Sentirse capaz, una cuestión de educación

La línea de investigación ya iniciada por la psicóloga Carol Dweck ha demostrado los beneficios a corto plazo de alabar a los niños por sus esfuerzos (elogiar el proceso) en lugar de hacerlo en términos de sus características personales internas (elogiar a la persona). Lo que los investigadores han observado es que al elogiar a los hijos por sus intentos facilita que éstos adopten un modo de pensar “hacia la mejora” (la capacidad de ver el cambio y los desafíos como una oportunidad para aprender –incremental attitude-). Ahora, un nuevo estudio de este mismo grupo ha tratado sobre cómo los padres elogian a sus niños pequeños en situaciones de la vida real, y cómo esta dinámica tiene que ver con la mentalidad que desarrollan sus hijos cinco años más tarde.

Se observó a 53 padres interactuando en casa con sus hijos durante 90 minutos, ya fuera jugando, comiendo o en cualquier actividad cotidiana. Lo hicieron cuando los niños tenían entre 14, 26 y 38 meses. Cinco años más tarde, los investigadores volvieron a ver a estos niños y les hicieron preguntas sobre sus actitudes y la mentalidad hacia su propia capacidad, retos y moral.

El hallazgo clave fue que cuando los padres tienden a elogiar a sus hijos en edad preescolar por el esfuerzo realizado (elogiar el proceso), lo más probable es que a los siete u ocho años tengan una actitud “hacia la mejora” sobre conceptos tales como la inteligencia y la moral. Esta mentalidad se reflejó en su capacidad para ver la inteligencia y atributos morales como cambiables. Por ejemplo, estos niños tienden a estar de acuerdo con la idea de que las personas pueden ser más inteligentes si se esfuerzan más y estar en desacuerdo con la idea de que un niño travieso sea siempre malo.

Aunque el grupo de investigación reconoció las limitaciones de su estudio, afirmaron que el elogio que hace hincapié en el esfuerzo, las acciones y las estrategias no sólo puede predecir, sino también influir y dar forma al desarrollo del estilo motivacional de los niños a nivel cognitivo y social.

Por último, el estudio reveló que los padres tienden a usar más elogios personales con las niñas y más elogios de proceso con los niños, haciendo eco de resultados similares en estudios anteriores. A su vez, más tarde, los niños tienden a expresar una actitud “hacia la mejora” con más frecuencia que las niñas. Esto coincide con la imagen retratada en la literatura del desarrollo de que las niñas atribuyen el fracaso a la falta de capacidad más que los niños, especialmente en matemáticas y ciencias. Este estudio plantea la posibilidad de que esto pudiera deberse en parte a la forma en que han sido elogiados en la edad temprana.

Fuente: Research Digest

Escrito por María Rueda Extremera

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