Dolores de cabeza y cómo la psicología puede ayudar

Puede ser punzante y hay gente que lo percibe como algo clavado dentro del cráneo. Se puede sentir sólo en un lado de la cabeza o en ambos, ser como una sensación palpitante en toda la cabeza, puede que haga que nos tengamos que encerrar en un lugar oscuro o que no se puedan aguantar los ruidos. Hay personas que no sufren en toda su vida y otras que los padecen con frecuencias terribles. Lo que entendemos como dolor de cabeza, sin embargo, en muchas ocasiones se refiere a multitud de condiciones. Para clasificar los dolores de cabeza, existen 3 grandes grupos, con 13 subgrupos en los que podemos clasificar una gran cantidad de tipos de dolor de cabeza. Los más conocidos son las migrañas y las cefaleas tensionales. Para un adecuado tratamiento del dolor de cabeza, el profesional adecuado es el neurólogo, sin embargo, desde la psicología también hay que tener esta condición en cuenta.

Para empezar, el porcentaje de población que sufrirá en algún momento de su vida dolor de cabeza es muy elevado. Además, se ha podido comprobar que el dolor de cabeza afecta de forma significativa al estado tanto psicológico y neuropsicológico de una persona. No sólo esto, sino que algunas condiciones psicológicas pueden dar lugar al desarrollo de dolores de cabeza en una persona.

extraída de www.independent.ie
extraída de www.independent.ie

Relación entre dolor de cabeza y estado psicológico

Es conocido que existe una comorbilidad entre los dolores de cabeza y trastornos relacionados con la ansiedad y el bajo estado de ánimo. El orden de esta relación no está demasiado claro, pero intentando centrarnos en los factores psicológicos que influyen, un  artículo científico describe detenidamente cómo puede darse esta relación a nivel cerebral. En este estudio se muestra que un circuito cerebral muy implicado en el dolor de cabeza en muchas ocasiones se puede activar a través de la amígdala, estructura que se ve afectada por los componentes emocionales. Además, es una estructura crítica para la regulación del dolor a través de mecanismos cognitivos y emocionales.

Características psicológicas positivas y dolor de cabeza

En un sentido positivo, es decir, para mejorar nuestra capacidad de regular el dolor de cabeza, también hay variables psicológicas implicadas. Sobre esto, encontramos características como son el locus de control y la autoeficacia. El locus de control interno, en psicología significa la tendencia a atribuir que está en nosotros la posibilidad de un manejo variedad de situaciones. De esta forma, si tenemos un locus de control interno sobre nuestro dolor de cabeza, se asocia con un mejor alcance del tratamiento del dolor, al tiempo que lo hace menos incapacitante.

Por su parte, la autoeficacia, que se refiere a la sensación de capacidad para lograr lo que deseamos, cuando se relaciona con los dolores de cabeza, al igual que el locus de control, se relaciona con un mejor alcance del tratamiento, pero además, cuando se observan cambios en la sensación de autoeficacia, ésta se relaciona con una menor frecuencia de dolores de cabeza.

Afecto negativo y dolor de cabeza

En un sentido negativo, hay tres tipos de afectos que se conoce que tienen una influencia sobre el dolor de cabeza. La ansiedad, la depresión y la ira.

Un aumento de la ansiedad en las personas que sufren de dolor de cabeza dan lugar a una mayor intensidad del dolor, mientras que una reducción de la ansiedad da lugar a una menor frecuencia de dolores.

La depresión, puede afectar también al manejo del dolor. Un bajo estado de ánimo puede dar lugar a un aumento de la severidad del dolor, y predice una peor respuesta al tratamiento.

La ira, por su parte, se relaciona de un modo algo especial con los dolores de cabeza. En la expresión emocional del enfado, podemos tomar dos vías, con sus respectivas consecuencias. Por una parte, podemos expresarla hacia fuera, gritando, dando algún golpe o mediante el sarcasmo. Esta forma de expresión, puede tener la consecuencia de una mala imagen social. En el otro extremo, podemos internalizar la ira, sintiendo la activación interna (calor, tensión física,…) pero sin mostrarla a través de la acción.

De estas dos formas de expresión, las personas que sufren de dolores de cabeza tienen una mayor tendencia a internalizar la ira, y esta forma de afrontamiento da lugar a un aumento de la intensidad del dolor. Sin embargo, en el caso de externalizar la ira, también implica una mayor sensibilidad al dolor, así como lo hace más inhabilitante. Por tanto, tanto mucha expresión del enfado como muy poca puede relacionarse de forma negativa con el dolor de cabeza.

Desarrollo de dolor de cabeza por eventos psicológicos

Aunque desconozcamos en gran parte como el estado psicológico afecta al desarrollo de dolores de cabeza, sí se conoce, por ejemplo, que la exposición a eventos traumáticos como desastres naturales puede dar lugar a este aumento de dolor de cabeza. Se midieron síntomas de estrés post-traumático y de dolor de cabeza o migrañas antes y después de haber pasado el huracán Katrina a una muestra de personas. Se encontró que aquellas que desarrollaron síntomas de estrés post-traumático tenían el doble de posibilidades de desarrollar también dolores de cabeza.

Dolor de cabeza y rendimiento neuropsicológico

La migraña, por su parte, también afecta a nuestra capacidad cognitiva. En otro estudio se encontró que las personas que padecen migrañas tienen peor rendimiento en una evaluación de su capacidad cognitiva, especialmente en la capacidad lingüística, la memoria, las funciones ejecutivas, el cálculo y la orientación. Además, cuanto mayor era la frecuencia de dolores, peor el rendimiento cognitivo.

Conociendo todo lo anterior, no ha de ser sorprendente que la terapia psicológica tenga una influencia positiva sobre la vivencia de dolor de cabeza. Concretamente, lo que se ha podido concluir es que la terapia cognitivo conductual puede ser beneficiosa para la reducción de dolores de cabeza, intensidad y frecuencia de los mismos en una parte importante de los estudios realizados. Aunque aún no se pueden concluir plenamente los beneficios, necesitando aún más estudios que lo confirmen, sí parece que la terapia cognitivo conductual puede tener beneficios para las personas con dolores de cabeza.

Fuentes: sagepub.com, springer.com, http://psycnet.apa.org

Escrito por Lara Pacheco Cuevas

El impacto del locus de control paterno sobre los logros de los hijos

Es posible que alguna vez hayas oído eso de que “todo depende de la educación”. Cuando estudiaba en la universidad tuve la suerte de tener a una profesora genial que repetía una y otra vez “la potencia de la educación”, aludiendo al poder que ésta tiene para cambiarlo todo. En el trabajo con los padres, tratamos de alentar siempre a reflexionar sobre cómo crían a sus hijos, a tomar conciencia sobre que ellos son modelos.

Sin embargo, a veces olvidamos valorar que para que exista esa intencionalidad en la crianza se requiere por parte de los padres una creencia de que tienen control sobre sus vidas. Está muy bien hablar de lo que los padres deberían hacer para influir en sus hijos, pero si esos padres no creen que sus elecciones importen, ya sea porque sus propios padres les robaron su autoconfianza o porque la vida se lo ha puesto difícil, y se sienten impotentes, entonces estos consejos pueden caer en saco roto.

Foto extraída de drphil.com
Foto extraída de drphil.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El grado en el que creemos que nuestras elecciones importan depende, en parte, de a lo que llamamos “locus de control”. Una persona con un locus de control externo (LCE) mira la vida desde el exterior, casi como si fuera un espectador, esperando ver qué sucederá después. Si le preguntas a alguien con un LCE por qué sacó buena nota en un examen, o por qué perdió su trabajo, es probable que atribuyan esos resultados a causas que escapan a su control. Las razones por las que ocurren las cosas pueden ser el destino, la suerte, Dios, el azar… por lo que creen que todo en la vida es impredecible, y por tanto, tendrán un sentimiento de que no pueden hacer nada para cambiar las cosas.

Por el contrario, la persona con “locus de control interno” (LCI) atribuye sus éxitos y fracasos a su propio trabajo y esfuerzo. Esta persona puede decirse a sí mismo: “La razón por la que saqué una buena nota es porque estudié”. Cuando los éxitos llegan, el LCI se lleva el mérito (“Me lo merezco. Trabajé realmente duro”), y el LCE lo atribuye a fuentes incontrolables y externas (“El profesor me quiere”, “Tuve suerte”; “Las estrellas estaban alineadas”). Cuando hay una error, el LCE tiene una excusa fácil de por qué sucedió (“No fue la voluntad de Dios”; “Supongo que no tocaba”; “Así es mi vida- es como si el universo estuviera en mi contra “), y el LCI busca razones por las cuales ocurrió el error, para que puedan mejorar sus posibilidades de éxito en el futuro (” Creo que necesito practicar más “;” La próxima vez, voy a practicar más”…).

¿Cómo afecta esto a tus hijos/as?

Según dos estudios recientes, el LC de un padre/madre, medido al momento de nacer su hijo/a predice la cognición de ese niño a los 4 y 8 años. Específicamente, han observado que el LC de los padres está relacionado con las puntuaciones de Cociente Intelectual (CI) y resultados académicos. Pero, paremos un momento y pensemos detenidamente a este respecto… Sí, parece que tus creencias están conectadas con la inteligencia de tu hijo. ¿Por qué puede ser esto así?¿Qué tipo de comportamientos puede ver un hijo en un padre que afecten a su capacidad para razonar, pensar en el futuro o utilizar la perspectiva (algunos componentes principales de la inteligencia)? De acuerdo con los autores de estos estudios, hay un sorprendente número de respuestas a esta pregunta, que ayudan a dar sentido a la relación entre locus de control paterno y la capacidad cognitiva del niño:

1) Los padres que creen que sus acciones tienen un impacto en el futuro tienen más probabilidades de documentarse antes de que nazca su bebé, leer sobre el embarazo y la paternidad y reflexionar y comunicarse con los demás sobre las actitudes y estrategias que quieren llevar a cabo cuando llegue su bebé.

2) Los padres con LC interno, tal vez como resultado de la información que buscan y leen sobre su bebé, son más propensos a tener una dieta saludable, evitar el alcohol, las drogas y el tabaco durante el embarazo. Cuando una madre está embarazada, aquello que consume afecta en uno u otro sentido al feto. Las vitaminas y los minerales benefician a la madre y al bebé. El alcohol, las drogas y el humo del tabaco actúan como teratógenos y son perjudiciales para el correcto desarrollo del feto.

3) Los padres con un LC interno tienden a rodearse por otras personas con este mismo locus, lo que brinda la oportunidad de intercambiar ideas y discutir soluciones a los problemas de crianza con otros padres. A su vez, tener acceso a otros padres que invierten en prácticas de crianza intencional es una fuente de apoyo que puede ayudar a superar las tensiones de la vida y otros desafíos. Asimismo, los padres con un LC interno buscan crear un ambiente estimulante, participar en actividades de enriquecimiento para sus hijos…

4) Después de que nazca el bebé, las madres con un LC interno tienen más probabilidades de amamantar, lo que implica un gran número de beneficios de salud, sociales y cognitivos para un bebé.

5) A medida que el bebé se convierte en un niño y luego en un adolescente, es más probable que el padre con un LC interno use prácticas de crianza positivas que implican más consistencia, receptividad y actividad estimulante que los padres con un LC externo. También es más probable que enfaticen la independencia y autonomía de sus hijos y que usen interacciones más cálidas, más seguras emocionalmente y más comunicativas. Cuando un niño hace algo digno de mención, conversa sobre lo que el niño acaba de lograr. Cuando un niño hace algo que necesita corrección, estos padres también usan la conversación y la discusión sobre por qué el comportamiento del niño no era apropiado y luego modela las prácticas de intercambio de ideas para diseñar estrategias que el niño pueda hacer de manera diferente cuando se encuentre en situaciones similares en el futuro. En resumen, los padres con un LC interno transmiten su locus interno a sus hijos, mostrándoles cómo pensar sobre las conexiones entre sus acciones y los resultados de las decisiones que han tomado.

6) El padre con un LC interno es más probable que proporcione actividades de enriquecimiento para su hijo, que le exponga a situaciones nuevas y promueva un aprendizaje sobre cómo interactuar con otros niños y adultos de manera prosocial. Estas actividades pueden ser talleres para padres e hijos, ir a la biblioteca, leerle al niño, cantarle al niño…

Cambiar el Locus de Control:

La buena noticia es que las personas pueden cambiar su Locus de Control, con introspección y trabajo duro. Si al leer esto te identificas más con un LC externo que con el interno, te recomiendo que puedas probar a incluir esta semana algunas de las prácticas de crianza que utilizan los padres con LC interno. Intenta imitar cómo sería tener un LC interno, y muy pronto, puede que empieces a sentir que hay cosas de la vida que están un poco más bajo control. Es un sentimiento muy poderoso sentirse seguro de que puedes lograr aquello que te propones y saber, después de haberlo logrado, que es por mérito propio. Tu hijo/a también puede beneficiarse de este cambio. La investigación longitudinal indica que los niños que crecen con una mentalidad de LC interna (que les han dado sus padres) probablemente buscarán más educación, retrasarán el tener hijos y elegirán parejas románticas y amigos que tengan una LC interno. También es más probable que tengan patrones regulares de sueño, patrones de alimentación saludables y que respondan a la frustración con conductas proactivas, como la comunicación y la resolución de problemas, en lugar de berrinches.

Parece que efectivamente la educación es poderosa. Tus acciones, palabras y creencias importan. Como padre o madre constituyes la principal fuente de información que tu hijo tiene sobre cómo pensar y vivir en el mundo. Demuéstrales que son poderosos al reconocer su propio poder. Enséñales la importancia de la auto superación permanente modelando tu interés en crecer como persona. Queremos niños fuertes y valientes, que tengan las agallas para perseguir sus sueños. Su fuerza y ​​coraje, y su búsqueda, son las claves de su éxito. ¡Créelo!

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda