Cómo explicamos la pasión por el trabajo

 

Extraído de http://www.objetivobienestar.com/
Extraído de http://www.objetivobienestar.com/

¿Te gusta tu trabajo? ¿Sientes que estás desarrollando tu potencial y haciendo lo que te gusta? ¿Hasta el punto de quedarte más horas de las debidas, de pensar en él en tu tiempo libre o de tener la sensación de que en tu vida la parcela de lo laboral es la más desarrollada y no deja espacio a lo demás? O, por el contrario, ¿te sientes quemado y sin ganas de seguir trabajando en lo que haces? Con este artículo pretendo hacer una breve mención a la bibliografía que personalmente me parece más interesante sobre el tema.

El libro de Lawler Kang “Passion at work”, plantea que la pasión en el trabajo se consigue cuando uno se dedica a aquello que constituye el fundamento de su vida y además tiene las competencias personales o capacidades para desarrollarlo y disfruta haciéndolo. Un ejemplo típico podría ser el del médico traumatólogo a quien le mueve el deseo de curar a otros y que además de haber adquirido las competencias personales para desarrollarlo, como el estudio de la anatomía y otras muchas asignaturas de la medicina, le gusta la cirugía traumatológica.

Además, subraya un aspecto muy interesante que es la experiencia personal, que consistiría en incorporar a nuestro trabajo cotidiano elementos de todo aquello que nos gusta practicar en nuestra vida diaria, sea una lengua extranjera o un deporte, en función de las posibilidades de cada uno.

El artículo “¿Podemos apasionarnos por el trabajo? Una revisión de la pasión para el trabajo”, de Ana Lisbona Bañuelos, Fancisco José Palaci Descals y Miguel Bernabé Castaño, señala que según la Teoría de la autodeterminación de Deci y Ryan (1991) una actividad se puede convertir en pasión cuando se valora mucho, se le da mucha importancia y llega a ocupar una parte central en la identidad de la persona.

Además, siguiendo la propuesta de Vallerand y su equipo (2012), distingue dos tipos de pasión, la armoniosa y la obsesiva. Señalan que existen resultados afectivos positivos para la pasión armoniosa como el flow y negativos para la pasión obsesiva, como la ansiedad. En la pasión armoniosa la actividad es importante para uno sin importar otras contingencias, mientras que en la pasión obsesiva la actividad apasionante se asocia a otras contingencias inter o intra personales como sentimientos de autoestima, aceptación social o excitación incontrolable y la persona siente una compulsión interna a realizar la actividad, aunque no debería hacerlo, y le causa conflicto con otras tareas o roles. Además, en la pasión obsesiva le cuesta dejar de pensar en la actividad apasionante cuando realiza otras actividades lo que le impide disfrutar de las mismas. En cambio, en la pasión armoniosa, las personas sienten control sobre la actividad, pueden elegir el momento de realizarla y perciben poco conflicto entre la actividad que les apasiona y otras actividades, y esta autonomía reduce sentimientos negativos. La persona es capaz de ser flexible y si encuentra alguna dificultad u obtiene resultados negativos es capaz de reducir la actividad o ajustarla.

Los estudios revisados por Ana Lisbona Bañuelos, Fancisco José Palaci Descals y Miguel Bernabé Castaño confirman el papel que ambos tipos de pasión tienen sobre el bienestar y el rendimiento en el trabajo, confirmando que empleados que experimentan pasión armoniosa tienden a experimentar menores niveles de agotamiento y burnout, y mayores niveles de felicidad y bienestar y llegan a ser más creativos y productivos en el trabajo. Y trabajadores con pasión obsesiva, por el contrario, experimentan mayores niveles de agotamiento emocional y burnout, menores niveles de felicidad y rendimiento más bajo, mayor estrés.

Todo ello los lleva a concluir la necesidad de desarrollar varias prácticas tanto a nivel organizacional, como a nivel individual. Los principales objetivos para las organizaciones serían el de fomentar la autonomía en el trabajo, mediante variadas estrategias y el de la promoción de la salud. A nivel individual, el  objetivo principal sería que cada empleado trate de identificar sus propias fortalezas, sus valores en el trabajo y los objetivos que le conectan con la actividad, así como la necesidad de tener una vida activa y satisfactoria fuera también del ámbito laboral.

Otro artículo muy interesante, en la línea opuesta a la pasión, cuando un trabajador siente desgaste en el trabajo, es el de Mariana Bockarova, “Burned Out on the Job? New Research Shows Why”, en el que la investigadora expone las conclusiones de un estudio llevado a cabo con 97 personas, en el que se evaluó el grado de burnout de esos profesionales, junto con información sobre el tipo de trabajo que llevaban a cabo. Al mismo tiempo, a esas personas, se les pidió que pasaran 5 minutos narrando historias que describían 5 dibujos distintos. Las imágenes habían sido seleccionadas por su valor predictivo en estudios de motivación e incluían varios tipos de trabajos (un arquitecto, un artista, una mujer en un laboratorio, un boxeador, una escena de un club nocturno). Cada historia había sido codificada con un tipo de motivación preferente, de afiliación, de poder o de logro.

Los investigadores analizaran los resultados del test en función de las respuestas y la información de cada participante sobre su trabajo y de grado de desgaste laboral y observaron que los participantes con trabajos que suponían altos niveles de presión y demanda tenían los grados más altos de burnout, y que, además, los participantes que experimentaban un mayor desajuste entre el tipo de motivación principal y las tareas a las que se dedicaban en el trabajo, también sufrían mayores índices de desgaste en el ámbito laboral y altos niveles de malestar físico.

Los resultados de la investigación llevarían a concluir que una forma de reducir los síntomas de desgaste sería ajustar las tareas del puesto de trabajo con la motivación preferente del profesional, y dotar a los empleados de un tipo de trabajo o entorno que encaje con sus necesidades.

Escrito por Sara Reyero Serret

Referencias del texto:

Lawler Kang. (2006). Passion at Work: How to Find Work You Love and Live the Time of Your Life. New Jersey: Pearson Prentice Hall.

Ana Lisbona Bañuelos, Fancisco José Palaci Descals y Miguel Bernabé Castaño. (2016). ¿Podemos apasionarnos por el trabajo? Una revisión de la pasión para el trabajo. Papeles del Psicólogo, 37 (3), 165-169.

Mariana Bockarova. (2016). Burned Out on the Job? New Research Shows Why. 2017, de Psychology Today, Sitio web: https://www.psychologytoday.com/blog/romantically-attached/201608/burned-out-the-job-new-research-shows-why

Desmontando Facebook: ¿Qué hay de cierto en todo lo que lees sobre ello?

Extraído de www.diariodemorelos.com
Extraído de www.diariodemorelos.com

Que Facebook sigue siendo la red social por excelencia, es indiscutible. Desde su creación en 2004 no sólo ha supuesto toda una revolución a nivel tecnológico impresionante, sino que ha cambiado por completo la forma de comunicarnos como especie. Haciendo una rápida búsqueda en Google Scholar, vemos que se cuenta por miles las investigaciones científicas que se hacen diariamente de acuerdo a lo que predice de nosotros el uso de Facebook, la última de las cuales publicada hace unas semanas, en las que se afirmaba una tendencia al narcisismo y una disminución de la empatía cuando uno abusa de hacerse selfies en las redes. Pero, ¿cuánta verdad hay en todo lo que se ha escrito de Facebook? ¿Realmente dice tanto de nosotros?

¿Quién utiliza Facebook y para qué? Según lo que nos ofrecen las principales investigaciones, el prototipo de consumidor de Facebook es joven, mujer y solter@. Las mujeres suelen tener muchos más contactos y comunicarse con gente cercana que otro estratos de la población, asimismo, utilizan la imagen como principal manera de intercambio entre usuarios. La persona que lo utiliza más frecuentemente suele ser extrovertida y con tendencia al narcisismo, poco aislada socialmente y menos tenaces que los que no lo utilizan. La timidez se ha visto implicada en su uso; al querer el contacto social pero inhibirse en contextos que lo favorecen, Facebook se ha convertido en un escenario perfecto para entablar conversaciones a las personas tímidas que en el cara a cara les resultaría muy difícil. También un mayor uso se ha relacionado con el neuroticismo; cuánto más inestabilidad emocional, más uso repetido de la red. Y también con nuestros propios estados emocionales; las personas tendemos a publicar movidos a veces por estados emocionales intensos o frutos de un desengaño con amigos o la pareja, de ahí a que un gran número de estados luego nos lleven a arrepentirnos y queremos borrarlos.

¿Qué elegimos mostrar a los demás en Facebook? Contra todo pronóstico, Facebook habla más de nosotros de lo que creemos y menos de nuestros ideales y aspiraciones, se fija más en la persona real que en la ideal. Es decir, que si eres una persona amigable, cariñosa y orientada a los demás en tu vida cotidiana, tenderás a mostrarte así en realidad, y tus estados, fotos, y “me gustas” reforzarán esa imagen. Asimismo, como eres también predecirá qué decides mostrar y qué contenidos. Si eres una persona narcisista y/o con grandes deseos de pertenencia a un grupo, tenderás a hacer revelaciones con contenido personal y de autopromoción en tus estados. Si te sientes solo o te consideras reservado, también hay muchas probabilidades de que compartas tu estado emocional con el resto de tus seguidores, no así tus opiniones, que preferirás guardar para tus más allegados. Por último, también dice mucho acerca de tus relaciones personales. Según los estudios, tenderemos a mostrar más fotos y estados relacionados con tu pareja cuanto peor estemos con ella. Y si estamos mal con un amigo o amigo cercano, también se reflejará en tu perfil, aumentando el número de revelaciones negativas que podrían hacer en tu muro. El que tengamos muchísimos seguidores tampoco parece favorecernos, tendiendo a hacernos una impresión negativa del perfil (y por ende, de la persona) si tenemos una sobreabundancia de seguidores.

¿En qué medida el uso del Facebook se relaciona con nuestra felicidad? La parte que más estudios ha generado sin embargo es la parte que más controversia tiene a sus espaldas. Del lado positivo de Facebook, los estudios defienden que un rápido vistazo a nuestro muro eleva nuestra autoestima. Si estas más habitualmente conectado y recibes atención de tu círculo más cercano constantemente, las personas tienden a sentirse más satisfechas y con menos niveles de ansiedad y soledad que el resto. Por el lado negativo, si estás frecuentemente conectado pero las mayores interacciones son con gente que solo conoces on-line, el sentimiento de soledad aumenta. Y si tiendes a compararte con los demás y apenas tienes contacto con tus seguidores, Facebook podría ser un arma de doble filo, aumentando tu sensación de soledad y tristeza. Por último, las últimas investigaciones defienden que Facebook provoca un estado de “flow” o de flujo, en el que la persona pierde la noción del tiempo cuando está conectada por que le supone un reto, un estado positivo adicional y le provoca gran excitación.

Así con todo, estas son las principales conclusiones que se recogen acerca de nuestra red social favorita. Es hora de que puedas expresarnos lo que piensas pero antes, ¡echa un vistazo a tu muro y reflexiona sobre lo que aquí te hemos hablado!

Escrito por David Blanco Castañeda.

Fuente: BPS Research Digest