Su discurso sería algo así, “si yo tengo mis razones, esa persona tendrá las suyas; ya encontraremos la forma en otro momento para entendernos mejor”.
  2. La persona empática gusta de pequeñas reuniones más que grandes fiestas. El saberse atento y sintonizado a los demás hace que la persona empática prefiera la exposición emocional en pequeñas gotas y con multitudes reducidas; se trata de aprovechar al máximo las reuniones, y para ellos,  menos es muchísimo más. Por esta razón preferirán una cena que un concierto con muchedumbre excesiva.
  3. El empático es super-respondedor. Una persona empática tiende a reaccionar más rápida y eficazmente a las respuestas emocionales de los demás. Eso implica que puede hacerlo en una mayor tasa y con menores filtros si no saben poner un límite. Y por ello, que muchas personas puedan aprovecharse de ellos para la resolución de sus problemas, haciéndolos excesivamente partícipes de sus problemas y creando una desigualdad importante en sus relaciones. Tener claro cuáles son los derechos de cada uno, poner unos tiempos para cada cosa (podemos escuchar a los demás, pero también tener un tiempo para nosotros mismos) y poder pedir una reciprocidad en las relaciones interpersonales podrían llevar a las personas empáticas a no sufrir un “efecto quema” con los demás.
  4. Pueden aprovechar sus cualidades para tener una sensibilidad desarrollada consigo mismos. Ser empático se ha relacionado con niveles más altos en creatividad  sensibilidad e inteligencia emocional, potencialidades que pueden ser motivo de gran satisfacción personal. El mindfulness, el entrenamiento en tiempo para sí mismos, poder desarrollar actividades a solas sin nadie alrededor o poder desarrollar sus habilidades con alguna actividad creativa pueden permitir un crecimiento personal muy importante.
  5. Dar para recibir de acuerdo a una identidad propia. En efecto, esa predisposición a los demás a veces les hace tendentes a mostrar dificultades para mostrar atención a sus necesidades y a pedir igualdad en el trato con los demás. El poder trabajar la identidad, sus gustos y preferencias, ayuda a marcar una separación con respecto a los demás y saber que cada uno ha de luchar por su propio bienestar. Eso presdispone a una calma personal: la ayuda también ha de valorarse por su libertad y disposición real…eso es lo que la hace realmente especial.

Saber observar la realidad con los ojos de otros permite también cuidar la propia mirada de uno mismo; donde has podido aliviar y calmar las lágrimas del prójimo puede ayudar a conocer lo que tú necesitas la próxima vez que te pase algo parecido. No lo olvides, persona empática: tus cualidades son beneficiosas para los demás pero también para ti mismo.

Escrito por David Blanco Castañeda.

Fuente: Psychcentral, Psychology today, huffingtonpost.es, Diarío El País.

Cuando leer no solo es un entretenimiento…

Lunes. 9:05 de la mañana. Levantas tu vista del libro que lees esta semana (podría ser Las Horas de Liam Cunningham, por poner un ejemplo) y te fijas en la persona que hay sentado justo enfrente de ti. Ves que mira con vista perdida el mapa del metro. Notas cierto nerviosismo en su mirada, tal vez te fijes en sus ojos acuosos y en qué revisa ansiosamente la hora. Piensas, “Llegará tarde a alguna cita importante”. Te quedas inquiet@ cuando sale rápidamente al abrirse las puertas del vagón. Te muerdes el labio, “¿Qué le habrá pasado?”. Y continúas leyendo. Tal vez Liam Cunningham pueda darte una respuesta.

El pasado mes de octubre apareció en las páginas de Science, un artículo capitaneado por varios investigadores del New School of Social Research  (NSSR) en donde se defendía cómo leer ficción literaria podría ayudarnos a comprender las emociones y pensamientos de quienes nos rodean. Con ello, venían a comprobar si aumentaban nuestra Teoría de la Mente (que alude a la capacidad cognitiva de discernir estados mentales subjetivos en los demás y en nosotros mismos, entendiéndolos como fenómenos diferentes a aquellos que ocurren en el mundo exterior)

Para ello, realizaron diferentes experimentos en los que sometían a los participantes a leer breves fragmentos de textos literarios. Dichos textos se dividían en dos categorías, textos de ficción literaria (con fragmentos de autores como Delillo o la actual ganadora del Premio Nobel Alice Munro; en general, libros de reconocido prestigio y que presentase un argumento ficcionado) junto con textos de no ficción y/o considerados de “consumo popular”. Una vez leídos, los participantes pasaban distintas pruebas. Con medidas en diversos test como el RMET y el DANVA2-AF (tests de reconocimiento emocional a través de expresiones faciales), o el Yoni Test (reconocimiento de los pensamientos y emociones de distintos personajes a partir de diversas pistas verbales o visuales); los resultados mostraron como la mayoría de los participantes que habían leído obras de ficción se mostraban más capaces y obtenían mejores puntuaciones a la hora de inferir estados emocionales en los demás. Dicha empatía no sólo se producía a nivel cognitivo; también los participantes experimentaban  una identificación emocional.

Así, la literatura pasaría a ser una especie de simulador de las experiencias sociales; donde gracias a las vivencias y sentimientos de los personajes en la novela podríamos entender el complejo y heterogéneo mundo emocional que nos rodea. Aun con diversas limitaciones (no se decían expresamente la identidad de todos los autores utilizados en ambas condiciones experimentales; las conclusiones podrían cambiar de manera considerable si los participantes se leyeran novelas enteras en vez de fragmentos), el experimento constituye una lanza a favor de la literatura como instrumento favorecedor de diferentes cualidades de nuestro sistema cognitivo y que nos permite una flexibilidad y enriquecimiento de las distintas situaciones sociales sin necesidad de vivenciarla concretamente. Cómo digo, en la próxima página de tu libro de la semana puede estar la comprensión y entendimiento de una situación difícil en nuestras vidas. Por ello, simplemente lee.

 

Escrito por David Blanco Castañeda

Fuente: Research Digest

Bibliografía consultada: Kidd, D.C;  Castano, E. (2013). Reading literary fiction improves theory of mindScience express.