7 formas de Superar el FOMO (Miedo a perderse algo)

Extraído de www.nubimagazine.com
Extraído de www.nubimagazine.com

Como ya comentábamos en un post de anterior publicación, el FOMO (siglas en inglés del “miedo a perderse algo”) es un síndrome de moderna aparición y se refiere a las sensaciones de malestar que sienten muchas personas al estar constantemente conectadas a internet y sentir que sus contactos tienen una vida más interesante, feliz y plena que ellos. Estas creencias se activan cuando ven el muro de amigos y/o contactos y ven que hacen planes en los que no están ellos. De repente, su vida se presenta como insípida y anodina mientras que la de los demás se muestra como una versión mejorada e ideal de lo que querrían hacer. La consecuencia de todo esto es un comportamiento compulsivo de continua inspección y participación de las redes sociales, un aumento de sintomatología ansioso – depresiva en quién lo sufre y una sensación continua de aislamiento social, donde la persona siente que está apartada socialmente y no puede tener una vida social como la de los demás.

Aunque tod@s podemos ser susceptible de sufrir FOMO por la masiva introducción y utilización de las redes sociales e internet en nuestras vidas, es en los jóvenes donde mayor prevalencia se observa por convertirse en la tecnología en un elemento identitario. Internet es para ellos un catalizador perfecto para la expresión libre de ideas y por ser un medio fundamental para comunicarse entre ellos. Por otro lado, se observa en personas con un alto nivel de insatisfacción social e inseguridad personal, con una creencia de sí mismos como incompetentes sociales, con grandes problemas para la comunicación cara a cara y con pocas perspectivas de éxito en situaciones sociales. De igual manera, se ha visto más frecuentemente en personas que desarrollan un apego inseguro con sus padres y/o figuras de referencia principales, con ideas erróneas acerca de los vínculos que tienen con los demás (se creen que tienen vínculos más íntimos de lo que realmente tienen) y están constantemente comprobando lo importante que son para los demás, en una constante espiral de exigencia y decepción con respecto a los demás. Por todo ello, os recomendamos una serie de aspectos para ayudar a aquellas personas que pensáis que cumplen los criterios para el FOMO:

  1. Es una distorsión, no una realidad. Podemos sentirnos carentes de interés y menos interesantes que los demás, pero aprender que lo que sentimos a veces no tiene que ser necesariamente lo que somos realmente. Incentivar y profundizar en los valores y gustos de la persona y animarle a practicarlos tanto en soledad como con otras personas, y ayudar a la persona a descubrir lo que le hace único le hace menos dependiente del resto y más atento a desarrollar sus cualidades personales.
  2. Incentivar vivir la experiencia por encima de lo que realmente significa. Muchas veces las personas nos perdemos en describir las situaciones como “extremadamente importantes” o “trascendentales” y nos angustiamos si no las vivimos o no las conseguimos. Enseñarles a aprovechar cada situación por lo que ofrece y reforzar el hecho de que cada uno tiene derecho a tener un ritmo y un tiempo determinado puede ayudar a que estén más satisfechos con lo que hacen y vivan y reafirmar su propio trayecto personal.
  3. Mejor una cosa a la vez. En efecto, el efecto FOMO es una consecuencia lógica de una sociedad hiper – tecnificada, que prima la multitarea y el estar atento a varias cosas a la vez. Sin embargo, se ha demostrado una mayor eficiencia cuando el cerebro realiza una tarea en cada momento, reduciendo efecto de interferencias y sacando su máximo partido. Si queremos una mayor satisfacción y un mayor porcentaje de éxitos en las tareas, es bueno eliminar distractores y centrarse en las experiencias por sí mismas.
  4. Priorizar las relaciones sobre las adquisiciones. Y la calidad frente a la cantidad. En términos de calidad de vida, invertir tiempo y energía en desarrollar habilidades (la comunicación cara a cara, mostrar el mundo interior, habilidades de escucha activa…) que requieren las grandes relaciones puede ayudarnos a sentir una gran satisfacción y funcionar como un antídoto contra el FOMO.
  5. Tener amplitud de miras. Centrarse en aquellas cosas que no conseguimos o que van a salir mal en cada situación no ayuda para conseguir lo que queremos. Dar por hecho que esas cosas van a suceder y empezar desde ese punto a construir soluciones y valorar y premiar cada paso que damos hasta nuestra meta son las mejores armas para convertir nuestras amenazas en situaciones manejables y éxitos seguros.
  6. Tolerar la frustración y enseñar el valor de tomar decisiones. Elegir ir al cine con tu pareja un sábado implica elegir que no podrás quedar con tus amigos para la fiesta de esa misma noche. Entrenar a la persona a que no siempre va a conseguir sus deseos, ayuda a la persona a centrarse y establecer prioridades. Decidir implicar cortar otras opciones, pero nos permite implicarnos con lo que decidimos, disfrutarlo, y dejar ir el resto de cosas.
  7. Disfrutar el momento. Aprender a saborear el momento es una de las cosas más difíciles de nuestra sociedad, que prima las prisas y la búsqueda incesante de la próxima sensación por encima de las experiencias en sí. Darse cuenta que lo que vivimos en este momento puede no volver a repetirse y darse tiempo en disfrutar cada momento permite aceptar lo que tenemos y aprovecharlo.

Como estamos viendo, el FOMO es una consecuencia lógica de nuestra sociedad, que nos dota de refuerzos inmediatos constantes cuando la vida y las circunstancias de la misma implica desarrollar otras habilidades y aceptar que no siempre ocurrirán las cosas cómo queremos y aceptar el dolor que conlleva ese descubrimiento. Pero lejos de dar una perspectiva pesimista, nos ayuda a entender que disfrutar lo que tenemos y vivimos nos hace más plenos y felices.

Escrito por David Blanco Castañeda

Fuentes: Psychology Today, www.hipertextual.com, www.psicologíaymente.net, Diario El País.

Desmontando Facebook: ¿Qué hay de cierto en todo lo que lees sobre ello?

Extraído de www.diariodemorelos.com
Extraído de www.diariodemorelos.com

Que Facebook sigue siendo la red social por excelencia, es indiscutible. Desde su creación en 2004 no sólo ha supuesto toda una revolución a nivel tecnológico impresionante, sino que ha cambiado por completo la forma de comunicarnos como especie. Haciendo una rápida búsqueda en Google Scholar, vemos que se cuenta por miles las investigaciones científicas que se hacen diariamente de acuerdo a lo que predice de nosotros el uso de Facebook, la última de las cuales publicada hace unas semanas, en las que se afirmaba una tendencia al narcisismo y una disminución de la empatía cuando uno abusa de hacerse selfies en las redes. Pero, ¿cuánta verdad hay en todo lo que se ha escrito de Facebook? ¿Realmente dice tanto de nosotros?

¿Quién utiliza Facebook y para qué? Según lo que nos ofrecen las principales investigaciones, el prototipo de consumidor de Facebook es joven, mujer y solter@. Las mujeres suelen tener muchos más contactos y comunicarse con gente cercana que otro estratos de la población, asimismo, utilizan la imagen como principal manera de intercambio entre usuarios. La persona que lo utiliza más frecuentemente suele ser extrovertida y con tendencia al narcisismo, poco aislada socialmente y menos tenaces que los que no lo utilizan. La timidez se ha visto implicada en su uso; al querer el contacto social pero inhibirse en contextos que lo favorecen, Facebook se ha convertido en un escenario perfecto para entablar conversaciones a las personas tímidas que en el cara a cara les resultaría muy difícil. También un mayor uso se ha relacionado con el neuroticismo; cuánto más inestabilidad emocional, más uso repetido de la red. Y también con nuestros propios estados emocionales; las personas tendemos a publicar movidos a veces por estados emocionales intensos o frutos de un desengaño con amigos o la pareja, de ahí a que un gran número de estados luego nos lleven a arrepentirnos y queremos borrarlos.

¿Qué elegimos mostrar a los demás en Facebook? Contra todo pronóstico, Facebook habla más de nosotros de lo que creemos y menos de nuestros ideales y aspiraciones, se fija más en la persona real que en la ideal. Es decir, que si eres una persona amigable, cariñosa y orientada a los demás en tu vida cotidiana, tenderás a mostrarte así en realidad, y tus estados, fotos, y “me gustas” reforzarán esa imagen. Asimismo, como eres también predecirá qué decides mostrar y qué contenidos. Si eres una persona narcisista y/o con grandes deseos de pertenencia a un grupo, tenderás a hacer revelaciones con contenido personal y de autopromoción en tus estados. Si te sientes solo o te consideras reservado, también hay muchas probabilidades de que compartas tu estado emocional con el resto de tus seguidores, no así tus opiniones, que preferirás guardar para tus más allegados. Por último, también dice mucho acerca de tus relaciones personales. Según los estudios, tenderemos a mostrar más fotos y estados relacionados con tu pareja cuanto peor estemos con ella. Y si estamos mal con un amigo o amigo cercano, también se reflejará en tu perfil, aumentando el número de revelaciones negativas que podrían hacer en tu muro. El que tengamos muchísimos seguidores tampoco parece favorecernos, tendiendo a hacernos una impresión negativa del perfil (y por ende, de la persona) si tenemos una sobreabundancia de seguidores.

¿En qué medida el uso del Facebook se relaciona con nuestra felicidad? La parte que más estudios ha generado sin embargo es la parte que más controversia tiene a sus espaldas. Del lado positivo de Facebook, los estudios defienden que un rápido vistazo a nuestro muro eleva nuestra autoestima. Si estas más habitualmente conectado y recibes atención de tu círculo más cercano constantemente, las personas tienden a sentirse más satisfechas y con menos niveles de ansiedad y soledad que el resto. Por el lado negativo, si estás frecuentemente conectado pero las mayores interacciones son con gente que solo conoces on-line, el sentimiento de soledad aumenta. Y si tiendes a compararte con los demás y apenas tienes contacto con tus seguidores, Facebook podría ser un arma de doble filo, aumentando tu sensación de soledad y tristeza. Por último, las últimas investigaciones defienden que Facebook provoca un estado de “flow” o de flujo, en el que la persona pierde la noción del tiempo cuando está conectada por que le supone un reto, un estado positivo adicional y le provoca gran excitación.

Así con todo, estas son las principales conclusiones que se recogen acerca de nuestra red social favorita. Es hora de que puedas expresarnos lo que piensas pero antes, ¡echa un vistazo a tu muro y reflexiona sobre lo que aquí te hemos hablado!

Escrito por David Blanco Castañeda.

Fuente: BPS Research Digest

Nuestro perfil de Facebook y la búsqueda de la auto-afirmación

Con el lema “Facebook nos asegura que somos lo suficientemente buenos, lo suficientemente listos”, Catalina Toma y Jeff Hancock publicaron hace unas semanas un interesante estudio en donde muestran los efectos beneficiosos que puede tener Facebook, y más específicamente, nuestro perfil, a la hora de mantener y regular nuestros propios sentimientos de auto-valía personal.

Los resultados del experimento, donde 88 participantes tenían que dar un discurso y recibir un feedback posterior del mismo (que podía ser positivo o negativo, dependiendo del grupo  en que te tocara estar), son claros:

a)      Cuando recibimos una crítica negativa o sufrimos un atentado a nuestro ego, solemos rondar y actualizar nuestro estado y perfil de Facebook por encima de otros estados de otras redes sociales, como Youtube o similiares.

b)     Tendemos a considerar de manera menos hiriente una crítica negativa si entre la realización de una actividad y el consiguiente feedback accedemos a  nuestro propio perfil de Facebook.

¿Por qué este comportamiento? ¿Qué interpretación sacamos de dichos resultados? Para los autores la cosa es sencilla: las personas necesitan verse a sí mismas como algo positivo y Facebook les permite crear su propio espacio de seguridad, en el cual eligen, muestran y expresan lo que tiene un valor significativo para ellas. Así, dicha red se convierte en una fuente de autoestima cotidiana, que les recuerda una y otra vez sus valores, las relaciones que tienen con los demás y la posibilidad de expresarse y hacer matizaciones auto-afirmativas.

Esto podría explicar, según los investigadores,  porque pasamos tanto tiempo metidos en nuestros perfiles cuando tenemos una época estresante o renovamos constantemente nuestra página de contactos cuando hemos roto una relación;  hacemos consciente nuestro propio sentido de valía e integridad personal. Nos revisamos. Nos actualizamos. ¿Habías pensado alguna vez en ello?

La investigación nos recuerda el inmenso poder de las redes sociales y cómo nuestro comportamiento se modula en base a su uso. Un instrumento tremendamente útil y beneficioso, pero, ¿esconde alguna falla en el planteamiento de los autores? ¿Vosotros  que opináis?

Fuente: www.psychcentral.com

Escrito por David Blanco Castañeda

La Mnemotecnia Escondida en los Mensajes de Facebook

Sorprendentes han sido los resultados de una investigación realizada a medias entre la Universidad de Warwick (UK) y la Universidad de California (EEUU). La hipótesis de partida era sencilla, ¿puede la información contenida en un post de Facebook ser mejor recordada que una cita de un libro, o que los rostros de las personas?

Todo parece indicar que así es. Los resultados son claros: los posts de Facebook eran mejor recordados y perduraban más en el tiempo que otro tipo de información. Como afirma el profesor y autor Nicholas Christenfeld, “nuestra capacidad de lenguaje no evolucionó para procesar textos cuidadosamente  pulidos y editados”. Más bien, y de lo que se deduce de lo obtenido en esta investigación, nuestro cerebro está más preparado para recordar información en un estilo casual, espontáneo y cercano. Y parece ser que Facebook y otro tipo de redes sociales (como twitter o las páginas de noticias en línea) están devolviendo esa forma de comunicación pre-alfabetización que a nuestro cerebro le cuesta mucho menos esfuerzo retener.

¿Qué implicaciones tendría esto para el mundo de la comunicación? Muchos expertos opinan que estas conclusiones ofrecen nuevas pistas de cómo se deberían diseñar los programas educativos, la publicidad y los distintos medios de comunicación en un futuro próximo. No se prescindiría de la edición ni de los programas correctores; simplemente se propondría acercar las formas a este estilo tan  cotidiano y cercano al habla natural. Nuestra memoria podría agradecérnoslo.

Aunque como dice la Dra. Mickes, también autora del estudio, “si estamos en lo cierto, la gente debería tener más cuidado con lo que pone en los estados de Facebook, ya que parece que esos mensajes serán recordados durante mucho más tiempo

Fuente: PsychCentral y University of  Warwick

Escrito por David Blanco Castañeda