Educar en tolerancia, cuando la diferencia enriquece y no asusta.

Imagina que estás en la cola del supermercado y de repente tu hijo de tres años señala con el dedo a otro niño y te pregunta en voz alta, “mamá, ¿por qué ese niño tiene la piel marrón?”. A medida que las cabezas se giran y te observan, la vergüenza nos invade. Es comprensible que puedas preocuparte por aquello que imaginas que estarán pensando esos adultos cuya atención ha sido captada por la pregunta de tu hijo: “¿qué van a pensar de mí como padre/madre?”, “¿qué respondo a mi hijo/a?”… O incluso, puede que te preocupe el origen de este cuestionamiento, “¿por qué me pregunta esto? ¿mi hijo tiene prejuicios?”

Cuando los padres se encuentran ante estas situaciones deben saber que al hacer este tipo de preguntas, los niños en edad preescolar no están juzgando. Pueden notar diferencias en la apariencia, pero generalmente todavía son inocentes en cuanto a los estereotipos que sí podemos tener los adultos. En este sentido se debe más a su curiosidad natural acerca de cómo es el mundo y su deseo por definirse e identificarse como individuos, siendo este habitualmente el motivo por el que hacen preguntas al respecto del color de piel, orientación sexual, sexo-género, etc. Por este motivo, nuestra respuesta debe ser también natural.

Foto extraída de momentsaday.com
Foto extraída de momentsaday.com

 

El que sean pequeños no debe ser un impedimento para aprovechar estas situaciones y enseñarles valores positivos respecto a la tolerancia. De hecho, ésta podría ser una oportunidad para enseñarle cómo las personas debemos tratarnos entre sí y comportarnos, pudiendo transmitirle una visión del mundo como un lugar mucho más interesante y rico gracias a la diversidad. Explicarles que las personas somos diferentes entre sí, que todos tenemos particularidades y diferencias que nos hacen únicos y especiales, pero que a la vez también nos asemejamos.

Sin una participación activa de los padres en este tema desde el principio, corremos el riesgo de no ser nosotros los que le transmitamos estos valores, dejando como modelo a otras fuentes, repletas de prejuicios y estereotipos acerca de las personas y sus diferencias. Esta transmisión puede ser espontánea y natural, a partir de los comentarios que nosotros mismos hacemos de las diferencias que encontramos en otras personas, ya sea en la calle, en el centro escolar o bien en la televisión o el cine. Asimismo, las actitudes no explícitas que desplegamos van guiando al niño/a sobre qué opinión deben tener sobre las diferencias observables en los otros. Por ejemplo, si cuando al caminar por la calle nos cruzamos con una persona de diferente procedencia étnica y sujetamos al niño para acercarlo a nosotros, le estaremos transmitiendo un mensaje claro basado en la desconfianza y en un estereotipo negativo sobre ese grupo étnico. Estas comunicaciones implícitas son tan o más potentes que cualquier mensaje intencionado por parte de los padres.

Más adelante, cuando sea un poco más mayor puede que en alguna ocasión haga algún comentario insensible sobre otra persona; en este momento debemos, con calma, intentar que se ponga en el lugar del otro, que comprenda cómo podría sentirse él o ella si es despreciado por otros. Cuando sea un poco mayor podemos abordar la intolerancia de una forma un poco más elaborada, explicando que “a veces la gente tiene miedo de que otra persona sea diferente y esto les hace actuar de forma incorrecta hacia el otro, lo que les aparta de conocer mejor a esa persona. Ni el color de piel, ni la procedencia, ni la orientación sexual, ni la religión o ausencia de religión, o cualquier otra característica define a las personas”.

Trata a tu hijo/a con respeto. Si tu hijo/a se siente bien consigo mismo y está seguro de su lugar en el mundo, será menos propenso a tener miedo de la gente que es diferente de él o ella. Un niño que se siente seguro y tiene una imagen positiva de sí mismo no tendrá necesidad de poner a la otra persona por debajo para sentirse valioso. Vivir con la idea de que el mundo es un escenario hostil, donde las personas diferentes son una amenaza, nos hace sentir inseguros, ansiosos y limitará nuestras relaciones con los demás. Vivir sin odio a lo desconocido nos hace más felices y facilita la creación de un mundo mejor para las generaciones venideras.

Fuente: Psychology Today, tolerance.org

Escrito por María Rueda

 

 

 

Orgullo LGTB: ¿se han dejado atrás los estereotipos?

Estos días se celebra en nuestras calles el llamado Orgullo LGTB (cuyas siglas incluyen las palabras “lesbiana”, “gay”, transexual” y “bisexual”), cuyo inicio lo marca el día 28 de junio, en conmemoración a los disturbios acaecidos en el Stonewall Inn en el verano del 69 y cuya rebelión supuso una de las mayores manifestaciones contra la persecución y represión de la época.

Si bien en la última década se han aprobado toda una serie de medidas para igualar en derechos a las parejas del mismo sexo, los prejuicios y actos discriminatorios todavía siguen siendo una realidad palpable con la que muchas personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales han de lidiar cotidianamente. Así, como recogieron dos estudios realizados por la COGAM y la FELGTB el año pasado, y a pesar de los avances en materia legislativa, la discriminación motivada por la orientación sexual de las víctimas está lejos de ser historia antigua para sus afectados. En el primero (1), realizado en su totalidad en centros  públicos de la Comunidad de Madrid, recoge como al menos un tercio de los encuestados opinan que los alumnos LGTB son discriminados de algún modo por sus compañeros, persistiendo actitudes y prejuicios en un cuarto de los encuestados. Los actos homófobos en los centros educativos también están presentes (en un 17, 84%), y ante una agresión, los comportamientos de sumarse a la agresión (2, 15%), reírse de los insultos (15,10%) o adoptar una actitud pasiva o de no decir nada (32, 05%) hacen enfatizar la importancia de políticas de educación preventivas para erradicar las posturas discriminatorias contra la población LGTB. Además, se deduce una importante conclusión de los hallazgos encontrados en el estudio; los alumnos que presentaban un mayor número de comportamientos homofóbicos contra sus compañeros percibían una menor aceptación de las personas LGTB en su entorno más cercano (léase familia y centro educativo), concluyéndose, como dice una autora del estudio, que “el grado de homofobia en el comportamiento es directamente proporcional a los prejuicios que le preceden”.

En el segundo estudio (2), y ya dirigido a un espectro de la población más amplio, la discriminación está todavía muy presente. Se ratifican resultados del anterior estudio (al menos un 76% de jóvenes dicen haber sufrido un acto discriminatorio por parte de sus compañeros), pero también en el ámbito laboral (casi un tercio de los encuestados) y en lugares públicos (un 44, 62%), coartando la libre expresión de sentimientos a sus respectivos compañeros sentimentales. Como dato positivo, ver como la población adulta sí que perciben en esos actos una injusticia, viéndose capaces de emitir una queja (en el trabajo, casi un 68%; en los sitios públicos, un tercio de los encuestados), que si bien no se sigue siempre con un cambio en la situación, sí  que se hay un afrontamiento de la situación discriminatoria.

De los datos deducimos que todavía persisten muchas actitudes altamente negativas hacia la población LGTB. Por ello, entendemos como primordiales políticas educativas que enfaticen la importancia de la diversidad sexual en las escuelas, que erradiquen comportamientos discriminatorios, además del desarrollo de conductas prosociales y altruistas hacia sus compañeros. Como bien defiende la Sociedad de Psicología Americana (APA), la desaparición de estas actitudes prejuiciosas se consigue gracias a la facilitación de información y la presentación de ejemplos reales  que desestiman los sesgos altamente reduccionistas de los que se llenan los estereotipos y prejuicios. Desde aquí queremos hacer un llamamiento al disfrute de las fiestas de esta semana, pero, sobre todo, enfatizando el poder de la tolerancia como forma de reivindicar las diversidad con la que estamos hechas las personas.

Escrito por David Blanco Castañeda

Fuentes: apa.org, COGAM.org, hufftington post.

Bibliografía consultada:

(1) Homofobia en las aulas, ¿Educamos en la diversidad? (2013)

(2) Estudio 2013 sobre la discriminación por orientación sexual y/o identidad de género en España.