Pequeñas costumbres que fomentan tu bienestar emocional (Comportamientos emocionalmente saludables II)

De la misma manera que cuidamos nuestra parte física adquiriendo hábitos saludables establecidos culturalmente, la parte mental o emocional no está tan presente en la cultura popular. Por eso quisimos resaltar en el anterior post algunos hábitos que podemos incorporar en nuestra vida cotidiana para cuidarnos de forma más global. Hoy queremos seguir en esta línea, sugiriendo de nuevo algunas formas de comportarnos que nos proporcionen una salud emocional más fuerte.

Aprende a pedir ayuda. Cuando nos preocupa nuestra salud mental, es primordial aprender a pedir ayuda. Esto no siempre ha de implicar la búsqueda de ayuda profesional, simplemente puede ser bueno que seas capaz de hablar de los temas que te angustian con alguien cercano, ser capaz de abrirte y poder explicar que lo estás pasando mal sin sentir vergüenza por ello. Muchas veces se tienen reticencias a hablar sobre problemas emocionales por miedo a que los demás nos consideren débiles o a que no les importen nuestros problemas, sin embargo, lograr reconocer nuestras debilidades es también lo que puede hacernos más resistentes y da a los demás también la posibilidad de abrirse ellos mismos. Puede haber un punto en el que realmente sintamos que nuestros problemas nos abruman y no podemos resolverlos por nosotros mismos y hay momentos en los que es necesario buscar ayuda profesional  para que te ayude a salir de ese mal momento.

Haz más las cosas que te hacen feliz. Es importante mantener en tu vida las cosas que te gusta hacer, siempre y cuando no sean perjudiciales para tu salud. Potenciar tus gustos hará que sientas inmediatamente una sensación de placer al programar momentos del día para realizarlos. Mientras haces cosas que te gustan, además, fomentas tu propia autonomía, te reafirmas en quién eres y, sobretodo, te das valor a ti mismo.

Establece objetivos vitales. Si no logras tener claras algunas metas u objetivos hacia los que quieres dirigirte, es posible que te sientas sobrepasado por una infinidad de opciones de forma que termines no siendo capaz de elegir ninguna de ellas. Esto causará estrés e inseguridad sobre tu propio rendimiento, ya sea en el plano profesional o en el personal. Marcar unos objetivos a largo plazo, permitiéndote disfrutar del camino que te puede llevar a ellos es una de las situaciones más difíciles de llevar a cabo, sin embargo, una vez has logrado clarificarlo, saber hacia dónde te diriges es una garantía para la protección de tu salud mental.

Escribe un diario. Si bien puede parecer que es una actividad propia de la infancia y adolescencia, se conoce que poner los sentimientos y pensamientos sobre el papel es un acto de expresión que puede ayudarnos a lidiar con los problemas que puedan surgirnos. Ha sido comprobado en repetidas ocasiones que el hecho de escribir los sucesos emocionales negativos hace que sean menos dañinos para las personas que los sufren. No es necesario que relates en él todo lo que te ocurre, puedes empezar simplemente apuntando algunos sucesos que te han sucedido y cómo te has sentido con ellos. De esta forma, no sólo es beneficioso por expresarnos emocionalmente, sino también porque nos ayudará a organizar nuestra vida mental, proporcionándonos cierta capacidad de control, así como de autoconocimiento.

Comunícate más. En la línea de la expresión emocional que se transmite cuando escribimos, es también importante aumentar nuestra comunicación con los demás si esta es escasa. Cuando nos convertimos en personas capaces de comunicar nuestros sentimientos, es menos probable que deriven en una situación patológica. Por sí mismo, el hecho de tener una red social positiva es considerado como un factor protector para problemas tanto mentales como físicos, así que alimentarla comunicándote será también una manera de crear una mejor calidad de vida y fomentar tu bienestar.

Todo lo que hemos mencionado anteriormente son simples sugerencias para fomentar un estado emocional que pueda protegerte ante las exigencias del ambiente y hacer que los problemas de la vida no se conviertan en barreras que no somos capaces de superar. Como se podrá observar, se podrían resumir en tres puntos; expresar emociones de forma sana con la gente que te importa, mantener el mayor equilibrio posible entre obligaciones y placeres y por último, caminar hacia tus valores vitales. De estos tres, se pueden elaborar muchas más actividades concretas para fomentar el bienestar emocional, ¿qué cosas hacéis para proteger vuestra salud mental? ¡No dejéis de hacerlas!

Fuente: psychcentral.com

Escrito por Lara Pacheco Cuevas

Foto: enbuenasmanos.com

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