Cómo hacer que tus hijos se sobrepongan a las situaciones difíciles (parte II)

En el post de la semana pasada comentamos estrategias para promover la resiliencia en los niños. Como explicamos, durante la infancia y la adolescencia los niños, al igual que los adultos, se encuentran con momentos difíciles. Cuidar y proteger a nuestros hijos e hijas es natural y necesario para que éstos tengan un buen desarrollo, pero quisimos advertir de los peligros de la sobreprotección, ya que lejos de salvaguardarlos del sufrimiento les hace más vulnerables y les impide la adquisición de herramientas fundamentales para sobreponerse. Bien podría resumirse en que caerse y sufrir es inevitable, lo importante es saber levantarse. Para ayudar a tu hijo a que aprenda eso tan importante, os damos unos cuantos consejos complementarios a los de la semana pasada.

Evita los “¿por qué?”. Los “por qué” no son útiles al promover la resolución de problemas. Si tu hijo dejó su bicicleta en la lluvia, y le pregunta “¿por qué?” “¿Qué dirá? Fui descuidado. Tengo 8 años. Pregunta “cómo” en su lugar. “dejaste la bici bajo la lluvia y la cadena se ha oxidado. ¿Cómo vas a arreglarlo?”

No des todas las respuestas. En lugar de proporcionarles cada respuesta, puedes empezar a usar la frase “No sé”, seguida de la estimulación de la resolución de problemas. El uso de esta frase ayuda a los niños a aprender a tolerar la incertidumbre y pensar en maneras de lidiar con los potenciales desafíos.

Evita hablar en términos catastróficos. Presta atención a lo que les dices a tus hijos y delante de ellos. Los padres ansiosos, en particular, tienden a hablar de forma catastrófica delante de sus hijos.

Deja que tus hijos cometan errores. El fracaso no es el fin del mundo, es el lugar de donde nace el camino para averiguar qué hacer a continuación. Dejar que los niños tropiecen es duro y doloroso para los padres. Pero ayudar a los niños a aprender cómo arreglar una situación o resolver un problema le ayudará a tomar mejores decisiones la próxima vez. Debemos dejar que los niños vean las consecuencias que tienen sus actos.

Ayúdale a manejar sus emociones. La gestión emocional es clave en la capacidad de recuperación. Enseña a tus hijos que todas las emociones están bien. Es normal y es adaptado sentirse enfadado cuando uno pierde en un juego o sentir rabia cuando el helado se cae al suelo. Además, les enseña que después de sentir lo que sienten, pueden pensar sobre qué hacer después.

Sé modelo de resiliencia. Por supuesto, los niños también aprenden al observar cómo se comportan sus padres. Admite tus propios errores, acepta tu malestar y pon en marcha acciones encaminadas a la resolución de los problemas. La capacidad de recuperación ayuda a los niños a manejarse en las incertidumbres, éxitos y dificultades que se vayan encontrando durante la infancia y la adolescencia.

 

Fuente: Tartakovsky, M. (2013). 10 Tips For Raising Resilient Kids. Psych Central. Retrieved on May 23, 2014, from http://psychcentral.com/lib/10-tips-for-raising-resilient-kids/00017272

Wilson, R., & Lyons, L. (2013). Anxious Kids, Anxious Parents: 7 Ways to Stop the Worry Cycle and Raise Courageous and Independent Children. Health Communications, Inc..

Escrito por María Rueda

 

Cómo hacer que tus hijos se sobrepongan a las situaciones difíciles (parte I)

La edad adulta está llena de grandes responsabilidades, pero la infancia no está precisamente exenta de estrés. Exámenes, aluviones de nueva información que aprender, cambios de clase y curso, se encuentran con otros niños amenazadores, nuevas amistades por las que a veces sufren…

Lo que ayuda a los niños cuando atraviesan este tipo de problemas, al igual que los adultos, es la capacidad para recuperarse, o lo que se llama ser resilientes. Según la RAE, la resiliencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. Los niños resilientes son capaces de resolver problemas, se enfrentan a situaciones desconocidas o difíciles y tratan de encontrar buenas soluciones.

Esto no significa que los niños tengan que hacer todo por sí mismos, sino que ellos sepan cómo pedir ayuda y sean capaces de encaminarse sobre sus propios pasos en la búsqueda de la solución. La psicóloga Lynn Lyons y el psiquiatra Reid Wilson señalan que los padres pueden dotar a sus hijos de habilidades para manejar lo inesperado, algo que contrasta mucho con nuestro enfoque cultural. “Nos hemos convertido en una cultura que siempre trata de hacer que nuestros hijos se sientan cómodos. Una sociedad que no tolera la incomodidad y la frustración. Nosotros como padres estamos tratando de ir siempre un paso por delante de todo con lo que puedan encontrarse nuestros hijos. Y cuál es el problema de esto, que la vida no funciona de esa manera.”  

Las personas ansiosas se enfrentan a un gran problema en el momento en que deben ayudar a sus hijos a tolerar la incertidumbre, simplemente porque ellos tienen dificultades para tolerarla. La idea de que tu hijo pase por el mismo dolor que tú mismo has pasado anteriormente es difícil de tolerar, así que los padres ansiosos tratan de proteger a sus hijos y protegerlos de los peores escenarios posibles. Sin embargo, el trabajo de los padres no es estar allí todo el tiempo para sus hijos, es enseñarles a manejar la incertidumbre y a enfrentar y resolver el problema. A continuación, os indicamos algunas pautas para fomentar la resiliencia en los niños:

No satisfagas todas las necesidades (presentes o anticipadas) Cada vez que tratamos de ofrecer seguridad y confort a toda costa, estamos entorpeciendo el camino para que los niños desarrollen la capacidad de generar su propia solución de problemas. Aprender a tolerar la frustración desde pequeños es la clave para que cada problema que encuentren en la vida adulta no sea un abismo Puesto que la sobreprotección de los niños únicamente fomenta la ansiedad.

Evita eliminar todos los riesgos. Naturalmente, los padres quieren mantener a sus niños seguros. Pero eliminar todos los riesgos dificulta el aprendizaje de la resiliencia. Por ejemplo, cuando los niños comienzan a caminar, es posible que el miedo a que se caigan haga que no les permitamos intentarlo, retrasando dicho aprendizaje. La clave es permitir riesgos apropiados y enseñar a los hijos las habilidades esenciales. Dar a los niños la libertad adecuada a la edad adecuada ayuda a aprender sobre sus propios límites.

Enséñales a resolver el problema. Imaginemos que tu hijo quiere ir a un campamento, pero está nervioso por estar lejos de casa. Un padre ansioso, podría decir: “Bueno, entonces no hay razón para que te vayas.” Sin embargo, un mejor enfoque consiste en normalizar el nerviosismo de tu hijo, y ayudarle a descubrir la forma de manejarse en el sufrimiento. Así que puedes plantearle cómo se puede acostumbrar a estar lejos de casa. En otras palabras, ayuda a que tu hijo averigüe cómo se pueden manejar los desafíos. Dale la oportunidad, una y otra vez, para averiguar lo que funciona y lo que no.

Estos son algunos consejos para fomentar el desarrollo de la resiliencia en los niños, pero hay muchos más pequeños cambios que puedes poner en práctica. Si te interesa seguir conociéndolos, la semana que viene os daremos algunos más.

Fuente: Tartakovsky, M. (2013). 10 Tips For Raising Resilient Kids. Psych Central. Retrieved on May 23, 2014, from http://psychcentral.com/lib/10-tips-for-raising-resilient-kids/00017272

Wilson, R., & Lyons, L. (2013). Anxious Kids, Anxious Parents: 7 Ways to Stop the Worry Cycle and Raise Courageous and Independent Children. Health Communications, Inc..

Escrito por María Rueda