5 ingredientes fundamentales para construir una relación gratificante

Extraída de https://clipartfest.com
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Lejos de los ideales que nos venden las películas o los medios de comunicación, tener una relación satisfactoria y que se mantenga a lo largo de los años tiene mucho más de trabajo y continua construcción de lo que pensamos. En efecto, tendemos a considerar o confundir el amor perfecto con los primeros estadios de una relación, cuando la idealización, la atracción o las ganas irrefrenables de ver a la otra persona están a la orden del día. Pero, ¿es eso exactamente eso lo que podríamos llamar verdadero amor?

Los investigadores se pusieron manos a la obra y se estableció 3 componentes básicos del amor según el triángulo de amor de Sternberg que predecían en buena medida el éxito de la relación. En primer lugar, la pasión es un estado de intensa búsqueda del otro y ganas de unión, donde prevalece la atracción física, la excitación fisiológica y las ganas de compartir afectos y situaciones. La intimidad estaría relacionada con la conexión emocional y la creación de un vínculo de seguridad que favorece las autorrevelaciones y la cercanía. El compromiso tendría que ver con la parte más racional de toda relación; donde se hace un balance de los costes y los beneficios y se continua la relación a pesar de los costes que pudiera tener por el valor que se le confiere a la relación y a la otra persona. Un último componente se ha añadido a los tres tradicionales y se considera una doble variante de la pasión. De este modo, “la pasión romántica”, se referiría a la atribución que haríamos de la atracción física y que estaría muy mediatizado por nuestros propios ideales de pareja y del amor romántico.

Pero no todos parecen darse al mismo tiempo. De hecho,  la investigación posterior ha querido comprobar la evolución de los distintos componentes. En ellos, parece clara una primera fase de enamoramiento en la que conviven las dos vertientes de la pasión y que se considera necesaria para la formalización de la relación y el surgimiento de los distintos componentes. Esta fase se considera corta y donde es fácil idealizar al otro y la relación. Una segunda fase de amor pasional, donde  a los dos componentes mencionados se le añade una intensa intimidad (sentimientos de cercanía y compartir con la otra persona) y un compromiso creciente, donde aumenta una necesidad mayor de tener proyectos comunes compartidos. Una última fase en la que la relación desemboca en un amor compañero, donde los pilares básicos de la relación resultan ser la intimidad y el compromiso; unos niveles moderados de pasión romántica y niveles algo más bajos de pasión erótica, pero no tan bajos como podría considerarse.

Y es en este punto donde la relación podría estabilizarse, o bien pasar a un amor amigo (sin componentes de pasión) o darse la ruptura de la relación. Que no lo haga, depende mucho de lo que hagamos cada día con nuestra pareja. Aquí os dejamos 5 consejos que os pueden ayudar a mantener cada componente en esas cantidades lo suficientemente activas como para que la relación siga disfrutando de buenos tiempos.

Menos castigo y más refuerzo. En efecto, las parejas infelices no tienden a recompensar a sus compañeros ni son amorosos con ellos. Se apresuran a criticarse, interrumpirse, estableciendo un círculo constante de castigo impidiendo contactos positivos. Crear una atmósfera donde se premia más a la pareja, demostrando que le  aprobamos, reforzando cada conducta amorosa y buscando un contacto físico positivo (un abrazo, cogerse de la mano) favorece que la pareja se sienta más unida y ambas partes se busquen constantemente.

(De)mostrar gratitud. A pesar de los conflictos que pueda haber, valorar los esfuerzos de la pareja porque estemos bien y la relación funcione favorece la reciprocidad e incrementa que se  recompense espontáneamente a la pareja, desde piropos hasta muestras de cariño.

Más atención al otro. En tiempos donde las redes sociales y los teléfonos móviles comen tiempo para las interacciones en tiempo real,  que estemos atentos a la pareja (tanto en lo que hace dice o hace, como en dedicarle un emoticono o unas frases en los días que estamos liados) hace que la calidad de la relación  aumente y se aprovechen más los momentos que estamos juntos. Dedicarse un tiempo para la relación, que se intente respetar y que se hagan actividades que gusten a los dos incentiva el contacto y aumenta la sensación de la pareja como un espacio de calma, confianza y distendimiento.

Contacto piel con piel. Una de las cosas que distingue nuestra pareja de las otras relaciones es el grado y la profundidad con la que nos mostramos y nos tocamos. Para algunas personas, además, este contacto sólo lo hacen con otras personas más que en pareja. Cuidar el contacto afectivo y hacer que las dos partes de la pareja se toquen más aumenta incluso el atractivo percibido del otro y hace que se posibilite las negociaciones de los conflictos por la cercanía y la implicación que se siente.

Capacidad para el perdón. El rencor descarrila cualquier intento amoroso, de gratitud o de reciprocidad en la pareja. Aprender a perdonar en pareja permite cerrar conflictos que antes parecían irresolubles y avanzar recomponiendo los errores. Intentar resolver siempre los conflictos con un resultados positivo para los dos permite conflictos constructivos y que no los veamos como una situación que signifique una ruptura.

Aunque ninguna fórmula es infalible por sí misma, cuidar estos aspectos permite mantener la satisfacción viva y superar las numerosas crisis que se producen en toda relación amorosa. Por que no se trata de sobrevivir a éstas, sino entender que es un proceso normal de cada relación y la disposición y el momento que esté cada una de las partes. En estos casos, lo importante es lo que opinen los dos.

Escrito por David Blanco Castañeda.

Fuente: Psychcentral, Psychology Today, Huffington Post

Buenos hábitos para la vida en pareja

¿Qué es lo que hace que una pareja sea feliz? Si estás trabajando para mejorar tu relación de pareja, aquí tienes 10 hábitos comunes de las parejas felices.

1. Irse a la cama a la misma vez. ¿Recuerdas los comienzos de vuestra relación cuando no había nada que os sacara de la cama? Las parejas felices se resisten a la tentación de irse a la cama en momentos diferentes. Se acuestan a la vez, aunque uno de ellos se levante poco después para hacer cosas mientras su pareja duerme. Acostarse a la vez facilita que cuando vuestras pieles se toquen sintáis un cosquilleo que, a no ser que uno o ambos estéis exhaustos, os hará sentir excitación sexual.

2. Cultivar  los intereses comunes. Cuando la etapa de explosión pasional se estabiliza, es habitual darse cuenta de que se tienen pocos intereses en común. Pero no minimices la importancia de las actividades que podéis hacer juntos y que ambos disfrutáis. Si los intereses comunes no están presentes, las parejas felices los desarrollan. Al mismo tiempo, asegúrate de cultivar intereses propios, esto te hará más interesante a tu compañero/a e impide parecer demasiado dependiente.

3. Caminar de la mano o caminar al lado el uno del otro. En lugar de ir uno cinco pasos por delante del otro, las parejas felices andan cómodamente de la mano o juntos. Saben que es más importante estar con su pareja que disfrutar de las vistas a lo largo del camino.

4. Hacer de la confianza y el perdón tu actitud por defecto. Cuando tienen un desacuerdo o una discusión y no pueden resolverlo, las parejas felices muestran una actitud de confianza, aceptación y perdón en lugar de mostrarse desconfiado y hostil.

5. Centrarse más en lo que tu pareja hace bien que en lo que él o ella hace mal. Si buscas las cosas que tu pareja hace mal, siempre podrás encontrar algo. Si buscas lo que él o ella lo hace bien, también podrás encontrar algo siempre. Todo depende de lo que quieres buscar. Las parejas felices acentúan lo positivo.

6. Abrazarse tan pronto como os encontráis después del trabajo. Nuestra piel tiene algo así como una memoria del “buen contacto”. Las parejas que se saludan con una abrazo mantienen su piel impregnada de este “buen contacto”, lo que les hace sentir únicos, cuidados y queridos.

7. Decir “te quiero” y “Que tengas un buen día” cada mañana. Estas palabras nos dotan de paciencia y fuerza contra las molestias del día a día. Pararse un segundo para mirar a tu pareja a los ojos y decirle que le quieres os recordará lo que es importante, más allá de atascos, prisas, contratiempos y demás molestias diarias.

8. Decir “buenas noches” cada noche, independientemente de cómo os sintáis. Esto le dice a tu pareja que, independientemente de lo mal que estás con él o ella, tú todavía quieres que las cosas vayan adelante. Dice que lo que tú y tu pareja tenéis es más grande que cualquier bache o crisis.

9. Hacer una verificación de “cómo estás” durante el día. Llama a tu pareja a casa o al trabajo para ver cómo le va el día. Esta es una gran manera de ajustar las expectativas, por lo que estarás más en sintonía cuando os encontréis después del trabajo. Por ejemplo, si tu pareja está teniendo un día horrible, sería poco razonable esperar que él o ella se muestre entusiasta acerca de algo bueno que te ha pasado.

10. No te avergüences de mostrarte con tu pareja. Las parejas felices sienten placer al estar juntos y mostrarse afecto, por lo que a menudo tienen algún tipo de contacto cariñoso – agarrarse de la mano, poner la mano sobre el hombro o la rodilla… No se trata de una muestra hacia los demás, sino sólo una forma de sentirse conectados.

 

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda Extremera