Cosas que es mejor no decir: frases a evitar en la comunicación con tus hijos

Todos aquellos que son padres o madres se han visto alguna vez en la situación en la que aun habiendo dicho que “no” se encuentran sumidos en una discusión con su hijo o hija. Si a esto le añadimos un contexto en el que estamos cansados después de estar todo el día fuera de casa trabajando, es de entender que por nuestra boca se escapen frases que en frío sabemos que no deberíamos decir.

Extraído de elconfidencial.com
Extraído de elconfidencial.com

A pesar de que puede ser increíblemente difícil elegir nuestras palabras con cuidado en estos momentos, lo que decimos tiene un impacto significativo en nuestros hijos, sobre todo cuando se repite con regularidad. Si esas palabras habitualmente son duras o culpabilizadoras, se aumentan dramáticamente las probabilidades de que la relación con nuestros hijos sea complicada.

Aquí os mostramos tres cosas que debemos evitar decir a nuestros hijos:

 

  1. “Me estás volviendo loco/a!” Esta frase, y otras por el estilo, utilizan la culpa para motivar a nuestro hijo a cambiar su comportamiento. Sí, podemos sentir que nuestros hijos nos están impulsando a la pérdida de la cordura en ese momento, pero no es necesario que le informemos a ellos de esto. De hecho, expresar nuestros sentimientos de esta manera dramática y sin filtro puede empeorar la situación actual, y con el tiempo, generar un impacto negativo en la comunicación y relación. Además, estamos transmitiendo a nuestros hijos la idea de que son responsables de los sentimientos de las otras personas, algo que fomenta la baja autoestima y la ansiedad.
  1. “¿Por qué eres así?”  Al igual que con la primera frase que culpabilizaba, esta frase promueve la vergüenza para el cambio de comportamiento. Busca atribuir a un estado interno del niño la explicación a un acontecimiento, en lugar de reconocer que todas las situaciones son un producto complejo de muchos elementos, incluyendo nuestras propias percepciones, estados de ánimo, experiencias previas y expectativas. Por ejemplo, si sorprendes a tu hijo de cinco años de edad cortando en trozos su camisa favorita, podrías decir ¿por qué eres así? Pero está bien parar un momento y recordar que, sea cual sea la situación, las acciones de tu hijo son casi siempre un intento de satisfacer una necesidad percibida, como tu atención, o aprender información del medio y conocer dónde están los límites (qué pasa si hago X?), o simplemente necesitaba un poco de tela para su collage. Esto no quiere decir que no haya que censurar las acciones, consiste en no transmitir a los niños la idea de que son defectuosos y no centrar la atención en lo que está mal en ellos como personas, sino en lo que pueden hacer de manera diferente en el futuro para conseguir un resultado más positivo. Una vez más, debemos focalizarnos en los hechos concretos.
  1. “¡Si no haces X…, te vas a enterar!” Esta frase, y otras del estilo, utilizan el miedo para motivar al cambio. Debemos tener en cuenta de que estamos educando futuros adultos a los que dotamos de estrategias para su vida independiente. A través de nosotros, con nuestro ejemplo, les enseñamos que para conseguir lo que quieren es legítimo hacerlo a través de la intimidación. Por otra parte, este tipo de frases, es probable que con el tiempo erosionen la confianza y el respeto en la relación con nuestros hijos.

Lo que tienen en común estos tres ejemplos de frases “evitables” es que centran la atención en el niño como un todo, en lugar de en su comportamiento. En casi todas las situaciones, el problema en cuestión es lo que dijo el niño y/o hizo, y esto es lo que debe ser abordado. El uso de la vergüenza, la culpa o el miedo finalmente será contraproducente porque estas estrategias no se centran en el problema real (comportamiento), sino que expresan que el problema es tu hijo.

Podemos enseñar a los niños y adolescentes que su comportamiento es una opción, y debemos enfatizar que pueden aprender a tomar mejores decisiones. Hacer una mala elección no significa que sea una mala persona, significa que se ha equivocado y necesita más práctica y entrenamiento para hacerlo mejor la próxima vez.

Así que, ¿qué podemos decir en esos momentos difíciles con el fin de ayudar a nuestros niños a aprender a elegir mejor su comportamiento? Aquí os dejamos algunas alternativas de frases que podéis emplear en lugar de las “evitables”: “No me gusta este comportamiento, …”, “No me gusta cuando…”. Y lo más importante, después de eso, asegúrate de decirles por qué su comportamiento no es aceptable, y no olvides mostrarles qué podrían hacer diferente la próxima vez. Ayúdales a generar alternativas.


Fuente: psychologytoday.com

Escrito por María Rueda Extremera

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