Creatividad y Depresión: ¿Qué hay de cierto en el cliché?

Extraída de https://www.boredpanda.com
Extraída de https://www.boredpanda.com

En el imaginario colectivo hay una idea enormemente extendida acerca de las personas creativas, que incluso las películas y los medios de comunicación no se cansan en reproducir… y es que parece que el creativo ha de ser una persona extravagante y con altos niveles de estrés emocional, como si para crear fuese necesario fuertes experiencias relacionadas con el dolor emocional. En los últimos años se ha intentado dar una respuesta convincente a este planteamiento, siendo precisos en la definición de las variables relacionadas en el tema. ¿Realmente la depresión nos dota de una mayor capacidad para ver el mundo de forma distinta? ¿Esto está íntimamente relacionado con un estado de ánimo bajo? ¿O bien el pensamiento divergente y la capacidad para crear puede afectar a nuestro estado de ánimo?

Entre los muchos encargados de pretender esclarecer esta respuesta, se encuentran el equipo de Christa Taylor, en un ambicioso trabajo publicado en Perspectives on Psychological Science, dividido en varias fases y utilizando el metaanálisis (el estudio y análisis de un gran número de trabajos relacionados con el mismo tema) como método principal de investigación. De un total de 3000 estudios potenciales, escogieron un total de 36 estudios específicos que abordaban dimensiones específicas de cada una de las hipótesis de trabajo.

En una primera fase se intentó establecer si ser creativo estaba relacionado con los trastornos del estado de ánimo. La selección de los participantes se hizo escogiendo una diversidad de personas relacionadas con el mundo del artes (escritura, bellas artes, estudiantes y eminentes figuras artísticas) y se concluyó una clara relación entre estado de ánimo y creatividad, con un efecto moderado y con mayor relación en trastornos específicos. En ese sentido, es el trastorno bipolar quien obtiene una mayor relación, mientras que en el trastorno distímico (un  estado depresivo mantenido en el tiempo y con una intensidad moderada) no se encontraban ningún tipo de proporción mayor que en la población normal sin síntomas anímicos.

Para afinar más en las conclusiones, Taylor reelaboró una nueva pregunta, ¿son las personas con diagnóstico clínico de estado de ánimo más creativas?. Escogiendo un nuevo metaanálisis compuesto por 13 estudios,  se obtuvieron diferencias no lo suficientemente significativas para concluir que las personas con diagnóstico clínico de estado de ánimo no distaban de la población general en sus capacidades creativas. Sólo para la pintura, sí que se encontraron una relación entre trastorno bipolar y depresión mayor, siendo esta relación moderada.

Todos estos hallazgos no dejan de ser contradictorios y pueden parecer confusos en un primer momento. En resumidas cuentas, parece ser que las personas creativas tienen propensión a un trastorno del estado de ánimo (más para el trastorno bipolar) pero el estado de ánimo no te hace más creativo de por sí.

Incidiendo en las variables que explican estos resultados, el dolor sufrido para conseguir el éxito posterior no significa necesariamente que esto les haya hecho más creativos, si bien puede que esa misma creatividad puede estar enterrada en muchas cualidades positivas y/o constructivas que no siempre se relacionan con el dolor emocional y no estudiadas en las distintas investigaciones. Entre las variables que sí podrían afectar positivamente, está que tal vez el estado de ánimo puede ayudar a una visión más profunda de la realidad en la que estamos inmersos, si bien parece que también ayuda la alternancia de estados anímicos bajos con épocas con mayor motivación, acorde con el perfil de comportamiento de una persona con trastorno bipolar. Por otro, si bien el estilo de vida de determinadas profesiones creativas tienden a cierta a jornadas laborales realmente agotadoras, y a pesar de que determinadas experiencias de flujo (una intensa conexión con la tarea que realizamos) puede llevarnos a restar importancia a cosas tan importantes como comer o dormir en determinados momentos, no parece que mantener estos niveles intensos durante mucho tiempo ayuden, provocando un efecto contraproducente en la creatividad si esto se mantiene en exceso.

Estos resultados comienzan y ayudan a entender la relación entre estado de ánimo y creatividad, si bien todavía queda un trecho por definir la manera exacta en que se relacionan estas variables. Estas conclusiones sí que pueden ayudarnos entender, sin embargo, la importancia que tiene mantener y fomentar las capacidades creativas en las personas con desorden anímico. Y plantearnos no caer en aseveraciones rotundas y prejuiciosas acerca del temperamento de las personas creativas.

Escrito por David Blanco Castañeda.

Fuente: The British Psychology Society – Research Digest.

Bailar nos une y no tiene por qué ser pegados

En prácticamente todas las culturas las personas usan canciones de cuna para calmar a sus bebés, escriben canciones de amor para expresar sentimientos románticos, bailan juntos en sincronía… La música puede ser un lenguaje universal, ya que las canciones se usan para facilitar funciones psicológicas y sociales específicas, tal y como señala un nuevo estudio de la Universidad de Harvard.

Para llevar a cabo este estudio, los investigadores hicieron que los participantes de 60 países escucharan fragmentos de canciones desconocidas y las clasificaran según la función para la que podrían ser usadas. Los participantes respondieron preguntas para identificar cómo pensaban que cada canción se usaba en base a seis contextos sociales diferentes: (1) para bailar, (2) para calmar a un bebé, (3) para sanar enfermedades, (4) para expresar amor por otra persona, (5) llorar a los muertos, y (6) contar una historia.

Después de escuchar una muestra rápida de 14 segundos de innumerables canciones, las dos categorías que realmente se destacaron como universalmente identificables por la forma y la función fueron la música para calmar a un bebé (canciones de cuna) y canciones de baile. Aunque estos hallazgos pueden parecer obvios en apariencia, los investigadores enfatizan que su estudio reafirma la existencia de vínculos universales entre la forma y la función en la música vocal.

Samuel Mehr, uno de los autores y director de The Music Lab en el Departamento de Psicología de la Universidad de Harvard, señaló que “a pesar de la asombrosa diversidad de música influenciada por innumerables culturas y disponible para el oyente moderno, nuestra naturaleza humana compartida puede ser la base de estructuras musicales básicas que trascienden las diferencias culturales“.

Además, Manvir Singh, también coautor del estudio, añadió que “mostramos que nuestra psicología compartida produce patrones fundamentales en la canción que trascienden nuestras profundas diferencias culturales. Esto sugiere que las respuestas emocionales y conductuales a los estímulos estéticos son notablemente similares en poblaciones ampliamente divergentes”.

Otro estudio, realizado en colaboración entre la universidad de Berlín y la de California explora el rol evolutivo que las canciones de baile pueden haber tenido al reunir a personas de diferentes culturas. La hipótesis de la selección sexual no puede explicar fácilmente la actuación generalizada de la música y la danza en grupos (especialmente actuaciones sincronizadas), y la hipótesis de la vinculación social tiene graves dificultades teóricas. Los humanos son únicos entre los primates en su capacidad para formar alianzas cooperativas entre grupos en la ausencia de vínculos consanguíneos. Estos autores proponen que esta forma única de organización social se basa en la música y la danza. La música y la danza pueden haber evolucionado como un sistema de señalización de la coalición que podría, entre otras cosas, comunicar la calidad de esa coalición de manera confiable, permitiendo relaciones cooperativas significativas entre grupos. Esta capacidad puede haber evolucionado a partir de señales de defensa territorial coordinadas que son comunes en muchas especies sociales, incluidos los chimpancés. Este estudio, muestra cómo a partir de manipular la sincronía musical se altera significativamente las percepciones de los sujetos sobre la calidad de la música, y en la cual esas percepciones de la calidad musical se relacionan con cómo se percibe la calidad de la relación.

Lo que está claro es que la música alegra el alma, así que dale al play y a mover ese esqueleto!

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda

Música, personalidad y estereotipos

Puede que no sea acertado juzgar un libro por su cubierta, pero juzgar a alguien por el contenido de su biblioteca de iTunes podría ser una historia muy diferente.

Varios estudios realizados en la Universidad de Cambridge han revelado que muchos de nosotros usamos nuestro gusto musical como medio de expresar nuestra propia identidad, y para formar nuestras opiniones acerca de otras personas.

Los investigadores encontraron que los sujetos hacían regularmente los mismos supuestos sobre la personalidad de la gente, sus valores, clase social e incluso su origen étnico, en función de sus preferencias musicales.

darkgal666.deviantart.com
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Los aficionados al rock, por ejemplo, son comúnmente considerados rebeldes y artísticos, pero emocionalmente inestable. Los amantes de la música clásica, por el contrario, se ven como agradables e intelectuales, pero poco atractivos y un poco aburridos.

Los estudios han sido dirigidos por el Dr. Jason Rentfrow, del Departamento de Psicología Social y del Desarrollo de la Universidad y miembro del Fitzwilliam College de Cambridge. Los resultados muestran que la música es una poderosa forma de expresión social que puede reforzar los estereotipos y, potencialmente, los prejuicios sociales. Al declarar su preferencia por un estilo musical, muchos de nosotros parecemos utilizar la música como una “insignia” para informar a la gente acerca de nuestra personalidad y valores.

“Los seres humanos, como seres sociales, desarrollamos técnicas que nos ayudan a predecir cómo va a ser una persona desde el primer momento en que la conocemos”, dice el Dr. Rentfrow. “Dado que no podemos llevar a cabo una evaluación psicológica en ese mismo momento, les hacemos preguntas que nos ayudan a construir una imagen de su personalidad. Esta investigación sugiere que, a pesar de que nuestras suposiciones pueden no ser exactas y probablemente alejadas de la realidad, formamos una sólida primera impresión sobre alguien cuando les preguntamos qué música les gusta“.

El Dr. Rentfrow pidió a los sujetos que consideraran seis grandes géneros – rock, pop, electro, rap, música clásica y jazz. Se pidió a los participantes que evaluaran a los fans de cada género de acuerdo con un conjunto de dimensiones de personalidad ampliamente utilizadas por los psicólogos y conocidos como los “Cinco Grandes” (extraversión, amabilidad, conciencia, neuroticismo y apertura). Por último, los sujetos evaluaron la posibilidad de que los fans pudieran provenir de cada uno de los 16 grupos étnicos del Reino Unido y cinco niveles de clase social, entre otras características personales.

Los investigadores encontraron que existía un elevado grado de consenso en el 77% de los casos, y que los participantes estaban bastante de acuerdo sobre los tipos de personas que les gusta la música clásica, el rock y el rap. Los perfiles para cada género musical eran consistentes y diferían marcadamente unos de otros, lo que sugiere que los estereotipos son a la vez claramente diferenciados y firmemente defendidos por muchos sujetos.

Los amantes del jazz, por ejemplo, eran vistos como gente amable, emocionalmente estable, con un sentido limitado de responsabilidad. Los fans del rap fueron vistos como más hostiles, pero a la vez enérgicos y atléticos. La música clásica se relacionó con la raza blanca y la clase alta mientras que el rap se asoció a la raza negra y entornos de clase baja. Los participantes consideraron que todos los géneros musicales eran compatibles con la pertenencia a la clase media.

El estudio sugiere que, si bien los estereotipos son análisis rápidos y superficiales y por lo tanto pueden no ser verdad, las personas hacen declaraciones muy claras acerca de su propia imagen y su personalidad cuando tratan sus grupos favoritos o compositores. Los investigadores también sostienen que la forma en que estos géneros son retratados por artistas y en los medios de comunicación parece reforzar, y por lo tanto perpetuar esos estereotipos.

“Ahora es una práctica común mostrar o publicar la lista de tus grupos musicales favoritos en sitios como MySpace o Facebook” añadió el Dr. Rentfrow. “Esta investigación muestra que, al hacerlo, muchos de nosotros también hacemos declaraciones públicas claras de quiénes somos y cómo debemos ser percibidos, seamos conscientes de ello o no.”

Fuente: cam.ac.uk

Escrito por Alejandra Ranz Case

ResearchBlogging.org
Rentfrow PJ, Goldberg LR, & Levitin DJ (2011). The structure of musical preferences: a five-factor model. Journal of personality and social psychology, 100 (6), 1139-57 PMID: 21299309
Rentfrow, P., & Gosling, S. (2006). Message in a Ballad: The Role of Music Preferences in Interpersonal Perception Psychological Science, 17 (3), 236-242 DOI: 10.1111/j.1467-9280.2006.01691.x
Rentfrow PJ, & Gosling SD (2003). The do re mi’s of everyday life: the structure and personality correlates of music preferences. Journal of personality and social psychology, 84 (6), 1236-56 PMID: 12793587

¿Qué influye en la percepción del llanto de un bebé?

Que los bebés lloran por muchas razones diferentes es un hecho, saber traducir por qué motivo lloran es una tarea compleja, para unos más que para otros.

Foto extraída de mashable.com
Foto extraída de mashable.com

En estudio reciente de la Universidad de Praga, a 333 adultos se les hizo escuchar vocalizaciones infantiles y se les pidió que indicaran qué creían que estaban haciendo esos bebés (de entre 5 y 10 meses). Las grabaciones correspondían tanto a eventos positivos como negativos. Los positivos se habían registrado en situaciones de juego, reencuentro con el cuidador principal (progenitores) o después de haber comido. En cuanto a los negativos, correspondían a dolor (al ponerle una vacuna), aislamiento (separación del cuidador) o hambre.

El grupo de investigadores encontraron que los adultos eran muy buenos distinguiendo entre las vocalizaciones producidas en eventos positivos frente a los negativos. Sin embargo, tenían muchas dificultades en identificar la causa específica o necesidad del bebé. Observaron que a menudo confundían el lloro por dolor con el de aislamiento, o el de aislamiento con el de hambre. Había diferencias entre aquellos que eran padres y los que no tenían hijos, siendo mejores los primeros. Además, no se encontraron diferencias entre hombres y mujeres.

Otro estudio proveniente de la Universidad de Oxford, estudió la discriminación de los padres y madres y observaron que la formación musical marcaba la diferencia a la hora de discriminar el grado de angustia en el llanto de los bebés. En general, los gritos más agudos indican una mayor angustia en los niños debido a que una mayor excitación genera mayor tensión en las cuerdas vocales.

El equipo de Oxford obtuvo 15 grabaciones de lloros de bebés y manipularon el sonido para que al reproducirlos sonaran más altos o más bajos. Estas manipulaciones en el tono de los gritos consistieron en pequeñas variaciones, no más de cuatro semitonos hacia arriba o hacia abajo. Las grabaciones se reproducían por pares y se les pedía a los oyentes que indicaran cuál de los dos sonaba más angustiado.

Los padres que habían recibido formación musical eran más precisos en la detección de angustia en el lloro que aquellos padres sin formación musical. Los que tenían formación musical eran mejores en detectar la tensión en las voces de los bebés.

Un estudio realizado por el mismo equipo de la Universidad de Oxford encontró que los individuos que estaban deprimidos y tenían formación musical también eran más precisos en discernir el grado de angustia en los gritos de los bebés que las personas deprimidas que no han recibido clases de música.

¿A qué se refieren con formación musical? En los estudios de la Universidad de Oxford se indica que esta diferencia en la capacidad para discriminar aparecía en aquellos oyentes con 4 o más años de formación. No eran músicos profesionales y esa formación corresponde a cuando eran jóvenes.

Por supuesto, esto no quiere decir que tener formación musical te convierte en mejor padre o madre, o que si no tienes esa formación no eres un padre o madre sensible. Estos estudios sólo hablan de que puede ser interesante entrenar a los futuros padres o madres para mejorar la discriminación del tono, especialmente aquellos cuidadores con depresión, para los cuales a menudo se hace muy complejo leer las señales emocionales.

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda

Cómo te toca la música. Efectos sobre el cuerpo y la mente.

Todos los amantes de la música saben el tremendo poder que puede tener la música sobre sus pensamientos y emociones. Escuchar música puede ayudar a transformar un día ordinario en algo mágico; puede proporcionar consuelo, liberación, fuertes sensaciones y más. Diferentes investigaciones han documentado muchos de los efectos que la música tiene sobre nuestro cuerpo y mente, de los cuales recogemos aquí algunos de ellos:

Sentir escalofríos: ¿Has sentido alguna vez un escalofrío que te recorre la espalda     mientras escuchas música? De acuerdo con un estudio realizado por Nusbaum y Silvia (2010), más del 90% de nosotros los tenemos. Además, se observó que la intensidad depende de tu personalidad. Las personas que puntúan alto en apertura a la experiencia, una de las cinco dimensiones de personalidad, es muy probable que sientan más estos escalofríos musicales.

Music and the Mind
articles.latimes.com/ Jacob Thomas

La escucha activa amplifica los sentimientos de felicidad: En un estudio llevado a cabo por Ferguson y Sheldon (2013), los participantes que escucharon activamente música alegre experimentaron una mejora de su estado de ánimo significativamente superior que el de aquellos que escuchaban pasivamente la misma música. Esto sugiere que participar del proceso de escucha facilita adicionalmente el proceso de control emocional.

Cantar juntos nos une: Puesto que la música, tradicionalmente, ha constituido una actividad social, parece ser que ésta tendría un papel cohesionador y facilitaría el aprendizaje de interacción social. En un estudio con casi un millar de alumnos finlandeses que asistían a clases de música extraescolares, se encontró que estos estudiantes tenían una mayor satisfacción en el aula en las demás asignaturas (Eerola y Eerola, 2013). A las personas les resulta muy satisfactorio sincronizarse con otros al, por ejemplo, cantar en un coro. Eso aumenta la afiliación dentro del grupo e incluso puede hacer que las personas se gusten más.

Mejora las capacidades: Practicar un instrumento no sólo mejora las habilidades musicales, sino que también puede mejorar otras habilidades. Un estudio con niños y niñas de 8 a 11 años de edad se encontró que, los que tenían clases de música extra-curriculares, desarrollaron una mayor capacidad verbal y visual, en comparación con aquellos que no tenían formación musical (Forgeard et al., 2008). Esto demuestra que los beneficios de aprender un instrumento no son puramente musical, sino que se extienden en la cognición y la percepción visual.

Cuida tu corazón: … o por lo menos que puede ayudarte con el estrés y la ansiedad asociados a estar sometido a un tratamiento de las enfermedades coronarias. Una revisión de 23 estudios que abarcan casi 1.500 pacientes encontró que escuchar música reduce la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la ansiedad en los pacientes con enfermedad del corazón (Bradt y Dileo, 2009).

Los bebés han nacido para bailar: Los bebés de tan sólo cinco meses de edad responden rítmicamente a la música y parece que les resulta incluso más interesante que el habla. En este estudio, realizado por Zentner y Eerola (2010), 120 bebés de entre 5 y 24 meses espontáneamente bailaron diferentes tipos de música, observándose también que aquellos que fueron expuestos más tiempo, también sonrieron más.

Históricamente hemos despreciado el estudio científico de la música por haberla considerado algo poco relevante para el ser humano. Estos y otros muchos estudios muestran que la música es un estímulo realmente importante para el ser humano desde la más tierna infancia. ¡Al final acabaremos diciendo que es una de nuestras necesidades básicas!

Fuente: PsyBlog

Escrito por María Rueda 

¿Para qué escuchamos música triste?

Elegir escuchar música triste cuando estás pasando un momento difícil parece paradójico desde el punto de vista de que las personas estamos motivadas a buscar un estado emocional positivo cuando nos sentimos angustiados. Nos pasamos la mayor parte de nuestras vidas tratando de ser felices. Y sin embargo, muchos de nosotros, cuando nos sentimos tristes nos ponemos una canción lacrimógena y nos recreamos en nuestra propia miseria. ¿Por qué?

Este es un aspecto de la psicología de la música que ha pasado por alto durante mucho tiempo. Ahora, una investigación de la Universidad de Limerick ha tratado de estudiar qué motiva a las personas a elegir este tipo de música cuando se sienten tristes y qué efectos tiene. Para ello le preguntaron a 65 adultos (de entre 18 y 66 años de edad, de cinco países diferentes) sobre una mala experiencia y que eligieran qué música escuchar. Debido a que este problema apenas se ha investigado antes, los investigadores optaron por un enfoque cualitativo. Analizaron las descripciones de los participantes y buscaron temas recurrentes sobre porqué elegían escuchar música triste.

Las respuestas se dividieron en dos temas principales: las estrategias personales adoptadas en la selección de la música triste, y las funciones que cumple la música.

Entre las estrategias resaltaba el deseo de conexión. La gente quería escuchar la música que resonara con su estado de ánimo actual. “No quería que la música me animara, yo quería quedarme con esas emociones durante un tiempo hasta que estuviera lista para dejarlas ir “, dijo una participante de 25 años de edad. Esta idea encaja con estudios anteriores que señalan que el estado de ánimo actual de la gente es a menudo una mejor predictor de su elección de la música de su estado de ánimo deseado.

Otra estrategia encontrada fue la de utilizar música triste como un activador de la memoria – para experimentar la nostalgia  o sentirse más cerca de la persona que se ha perdido. “He escogido la música porque sé que [la persona que había muerto] le había gustado la música también”, dijo una señora de 48 años de edad.

Otros participantes describieron la selección de la música triste por su valor estético. En este caso, las personas no estaban eligiendo la música para mejorar su propia tristeza o para recordar el pasado, simplemente pensaron que la música era hermosa y de alta calidad.

Las funciones de autorregulación al escuchar música triste estaban estrechamente relacionados con las estrategias anteriores. Así, por ejemplo, los participantes hablaron de la re-experimentación de su afecto. “Yo estaba en casa, sintiendo lástima por mí mismo, pero no podía llorar”, dijo una chica de 24 años de edad. “Así que decidí escuchar música triste para llorar un poco y luego sentirme aliviada y seguir adelante.” Otra chica de 21 años de edad lo expresó así: “la música me anima a sentir el dolor tal cual es. Es probable que no me haga sentir mejor en el momento, pero creo que puede haberme ayudado a lidiar con el dolor en general”.

El estudio señala que escuchar música triste en situaciones adversas podría generar la sensación de “ser parte de la humanidad”, es decir, ver tus propios sentimientos como parte de una experiencia humana más grande en lugar de soledad y aislamiento. También hubo participantes que veían la música triste como un amigo, como si la música fuera empática con su sufrimiento. “Sentí que se hizo amigo de la música”, dijo una mujer de 33 años de edad. “siento como si la música y la letra fuera una persona real, en la que encuentro comprensión, consuelo y confianza, como si la canción fuera mi mejor amigo.” La música triste activa regiones cerebrales similares a aquellas que se ponen en funcionamiento cuando observamos una cara de tristeza (Fusar-Poli et al., 2009; Brattico et al., 2011). Este sustrato común podría darnos pistas del valor social de la música.

Habitualmente encontramos personas que tratan de escapar de sus emociones para así librarse de ellas. Sin embargo, conectar con aquello que estás sintiendo, experimentarlo y vivirlo es lo que facilita y permite seguir adelante. Este estudio nos muestra cómo la música puede ser una herramienta poderosa a través de la cual sintonizar contigo mismo. ¡Así que dale al play y disponte a sentir!

 

Fuente: BPS Research Digest

ResearchBlogging.org
Van den Tol, A., & Edwards, J. (2011). Exploring a rationale for choosing to listen to sad music when feeling sad Psychology of Music, 41 (4), 440-465 DOI: 10.1177/0305735611430433

Brattico E, Alluri V, Bogert B, Jacobsen T, Vartiainen N, Nieminen S, & Tervaniemi M (2011). A Functional MRI Study of Happy and Sad Emotions in Music with and without Lyrics. Frontiers in psychology, 2 PMID: 22144968

Fusar-Poli P, Placentino A, Carletti F, Landi P, Allen P, Surguladze S, Benedetti F, Abbamonte M, Gasparotti R, Barale F, Perez J, McGuire P, & Politi P (2009). Functional atlas of emotional faces processing: a voxel-based meta-analysis of 105 functional magnetic resonance imaging studies. Journal of psychiatry & neuroscience : JPN, 34 (6), 418-32 PMID: 19949718

Foto extraída de: tokiariri.wordpress.com

Escrito por María Rueda Extremera

El cerebro tararea al son de la música

La música no es tangible. No puedes comerla, beberla o aparearte con ella. No te protege de la lluvia, ni del viento o el frío. Y sin embargo, los seres humanos siempre han apreciado la música, o más que apreciar, la han amado. Desde el paleolítico hemos empleado esfuerzos y recursos para obtener y generar música, ya sea tallando flautas en huesos de animales o pagando un dineral por una entrada para un concierto.

Pero, ¿por qué esta cosa intangible, que no es más que una sucesión de sonidos, puede poseer tanto valor? La explicación más recurrente es que la música genera un placer único para los seres humanos.

Hace más de una década, Robert J. Zatorre y su equipo demostraron que la música que nos emociona activa las regiones cerebrales encargadas del sistema de recompensa. Observaron que en el momento en que la canción que escuchamos llega a un pico emocional (momento en el que notas un escalofrío de placer con un pasaje musical) se produce una liberación de dopamina en el estriado (una región primitiva compartida con otros vertebrados), la cual es conocida por responder ante reforzadores primarios naturales tales como la comida y el sexo, y la cual es activada artificialmente a través de drogas como la cocaína y las anfetaminas. Pero lo que aún es más interesante es que esto no sólo ocurre cuando la música llega al momento emocional más álgido, sino que se anticipa segundos antes.

La idea de que la recompensa se debe en parte a la anticipación (o la predicción de un resultado deseado) tiene una larga historia en la neurociencia. Predecir el resultado que obtendremos al realizar una acción parece ser esencial en el contexto de la supervivencia, después de todo. Y las neuronas dopaminérgicas, tanto en seres humanos como en otros animales, juegan un papel crucial en nuestras predicciones.

En la relación entre la música y nuestros sistemas ancestrales de recompensa y motivación, puede que radique la respuesta a la pregunta de ¿cómo nos conmueve la música?, pero aun así queda por responder ¿por qué lo hace?

 

Fuente: nytimes.com

Escrito por: María Rueda Extremera