Los 14 ingredientes mágicos de una buena relación sentimental

Extraída de http://edmprod.com/ultimate-melody-guide
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¿Qué hace que de todas las personas que conozcamos algunas se conviertan en nuestras relaciones sentimentales? ¿Porqué unas sí y otras no? ¿Toda persona que conozcamos en una cafetería es una potencial posibilidad de pareja, o bien hay que hacer las veces de detectives para encontrar a una persona compatible?. Son muchas las aproximaciones que han intentado esclarecer la “ciencia de las relaciones”, que casi podríamos decir que es una cuestión de interés universal. Acercándonos particularmente a lo que recoge la psicología, encontramos un exhaustivo estudio (Finkett et al, 2017) que extrae los catorce factores que hacen funcionar a toda relación sentimental. Revisando una gran cantidad de artículos sobre el tema, los autores confeccionan su teoría prestando atención a los elementos que permiten comprender su inicio, desarrollo, mantenimiento y posterior disolución (si llega a haberla, claro). Los autores llegan a un total de catorce componentes esenciales, que reducen a cuatro considerando todas las etapas de una relación. De esta manera, podemos hablar de:

¿Qué componentes hacen una relación sentimental?

  1. Unicidad: en efecto, para que los integrantes de la pareja puedan considerarla como tal, deben de comportarse de una manera diferente, única y especial con el otro miembro. De igual manera que no nos comportamos de la misma forma con todas las personas, el tratamiento a la pareja es diferencial e implica una intimidad entre los implicados.
  2. Integración: Según la pareja va evolucionando, sufrimos cambios y vamos integrando cada vez más al otro en la propia definición de nosotros mismos. Aunque esto puede resultar un problema, con lo que se recomienda unos límites entre cada una de las dos identidades, respetando cada una de ellas y el espacio individual.
  3. Trayectoria: los investigadores también hablan de una serie de etapas en toda pareja, que si bien son dinámicas e idiosincrásicas de cada unión, si parece haber una similitud en ellas cuando hablamos de pareja. Están de acuerdo también en que toda etapa tiene que ser lo suficientemente buena para justificar su existencia y proyección en el futuro.

¿Cómo funcionan las relaciones?

  1. Mediante una evaluación. Se reconoce una evaluación personal de cada una de las partes; algunos autores hablan de evaluar la relación en términos de si ofrecen aspectos positivos o negativos para nosotros; otros muchos autores insisten en una evaluación más triangular, donde los integrantes se preguntan si la intimidad, el compromiso y la pasión van bien.
  2. Mediante la capacidad de respuesta. Si la pareja es sensible a tus sentimientos y necesidades y reacciona de manera positiva ante los mismos, a la vez que tu respondes de la misma manera, la unión tenderá a ser más satisfactoria y permanecer junta en el futuro.
  3. La capacidad de resolución de conflictos. ¿Cómo tú y tu pareja resolvéis los conflictos de pareja? En la medida en que las resoluciones sean constructivas (promueven la supervivencia de la pareja) y no destructiva, la pareja tenderá a mantenerse.
  4. Deseos por mantenerse. Una relación de pareja implica pensar en un camino a largo plazo, donde ambas partes desean continuar pese a lo que pueda pasar. Si se trabaja de manera constante para que se mantenga vivo lo que hace funcionar la pareja, las expectativas de éxito de la misma mejorarán.

¿Qué traes a la pareja?

  1. Tendencias. Cada uno viene con una historia y un aprendizaje de todo ello. A veces la familia de nuestra pareja ha sido despegada; a veces sobreprotectora. Muchos patrones aprendidos tenderán a aparecer en pareja y serán sus integrantes los que tendrán que decidir si cambiarlos, aceptarlos o echarlos fuera. En la negociación y la comprensión la pareja decidirá su pervivencia.
  2. Metas y objetivos personales. Cada uno de los miembros de la pareja tienen una serie de objetivos personales que no tienen porque cambiar una vez conforman una pareja. Si la pareja se adapta y asume los retos del otro como propios, sin causarle especial interferencia y siendo más un apoyo más que un obstáculo, más se tenderá  a la cohesión y la convivencia armónica.
  3. Normas. Sí, en efecto. Todo el mundo tiene una serie de normas de relación y de cómo han de ser las cosas. Y es en la vida en pareja donde se vuelcan y donde las personas han de aprender a adaptarse a las de la pareja, más con la idea de negociar que de establecer unas más correctas que otras. La flexibilidad es la gran clave en este sentido.

¿Cómo afecta el contexto y las circunstancias a la pareja?

  1. Puntos críticos. La vida en pareja permite ver a la pareja en una multitud de situaciones y ver las cualidades o los defectos de la persona tal cual. Cómo se resuelvan las diferentes situaciones críticas de la pareja (el matrimonio, cambio de residencia, hijos, retome de estudios, despido, depresión) predecirá el mantenimiento o la ruptura de la pareja en el futuro.
  2. La existencia de alternativas. ¿Pueden aparecer personas que nos parezcan atractivas en algún momento de nuestra vida aparte de nuestra pareja? ¿Puede que se nos ofrezca un trabajo prometedor y que rivaliza con lo acordado con nuestra pareja? Todo dependerá de cómo se manejen nuestras preferencias y si la pareja está en todas ellas, la pareja tenderá a mantenerse o desaparecer.
  3. Estrés. En toda pareja aparecen circunstancias que supondrán una puesta a prueba de sus recursos y la manera en que lidian y experimentan el estrés. ¿Qué podéis juntos con todo lo que se os eche encima? ¡Enhorabuena!. Es un signo de pareja saludable.
  4. Cultura y familia. Oh, ¿hemos llegado a uno de los temas más polémicos? ¿Realmente pensabas que bastaba con las visitas navideñas para mantener a raya a la familia de tu pareja? La familia, la relación que se tenga con ella y cómo las expresiones culturales sean importantes en la identidad de cada uno, más tendrá que lidiarse con este aspecto y más tendrá la otra parte de la pareja que aprender sobre este aspecto del otro. 

Si bien todos estos factores son importantes, es en la combinación e interacción conjunta de cada uno lo que determinará si nuestra relación es satisfactoria, se desarrolla con éxito y se predeciría su futuro. Prestar atención a cada uno de ellos permitirá limar flecos y ayudarnos en la complicada y estimulante vida en pareja.

Escrito por David Blanco Castañeda.

Fuentes:

  • Psychology today.
  • Finkel, E. J., Simpson, J. A., & Eastwick, P. W. (2017). The Psychology of Close Relationships: Fourteen Core Principles. Annual Review of Psychology, 68(1), 383-411. doi:10.1146/annurev-psych-010416-044038

Atrapados en el Sexo: La Hipersexualidad

Extraída de https://t1.uc.ltmcdn.com
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La sexualidad es algo inherente al ser humano, es una necesidad básica que nos acompaña desde nuestro nacimiento hasta que morimos, y que nos marca profundamente nuestra identidad como personas.

Aparte de la función reproductora, la sexualidad sirve para vivir experiencias placenteras, mostrar emociones y sentimientos, descubrir sensaciones, así como para establecer un vínculo especial y una comunicación intima con otra persona. Es  una necesidad más que hay que cuidar y experimentar de forma plena, tanto en hombres como en mujeres.

Es una revisión bibliográfica especialmente interesante de María Sánchez y colaboradores (2013) sobre la importancia de la satisfacción sexual en ambos sexos, donde revisaron 197 artículos científicos concluyendo que no hay grandes diferencias entre hombres y mujeres cuando hablamos de satisfacción sexual, y como las personas sin problemas de salud tenían indicadores más altos de satisfacción sexual.

Pero, ¿qué es lo que ocurre para que una vida sexual activa y sana se convierta en un problema de adicción?. La hipersexualidad o adicción al sexo, es una adicción más, lo mismo que es la adicción al tabaco, a las drogas, al  alcohol,  o la ludopatía.

La “Hipersexualidad” es un aumento en la frecuencia, intensidad de fantasías, excitación, impulsos y conductas sexuales asociadas con impulsividad, que provocan malestar significativo, deterioro social u ocupacional.

Estas conductas sexuales normalmente se dan en situaciones de alto nivel estrés o como respuesta a estados de ánimo determinados de ansiedad, depresión, aburrimiento o irritabilidad.

Es muy interesante el estudio que realiza  Chiclana. C. (2013) donde veía que la adicción al sexo, en un porcentaje muy alto de los sujetos (75,6%), estaba asociada con otros trastornos como Trastornos Depresivos, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, Trastornos de Ansiedad y Trastorno Obsesivo Compulsivo.

La psicóloga Ellen Hendriksen, ha identificado seis indicadores que pueden ayudar a reconocer cuando nos encontramos ante una adicción al sexo. Estos seis signos son:

1. Incongruencia

Se refiere a cómo entra en conflicto la actividad sexual que estás llevando a cabo con la vida diaria. Como te afecta a tu trabajo, a tu familia, a tus amigos, como te aleja de tus objetivos, de tus metas, etc…

2. Falta de control

Este punto sería las ganas de satisfacción inmediata del impulso sexual que hace que se actúe sin pensar y sin tener en consideración las consecuencias futuras.

  1. Compulsión

La compulsión es una conducta que se realiza para aliviar la ansiedad, siendo incapaces de no realizar esas conductas incluso sintiéndose mal al realizarlas. Es decir, haces conductas sexuales no solo para sentirte bien sino para sentirte menos mal. Sientes como que la masturbación o tener sexo es totalmente inevitable, y que el no tenerlo o retrasarlo te hace sentirte irritable, ansioso, enfadado, incluso indefenso o fuera de control.

  1. Dependencia

La experiencia gratificante que se produce con el sexo hace que se convierta en una conducta reforzante y que se busque de forma continua esa sensación, que con el tiempo se llegara a normalizar buscando sensaciones más “fuertes” para lograr la misma satisfacción que lograba antes por lo que aumentara el consumo o aumentara el grado de intensidad sexual de los contenidos. Esto provoca una dependencia progresiva al igual que cualquier otra adicción.

5. Combinación

Se observa una correlación positiva de baja autoestima y baja sensación de felicidad con la adicción al sexo, así como una combinación de la ansiedad y depresión con el deseo sexual, siendo el sexo una vía de escape o de liberación de los esos trastornos de estados de ánimo o de estrés. Este punto estaría en línea con el estudio realizado por Chiclana (2013) que hemos comentado anteriormente.

  1. Relaciones vacías o disfuncionales

Esta hiperactividad sexual en caso de relación de parejas afectara a la actividad sexual, habrá disfunción sexual y la relación puede verse afectada en la vida en pareja, ya que puede ocurrir que se prefiera la actividad sexual en solitario (cibersexo, porno, prostitución, etc) a las relaciones sexuales en pareja con el consiguiente detrimento en la comunicación y en la relación de la pareja.

Este punto lo refuerza la publicación de la Society for the Advancement of Sexual Health (SASH) donde confirma que los últimos estudios apuntan a un incremento en el número de casos de disfunciones sexuales en hombres son debidos posiblemente al uso de pornografia por internet.

Cuando detectamos que alguien de nuestra familia, ya sea, nuestra pareja, hijos, o nosotros mismos, tiene esta patología, no hay que subestimar el problema, no tenemos que olvidar que se trata de una importante adicción que provoca un fuerte malestar y sufrimiento a la persona que lo sufre, aparte de las graves consecuencias que puede acarrear tanto a nivel laboral, personal y familiar.

Es recomendable acudir a Psicólogos Sanitarios y/o Clínicos colegiados que analizaran el caso en profundidad y que decidirán cual es la terapia más adecuada a utilizar para cada caso. La terapia cognitivo-conductual, técnicas de prevención de recaídas o la terapia de pareja se han visto como las más eficaces para abordar su problemática.

En definitiva, el proceso va orientado, principalmente, a que la persona pueda manejar sus impulsos, evitando las recaídas y fomentando la adaptación a una nueva vida.

BIBLIOGRAFIA Y FUENTES

  • C. (2013). Hipersexualidad, trastorno hipersexual y comorbilidad en el Eje I. In Comunicación presentada en: 14º Congreso Virtual de Psiquiatria. com. Interpsiquis.
  • Echeburúa, E. (2012). ¿ Existe realmente la adicción al sexo?. Adicciones, 24(4), 281-286.
  • Manning, J. C. (2006). The impact of internet pornography on marriage and the family: A review of the research. Sexual Addiction & Compulsivity, 13(2-3), 131-165.
  • Society for the Advancement of Sexual Health (SASH) (2016). Unprecedented rates of sexual dysfunctions in young men may be related to internet porn use
  • Del Mar Sánchez-Fuentes, M., Santos-Iglesias, P., & Sierra, J. C. (2014). A systematic review of sexual satisfaction. International Journal of Clinical and Health Psychology, 14(1), 67-75.
  • Hendriksen, E. 6 Signs of Sex Addiction (2016):

 http://www.quickanddirtytips.com/health-fitness/mental-health/6-signs-of-sex-addiction

Escrito por Ángel Luis Guillén Torregrosa

La Chica Danesa: Reasignando realidades

Extraída de www.sensacine.com
Extraída de www.sensacine.com

Hace menos de un mes llegaba a nuestras pantallas, “La Chica Danesa”, emotiva película que contaba la historia de Lili Elbe, la primera persona datada en la historia en someterse a una operación de reasignación de sexo (en 1930), con riesgos enormes para la salud y en fase absoluta de experimentación (aparte de la extirpación total de sus órganos sexuales masculinos, se llegó a hacer un trasplante de órganos femeninos con la intención de que Lili quedara embarazada, con la posterior operación para quitárselos por el rechazo corporal hacia dichos órganos). En la película, como en la realidad, el deseo de Lili por hacer coherente su identidad sexual psicológica con su sexo biológico  hace que la persona se plantee pasar por una operación quirúrgica (o en su caso, hasta cinco), ante su necesidad de vivir acorde a sí misma. Lili Elbe, antes Einar Wegener, era transexual, en una época en donde ni siquiera existía ese término para definir su experiencia psicológica, acuñado sólo tres años después de su muerte por el médico Harry Benjamin.

En “La Chica Danesa” se nos habla del matrimonio conformado por Einar y Gerda Wegener, reputados pintores daneses de la época con dedicación enorme a su obra. Einar era un pintor paisajista, y Gerda una pintora de moda y sociedad, cuyo tema principal eran retratos y escenas cotidianas. Un día Gerda necesita una modelo desesperadamente una modelo femenina para uno de sus cuadros, y Einar, cómplice y compañero, se presta para hacerle de modelo. Es entonces cuando Einar entra en contacto con su verdadera identidad, en un proceso progresivo en donde un simple cambio de roles se convierte en algo mucho más profundo, adoptando gestos, maneras y atuendos de una mujer, y donde a  Einar se le hace cada vez más difícil volver a su apariencia de hombre. Einar comienza a sentir verdadera disforia de género (un rechazo a su cuerpo masculino y el rol que de él se desprende) y una necesidad creciente por vestir y comportarse como una mujer, adoptando la identidad de Lili y confesando su deseo a Gerda, su mujer. La película muestra como Lili fue tildada por “perversa” o ”esquizofrénica” por las autoridades médicas de la época, y como tuvo que mudarse a Paris para vivir más libremente como mujer, presentada en público como un familiar de Einar y Gerda.

El retrato de Lili muestra de manera abierta el conflicto y dolor que sufren las personas transexuales por el reconocimiento y reafirmación de su verdadera identidad. Ostracismo y rechazo social (no permitir a la persona expresarse y  en público –y en privado- y comportarse de manera hostil ante ello, con insultos, manifestaciones físicas o todo tipo de vejaciones físicas), patologización de su realidad (recordemos que se ha tenido que esperar hasta al año pasado para que la transexualidad desaparecía del Manual de Trastornos Mentales DSM, en la que sólo hay una acepción referida a la “Disforia de Género”, haciendo referencia a la necesidad de los profesionales para ayudarles en la aceptación y adaptación de su identidad y despatologizando su deseo por el cambio el sexo), invalidación emocional (se les dice, “lo que sientes no está bien. Debes esconderlo y no mostrar nunca tu sufrimiento”), negación de identidad (la persona y los demás viven una continua lucha de identidades, cuando puede abogarse más por su integración, permitiendo que las virtudes -y defectos- de la persona puedan convivir en todo el proceso de reasignación de sexo) o miedo a la intimidad (miedo a mostrar su cuerpo a las parejas sentimentales por la posibilidad de rechazo por parte de la otra parte) son sólo algunos de los muchos problemas que ha de lidiar la persona transexual en su día a día, causándoles tremendo sufrimiento y  necesitando de la concienciación social por parte de todos para ayudarles en un camino ya de por sí complicado. Todo para alcanzar uno objetivo primordial: como decía Lili en uno de sus escritos antes de una de sus últimas operaciones que le costarían la vida, rescatados por Smoda hace unas semanas, “he probado que tengo derecho a vivir existiendo como Lili durante 14 meses. Se podría decir que 14 meses no son mucho, pero para mí es una vida humana completa y feliz”. Lili contó con el inestimable apoyo de Gerda. Ahora es momento de reconocer que el apoyo ya no pasa sólo por gestos íntimos, sino por el pleno reconocimiento a nivel social, con plenas garantías para el desarrollo y el crecimiento de la persona transexual.

Podéis ver la película “La Chica Danesa” en cartelera, con gran aceptación de público y crítica; o leer más sobre la vida de Lili en “La Chica Danesa”, libro escrito por David Ebershoff, obra de ficción que intenta ser un retrato de su vida.

Escrito por David Blanco Castañeda

Orgullo LGTB: ¿se han dejado atrás los estereotipos?

Estos días se celebra en nuestras calles el llamado Orgullo LGTB (cuyas siglas incluyen las palabras “lesbiana”, “gay”, transexual” y “bisexual”), cuyo inicio lo marca el día 28 de junio, en conmemoración a los disturbios acaecidos en el Stonewall Inn en el verano del 69 y cuya rebelión supuso una de las mayores manifestaciones contra la persecución y represión de la época.

Si bien en la última década se han aprobado toda una serie de medidas para igualar en derechos a las parejas del mismo sexo, los prejuicios y actos discriminatorios todavía siguen siendo una realidad palpable con la que muchas personas gays, lesbianas, bisexuales y transexuales han de lidiar cotidianamente. Así, como recogieron dos estudios realizados por la COGAM y la FELGTB el año pasado, y a pesar de los avances en materia legislativa, la discriminación motivada por la orientación sexual de las víctimas está lejos de ser historia antigua para sus afectados. En el primero (1), realizado en su totalidad en centros  públicos de la Comunidad de Madrid, recoge como al menos un tercio de los encuestados opinan que los alumnos LGTB son discriminados de algún modo por sus compañeros, persistiendo actitudes y prejuicios en un cuarto de los encuestados. Los actos homófobos en los centros educativos también están presentes (en un 17, 84%), y ante una agresión, los comportamientos de sumarse a la agresión (2, 15%), reírse de los insultos (15,10%) o adoptar una actitud pasiva o de no decir nada (32, 05%) hacen enfatizar la importancia de políticas de educación preventivas para erradicar las posturas discriminatorias contra la población LGTB. Además, se deduce una importante conclusión de los hallazgos encontrados en el estudio; los alumnos que presentaban un mayor número de comportamientos homofóbicos contra sus compañeros percibían una menor aceptación de las personas LGTB en su entorno más cercano (léase familia y centro educativo), concluyéndose, como dice una autora del estudio, que “el grado de homofobia en el comportamiento es directamente proporcional a los prejuicios que le preceden”.

En el segundo estudio (2), y ya dirigido a un espectro de la población más amplio, la discriminación está todavía muy presente. Se ratifican resultados del anterior estudio (al menos un 76% de jóvenes dicen haber sufrido un acto discriminatorio por parte de sus compañeros), pero también en el ámbito laboral (casi un tercio de los encuestados) y en lugares públicos (un 44, 62%), coartando la libre expresión de sentimientos a sus respectivos compañeros sentimentales. Como dato positivo, ver como la población adulta sí que perciben en esos actos una injusticia, viéndose capaces de emitir una queja (en el trabajo, casi un 68%; en los sitios públicos, un tercio de los encuestados), que si bien no se sigue siempre con un cambio en la situación, sí  que se hay un afrontamiento de la situación discriminatoria.

De los datos deducimos que todavía persisten muchas actitudes altamente negativas hacia la población LGTB. Por ello, entendemos como primordiales políticas educativas que enfaticen la importancia de la diversidad sexual en las escuelas, que erradiquen comportamientos discriminatorios, además del desarrollo de conductas prosociales y altruistas hacia sus compañeros. Como bien defiende la Sociedad de Psicología Americana (APA), la desaparición de estas actitudes prejuiciosas se consigue gracias a la facilitación de información y la presentación de ejemplos reales  que desestiman los sesgos altamente reduccionistas de los que se llenan los estereotipos y prejuicios. Desde aquí queremos hacer un llamamiento al disfrute de las fiestas de esta semana, pero, sobre todo, enfatizando el poder de la tolerancia como forma de reivindicar las diversidad con la que estamos hechas las personas.

Escrito por David Blanco Castañeda

Fuentes: apa.org, COGAM.org, hufftington post.

Bibliografía consultada:

(1) Homofobia en las aulas, ¿Educamos en la diversidad? (2013)

(2) Estudio 2013 sobre la discriminación por orientación sexual y/o identidad de género en España.

Buenos hábitos para la vida en pareja

¿Qué es lo que hace que una pareja sea feliz? Si estás trabajando para mejorar tu relación de pareja, aquí tienes 10 hábitos comunes de las parejas felices.

1. Irse a la cama a la misma vez. ¿Recuerdas los comienzos de vuestra relación cuando no había nada que os sacara de la cama? Las parejas felices se resisten a la tentación de irse a la cama en momentos diferentes. Se acuestan a la vez, aunque uno de ellos se levante poco después para hacer cosas mientras su pareja duerme. Acostarse a la vez facilita que cuando vuestras pieles se toquen sintáis un cosquilleo que, a no ser que uno o ambos estéis exhaustos, os hará sentir excitación sexual.

2. Cultivar  los intereses comunes. Cuando la etapa de explosión pasional se estabiliza, es habitual darse cuenta de que se tienen pocos intereses en común. Pero no minimices la importancia de las actividades que podéis hacer juntos y que ambos disfrutáis. Si los intereses comunes no están presentes, las parejas felices los desarrollan. Al mismo tiempo, asegúrate de cultivar intereses propios, esto te hará más interesante a tu compañero/a e impide parecer demasiado dependiente.

3. Caminar de la mano o caminar al lado el uno del otro. En lugar de ir uno cinco pasos por delante del otro, las parejas felices andan cómodamente de la mano o juntos. Saben que es más importante estar con su pareja que disfrutar de las vistas a lo largo del camino.

4. Hacer de la confianza y el perdón tu actitud por defecto. Cuando tienen un desacuerdo o una discusión y no pueden resolverlo, las parejas felices muestran una actitud de confianza, aceptación y perdón en lugar de mostrarse desconfiado y hostil.

5. Centrarse más en lo que tu pareja hace bien que en lo que él o ella hace mal. Si buscas las cosas que tu pareja hace mal, siempre podrás encontrar algo. Si buscas lo que él o ella lo hace bien, también podrás encontrar algo siempre. Todo depende de lo que quieres buscar. Las parejas felices acentúan lo positivo.

6. Abrazarse tan pronto como os encontráis después del trabajo. Nuestra piel tiene algo así como una memoria del “buen contacto”. Las parejas que se saludan con una abrazo mantienen su piel impregnada de este “buen contacto”, lo que les hace sentir únicos, cuidados y queridos.

7. Decir “te quiero” y “Que tengas un buen día” cada mañana. Estas palabras nos dotan de paciencia y fuerza contra las molestias del día a día. Pararse un segundo para mirar a tu pareja a los ojos y decirle que le quieres os recordará lo que es importante, más allá de atascos, prisas, contratiempos y demás molestias diarias.

8. Decir “buenas noches” cada noche, independientemente de cómo os sintáis. Esto le dice a tu pareja que, independientemente de lo mal que estás con él o ella, tú todavía quieres que las cosas vayan adelante. Dice que lo que tú y tu pareja tenéis es más grande que cualquier bache o crisis.

9. Hacer una verificación de “cómo estás” durante el día. Llama a tu pareja a casa o al trabajo para ver cómo le va el día. Esta es una gran manera de ajustar las expectativas, por lo que estarás más en sintonía cuando os encontréis después del trabajo. Por ejemplo, si tu pareja está teniendo un día horrible, sería poco razonable esperar que él o ella se muestre entusiasta acerca de algo bueno que te ha pasado.

10. No te avergüences de mostrarte con tu pareja. Las parejas felices sienten placer al estar juntos y mostrarse afecto, por lo que a menudo tienen algún tipo de contacto cariñoso – agarrarse de la mano, poner la mano sobre el hombro o la rodilla… No se trata de una muestra hacia los demás, sino sólo una forma de sentirse conectados.

 

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda Extremera

El romanticismo en los encuentros sexuales fugaces.

Pere Estupinya, en su blog para la versión digital del diario El País (http://blogs.elpais.com/apuntes-cientificos-mit/), recogía las reflexiones lanzadas por un grupo de investigación liderado por el Instituto Kinsey de la Universidad de Indiana (con J. García como principal autor) en relación a las llamadas “hook-ups”, o relaciones de una sola noche.  En su artículo, con el sugerente título de “¿Por qué lo llaman sexo cuando realmente quieren decir amor?”, cuestionaba, a colación de los resultados de la revisión Sexual Hookup Culture: A review, la ausencia intrínseca de intereses románticos en ellas. Sí, la sociedad actual promueve nuevos modelos de relación en donde los encuentros sexuales sin compromiso conviven con los modelos más tradicionales, siendo los primeros una alternativa normativa. Pero, ¿realmente es el encuentro meramente físico lo único que se busca en este tipo de “hook-ups”?

Ya lo apuntaban en un estudio anterior los propios autores de la revisión (“Hook-ups behaviour: a biopsychological study”): más de la mitad de los participantes de la muestra (hombres y mujeres) reportaban gratificaciones emocionales y motivacionales aparte de la actividad sexual per se después del hook-up.  Es más, el deseo de intimidad y el entendimiento mutuo surgían también como variables a tener en cuenta. Así, cuando se les preguntaba cuál sería el resultado de este tipo de encuentros, un promedio de 36, 57% confesaban la expectativa ideal de comenzar una relación sentimental tradicional, si bien sólo un 6,9% pensaban que eso podría llevarse a cabo realmente. Que son lo que son, está claro (y los implicados lo saben), pero que se desea otro tipo de desenlace para este tipo de encuentros, más de un tercio lo querría.

Con ello, los autores siguen ahondado en estas cuestiones y en la actual revisión se confirma cómo el 65% de las mujeres y el 42% de los hombres buscan algo romántico en su noche de sexo casual. Asimismo, facilitan otro tipo de datos relevantes para entender este tipo de relaciones: no siempre se toman medidas anticonceptivas, suelen coincidir con el consumo de drogas (fundamentalmente alcohol), se definen como espontáneas y no programadas, generadoras de buenas sensaciones mientras se realizan pero con consecuencias no siempre positivas, al mostrar estudios en los que se reporta algún tipo de culpabilidad o reacción negativa posterior, sobre todo en el caso de las mujeres (resultados que marcarían una vivencia diferente por género de este tipo de relaciones). Los autores también citan otro estudio en el que estos encuentros provocarían una disminución de síntomas anímicos depresivos y ansiosos, siempre y cuando la persona no tuviese una red social amplia y diversa, que en este caso, los aumentarían (Owen et al, 2011). Por tanto, la revisión nos muestra una realidad mucho más compleja, rica y diversa y que hace replantearnos la idea convencional que tenemos de un encuentro esporádico.

No quiere decir todo esto que la próxima vez que se presente una oportunidad así en tu vida tu compañer@ de encuentro quiera algo serio. El estudio habla de que tal vez solo se quiera promover estos encuentros, una amistad con derecho a roce, un encuentro sin más continuidad que lo que dure la relación sexual o una relación romántica. Sólo hay que tener en cuenta que depende mucho de las expectativas y deseos de la persona en cada momento. Y que, si tú o tu compañer@ buscáis una relación estable, podría ser que no consideréis ese encuentro casual como algo tan fugaz como los medios de comunicación, las películas o  nosotros mismos pensamos.

Escrito por David Blanco Castañeda

Fuentes y bibliografía consultada:

elpais.com/elpais/blogs.html

Garcia, J. R., Reiber, C., Massey, S. G., & Merriwether, A. M. (2012). Sexual hookup culture: A review. Review of General Psychology, 16(2), 161

Garcia, J. R., & Reiber, C. (2008). Hook-up behavior: A biopsychosocial perspective. Journal of Social, Evolutionary, and Cultural Psychology, 2(4), 192-208.

Owen, J, Finchman F.D (2011) Yound adult emotional reactions  after hooking up encounters. Archives of Sexual Behavior, 40, 321–330.

Cuando el orgasmo desencadena un espectáculo de luces – El primer estudio de la sinestesia en el sexo

Para las personas con sinestesia, la estimulación de un sentido – o en algunos casos simplemente pensando en un concepto particular – desencadena otro tipo de experiencia sensorial. La forma más común de este fenómeno es de la percepción de colores a partir de letras, pero hay algunas variantes realmente extrañas, como personas para las que escuchan colores y otras que experimentan percepciones gustativas e incluso sensaciones emocionales con el roce de algunos tejidos.

Aunque en la literatura científica sobre el estudio de la sexualidad hay documentados casos que suenan muy parecido a la sinestesia (por ejemplo, una mujer entrevistada para un trabajo en 1970, dijo que el orgasmo se acompaña de “negritud difusa con ráfagas de color rojo y blanco”), hasta ahora la psicología no había investigado la posibilidad de que, para algunas personas, las experiencias sexuales pudieran ser el detonante de sensaciones sinestésicas, y qué implicaciones tiene esto para su vida sexual.

En un nuevo estudio, dirigido por la Dra. Nielsen (Hannover Medical School), se entrevistó a 19 personas con sinestesia y sus respuestas fueron comparadas con las dadas por otras 36 personas sin sinestesia de edades similares. Las personas con sinestesia sexual describieron diferentes sensaciones perceptivas para diferentes etapas de la actividad sexual desde la excitación al orgasmo. Una participante informó de que la fantasía inicial y el deseo activaban el color naranja; para otro de los encuestados, la excitación representaba colores de intensidad creciente.  La fase de meseta fue descrita por una persona como niebla que se transformaba en una pared, la cual estallaba formando círculos en tonos azul-violeta en el momento del orgasmo. Para la fase de resolución otro participante indicó que percibía tonos rosas y amarillos.

No hay forma objetiva de confirmar la veracidad de estas descripciones, quizás los participantes sinestésicos no hablaban de sus experiencias de forma literal. Sin embargo, muchos de ellos también experimentan formas más comunes de sinestesia -por ejemplo, letras con colores-, mostrando consistencia en el tiempo (por lo general tomado como marca de autenticidad).

Además, cuando compararon al grupo de personas con sinestesia sexual y al grupo control, los sinestésicos presentaban puntuaciones más altas en “deseo sexual” y “estados alterados de conciencia durante las relaciones sexuales”, incluyendo sentimientos de desrealización, éxtasis y alucinaciones. Sorprendentemente, las personas con sinestesia también reportaron menos satisfacción sexual que los controles. Sus respuestas sugirieron que esto se debe a que sus experiencias sinestésicas enriquecen sus propias sensaciones sexuales, pero facilitan que se sientan desconectados de su pareja. Está muy bien si el sexo desencadena un espectáculo de luz, pero si no se puede compartir parece ser que no tanto.

Fuente: Research Digest

Escrito por María Rueda Extremera