¿Qué es eso del sesgo de confirmación y cómo afecta a todas las decisiones de tu vida?

A todos nos gusta pensar de nosotros mismos que somos objetivos y que valoramos la realidad tal y como es. Sin embargo, como seres humanos que somos, esta premisa es falsa. Tenemos muchas tendencias que no conocemos tan bien de nosotros mismos, en muchas ocasiones nuestro pensamiento no es tan objetivo como nos gusta creer. Si hay algo que nos distingue de una máquina en la toma de decisiones, esto es la parte emocional que nos mueve. En cualquier caso, conocer lo que puede modificar nuestras percepciones del mundo siempre es de agradecer, aunque hay que admitir que normalmente no vaya a lograr que estas percepciones cambien.

Por esto es interesante que se conozca el tradicional sesgo de confirmación, estudiado y comprobado en múltiples ocasiones desde la psicología social. Para hacernos una idea muy general, si después de un partido entre el Madrid y el Atlético, preguntamos a los aficionados del Madrid, recordarán más y mejor las faltas del Atlético, mientras que éstos recordarán más las del Madrid.

Extraído de theodysseyonline.com
Extraído de theodysseyonline.com

Visto así, parece que es un sesgo que nos puede afectar sólo a cosas banales y sin mucha trascendencia en nuestras vidas, pero nada más lejos de la realidad. Un ejemplo en el que podemos ver que afecta más seriamente es el siguiente. Te invitan a una fiesta donde no conoces a nadie y en un primer momento dudas de si podrás sentirte cómodo o qué pensará la gente de ti. ¿Podría ser que todos te criticaran por el hecho de que vayas sólo a la fiesta? Cuando llegas a ella, entras en una sala llena de gente y efectivamente, allí, al fondo de la sala hay una pareja que te miran y cuchichean ¡Lo que pensabas era verdad! Posiblemente sí, lo sea. Algunos de los que están en esa fiesta pueden llegar a criticarte, pero desde luego, eso no es que todo el mundo te critique, estás centrando tu atención en la idea preconcebida que te habías hecho de la situación.

Es de nuevo el sesgo de confirmación. ¿Cómo funciona? Al menos hay tres componentes que se ven afectados por este sesgo.

Cómo buscas información

Si tu idea de tu fin de semana es que ha sido muy aburrido, y que todos lo pasan mejor que tú, será muy sencillo busques información de este tipo, mirando en facebook lo que otros han hecho, pasándolo genial. Te será fácil olvidar que muchas otras personas no publican sus fines de semana, igual de aburridos al tuyo, en facebook.

Cómo interpretas la información delante tuya

Si ocurre algo que no crees que sea posible, aunque ocurra delante tuyo, en muchas ocasiones por el sesgo de confirmación no eres capaz de procesarlo. Si estás convencido plenamente de la honestidad de una persona, aunque te cuente algo tremendamente insólito, te será difícil pensar que es mentira y serás más fácil de convencer.

Cómo recuerdas la información

Si consideras que la navidad es una época divertida, es más probable que recuerdes los momentos en los que lo pasaste bien que aquellos en los que lo pasabas mal, aunque posiblemente hayan existido situaciones buenas y malas en estas fechas.

Este sesgo afecta a tan diversas formas de procesar la información, que es de esperar que tenga mucha influencia en las decisiones que tomas, así que, ya que sabes que vas a tener esta tendencia, la próxima vez que te pongas a repasar quién ha cometido más faltas, piensa que creerás que los tuyos siempre han cometido menos. Y desde luego, trata de centrarte en esas personas de la fiesta a las que les has gustado y trata de ignorar a aquellas que parece que te critican, porque siempre será más fácil que encuentres información que apoye tus argumentos, sean éstos favorables y desfavorables hacia ti.

Fuente Psychology Today

Escrito por Lara Pacheco Cuevas

Tecnointerferencia: padres distraídos por el móvil y problemas de conducta en la infancia

Si prestas un poco de atención al pasar por un parque o cualquier cafetería, podrás ver padres y madres hipnotizados por sus teléfonos móviles y aparentemente no muy pendientes de sus hijos. ¿Qué sucede entonces con esos niños? Por el momento no disponemos de mucha información al respecto de cuáles son las consecuencias de las distracciones de estos padres. Dada la proliferación del uso de la tecnología, cobra importancia el estudio al respecto del impacto en la interacción entre padres e hijos.

Foto extraída de www.washingtonpost.com
Foto extraída de www.washingtonpost.com

Recientemente se ha publicado un estudio sobre la relación entre el uso de la tecnología por parte de los padres y los problemas de conducta en sus hijos. Los investigadores entrevistaron a los padres y madres de 170 familias estadounidenses sobre sus hábitos de consumo de tecnología. Primero, les preguntaron a las madres y a los padres sobre qué dispositivos usaban y cómo. Los padres y madres señalaron que empleaban diversos aparatos (móvil, ordenador, tablet, televisión y videojuegos) y que el uso de los mismos interrumpían las interacciones con sus hijos a diario. Además se les pidió que valoraran qué tipo de empleo hacían de la tecnología: ¿sienten la necesidad de comprobar y responder inmediatamente a un nuevo whatsapp o mensaje, piensan a menudo acerca de sus mensajes y llamadas, y creen que utilizan sus teléfonos móviles demasiado? La mayoría de los padres reconoció que estos dispositivos frecuentemente los distraían al interactuar con sus hijos.
Los autores de este estudio, los psicólogos McDaniel y Radesky (Universidad de Illinois y Michigan, respectivamente), lo han denominado como “tecnointerferencia” (Technoference). La tecnointerferencia ocurre cuando varios dispositivos tecnológicos interfieren con la interacción social. Es un término muy descriptivo. En esta investigación, los autores estaban interesados ​​en la tecnointerferencia que tenía lugar en el transcurso de las interacciones entre padres e hijos, algo demasiado común. Seguramente lo hayas visto alguna vez e incluso tal vez has dejado que suceda. Mientras juegas con tu hijo y escuchas o notas vibrar tu móvil, ¿detienes el juego? ¿respondes? ¿interrumpes el tiempo con tu hijo para atender la llamada, responder al mail o al whatsapp? De este estudio se desprende que el 89% de los padres entrevistados indicaron haber dejado que la tecnología interfiriera en la interacción con sus hijos.

Pero, ¿cuál es el impacto de la tecnointerferencia? ¿Estas interrupciones tienen un impacto significativo sobre los niños?
Para evaluar el impacto, McDaniel y Radesky pidieron a los padres que valoraran y clasificaran a sus hijos a partir de una lista relativa al control en el comportamiento. Algunos de los temas concernían a la internalización de problemas, así como problemas de conducta: los niños que son hiperactivos, se frustran fácilmente y exhiben frecuentes berrinches.
Los resultados fueron bastante claros e inquietantes; aquellos padres que experimentaban con más frecuencia la tecnointerferencia, reportaban más problemas conductuales en sus hijos. El predictor más fuerte fue la tecnointerferncia en las madres; probablemente esto sea muestra de que hoy aún en día es sobre la figura materna donde recae el papel de cuidadora principal, y por tanto es la figura de cuidado y atención primaria.
Aun así, estos datos provienen de un único estudio correlacional. A este respecto no disponemos de información sobre cómo influyen las variables. Es decir, sólo sabemos que las interrupciones tecnológicas entre padres e hijos se relacionan con problemas de conducta en los niños. La relación podría darse al revés, es decir, tal vez cuando un niño muestra más problemas de comportamiento, los padres comienzan a buscar sus propias maneras de escapar y encontrar algunas actividades gratificantes. Un móvil proporciona un escape inmediato de cualquier interacción social desagradable. O todo lo contrario, por supuesto la explicación podría ser al revés. Cuando los padres están más distraídos, los niños aprenden a portarse mal. Los niños realmente quieren que sus padres les presten atención. Cuando sus padres se distraen, los niños pueden recurrir a comportamientos más extremos para obtener la atención de sus padres. De esta manera, los niños aprenden a mostrar problemas de comportamiento. Cuando los niños actúan, sus padres dejan el teléfono y responden. Los resultados sugieren, en palabras de los propios autores, que las interrupciones debidas a la tecnología están asociadas a los problemas de conducta de estos niños, sin embargo la direccionalidad y relación de variables de este proceso deberá ser estudiada en el futuro a partir de estudios longitudinales.
Los móviles y los demás avances tecnológicos no son malos en sí mismos. Las ventajas de disponer de estos aparatos son múltiples. Sin embargo, estos beneficios deben equilibrarse en relación a los riesgos que conllevan. Intentemos no usar la tecnología mientras conducimos, caminamos, jugamos con nuestros hijos y socializamos. Y sobretodo tratemos de no ser padres distraídos. Posiblemente contestar a un Whatsapp o actualizar el estado del Facebook no compensa las implicaciones que pueda tener para tus hijos.

Fuente: Psychology Today

McDaniel, B. T., & Radesky, J. S. (2017). Technoference: Parent Distraction With Technology and Associations With Child Behavior Problems. Child Development.

Escrito por María Rueda

 

¿Podría ser que nos afecte más de lo que pensamos la imagen de la mujer en la publicidad?

Extraída de http://www.losandes.com.ar
Extraída de http://www.losandes.com.ar

En su arriesgada campaña publicitaria “bocetos de belleza real”, Dove llevó a cabo un estudio en el que se pedía a las mujeres que se describieran a ellas mismas mientras el artista del FBI Gil Zamora, sin verlas, las retrataba en función de su descripción. Posteriormente, se pedía a un desconocido que describiese a la misma mujer para que Gil dibujara un nuevo retrato de la mujer en base a la nueva descripción. El resultado mostraba dos retratos muy diferentes en el que el descrito por el extraño era más preciso con la imagen real de la mujer, y en el que se veía a ésta más guapa y feliz que la imagen hecha a partir de las descripciones de la propia mujer.

El resultado de esta campaña muestra el general bajo autoconcepto que las mujeres tenemos sobre la propia imagen personal y a raíz de ello, me gustaría ofrecer una breve explicación a partir del análisis de varios conceptos psicológicos y estudios.

El autoconcepto o visión que la persona tiene sobre sí misma se obtiene a través de dos vías: la autopercepción y la imagen que nos devuelven los demás denominada el “yo espejo”.

Parece que la autopercepción se forma del examen que hacemos sobre nuestros comportamientos (Bern, 1972), por ejemplo, si hacemos deporte nos consideraríamos deportistas, o si escribimos poesía, poetas, y esto surge de la motivación que tenemos para realizar ciertos comportamientos, que puede ser interna o externa. Pero también, para determinar cómo somos o nos comportamos, tendemos a compararnos socialmente, para así determinar si nuestras conductas son adecuadas y valorarnos en función de las personas a las que consideramos como estándares o referentes. La teoría de la comparación social, de L. Festinger (1954), postula que nos evaluamos en una serie de características tomando como base las características de los demás. En este proceso podemos compararnos con personas cuyos atributos estén por debajo de los nuestros (comparación social descendente) o con personas cuyos atributos nos superan (comparación social ascendente).

Además, el autoconcepto se lleva a cabo de las informaciones que nos dan las personas con las que interactuamos sobre cómo nos perciben. C. Cooley (1902) acuñó el concepto de “yo espejo” para ilustrar la idea de que el yo es un reflejo de lo que cada uno aprende sobre cómo le ven los demás.

Volviendo al resultado del estudio de Dove sobre el bajo autoconcepto de la mujer en cuanto a su imagen personal, podríamos considerar que en su desarrollo tiene mucho que ver con la equiparación social que hacemos las mujeres en un proceso de comparación social ascendente en la que se muestra la imagen de una mujer físicamente ideal. Este bombardeo de imágenes en la que se muestra a mujeres perfectas puede influir también en la concepción que todos nos hacemos de la imagen de mujer, y va a tener mucho peso, después, en la conformación del “yo espejo” de cada mujer respecto a su imagen.

Sería por tanto importante atender a los mensajes de la publicidad a los que nos vemos expuestos todos los días. En este sentido, María Márquez Guerrero e Ignacio Jáuregui Lobera llevaron a cabo un interesantísimo estudio “la imagen de la mujer en los medios de comunicación” cuyo objeto de examen fue la imagen de la mujer y el hombre en distintos medios de comunicación escrita (prensa, revistas…), y en el que hicieron un análisis semántico-pragmático de los textos en relación con las imágenes, prestando especial atención a la influencia en la construcción del discurso de factores como el sexo del enunciador del discurso y de su destinatario. A raíz de los resultados del análisis, estos dos investigadores llegaron a tres conclusiones: la primera es la existencia de áreas temáticas distintas vinculadas a los hombres y a las mujeres, siendo el poder, la victoria, el éxito y la acción los temas asociados al hombre y la belleza, la moda, la salud, la emoción, los conceptos vinculados a la mujer.

Además, se dieron cuenta de que la mujer no es sólo la destinataria de los productos que se quieren vender, sino que es que el vehículo persuasivo para promocionar los más variados objetos de consumo en el mercado y su imagen aparece tanto en la publicidad destinada a los hombres como a las mujeres o a ambos. Cuando se utiliza como recurso publicitario, suele mostrarse la figura completa de la mujer, desnuda o semidesnuda, en actitud sensual o amable, ocupando un primer plano.

Sin embargo, observaron que la figura del hombre en la publicidad es muy distinta, ya que su imagen aparece sólo para para artículos destinados al público masculino, y generalmente aparece su rostro y cuando aparece el cuerpo del hombre, éste está difuminado y no ocupa una posición relevante.

El tercer aspecto del que se dieron cuenta es la identificación que se hace de los conceptos salud y belleza.

Todo ello hace pensar en que sigue existiendo una “concepción de la mujer como complemento del hombre, para el que debe ser su amante, su servidora y su adorno, su pieza de caza y su trofeo” y por tanto una concepción sexista que puede estar la mente de la sociedad entera y que afecta en la forma en que se valora a la mujer y ésta, a sí misma. Todo ello está en consonancia con la teoría de Glick y Fiske (2001) del sexismo ambivalente, en la que consideran que no sólo sigue existiendo el sexismo hostil en el que se considera a las mujeres como grupo subordinado del hombre, sino que emerge un sexismo benevolente por el que se idealiza a la mujer como esposa, madre y objeto romántico.

Por todo ello, sería conveniente hacernos conscientes de los mensajes a los que nos vemos expuestos cada día para atenuar los prejuicios y diluir ciertas concepciones que disminuyan los efectos negativos que conllevan y que permitan que las mujeres, y en general, las personas, seamos más felices y dependamos menos de una imagen estándar preestablecida por una sociedad de consumo.

Escrito por Sara Reyero Serret

Referencias:

Guerrero Márquez, M.; Jáuregui Lobera, I. La imagen de la mujer en los medios de comunicación.

Glick y Fiske (2001). An ambivalent alliance: Hostile and benevolent sexism as complementary justifications for gender inequality. American Psychologist, Vol 56(2), Feb 2001, 109- 201. Festinger (1954) Festinger, L. (1954). A theory of social comparison processes. Human Relati

Bern (1972). Bern, D. J. Self-perception: An alternative interpretation of cognitive dissonance phenomena. Psychological Review, 1967, 74, 183-200.

 

¿El terrorismo te preocupa en exceso? 5 formas de reducir la ansiedad

Cada pocos meses nos asalta la noticia de un nuevo atentado terrorista en un país cercano. Estos eventos nos hacen sentir muy mal, vivimos la injusticia y empatizamos con las víctimas afectadas. A la vista de la frecuencia con la que estos atentados se están sucediendo en diferentes países europeos, es lógico que el nivel personal de alerta aumente. Cada vez más personas se comienzan a sentir amenazadas por la posibilidad de verse involucrados ellos o alguien de su familia en el próximo atentado.

Este miedo en gran medida es completamente normal e incluso adaptativo. Sin embargo, también es posible que se convierta en un momento dado en un miedo excesivo, con niveles de preocupación muy elevados y comportamientos de evitación de situaciones valoradas como “de riesgo”. Cuando esto es así, posiblemente sea necesario revisar cómo estamos afrontando la situación cultural del momento, y cuánto estamos permitiendo que se integre en nuestras vidas esa preocupación.

Si bien la propia finalidad del terrorismo, como su nombre indica, persigue crear un clima de inseguridad y terror, hay algunas variables personales que pueden hacer a una persona más vulnerable a desarrollar un miedo o preocupación excesiva. Ser un hombre, joven, con mayor estatus socioeconómico harán menos probable que comencemos a sentir una preocupación excesiva respecto al terrorismo. También otros factores, como la afectación psicológica previa, tener factores previos de estrés o una red de apoyo reducida pueden hacer que sea más probable desarrollar este miedo excesivo.

Se conoce que hay algunos factores externos que también influyen sobre la posibilidad de sufrir este grado de preocupación excesiva, por ejemplo, una mayor exposición a noticias relacionadas con el terrorismo hacen que aumente el nivel de riesgo que percibimos, y esta percepción del riesgo más alta, nos lleva a una mayor preocupación sobre el terrorismo.

Sin embargo, esta mayor preocupación no necesariamente se convierte en algo dañino. La clave para que se convierta en algo que nos cause un sufrimiento personal, o que haga que empecemos a evitar situaciones que nos causen malestar porque las valoremos como algo peligroso es la sensación de capacidad de afrontamiento que tengamos. La sensación de que a pesar de la incertidumbre y el miedo que genera la posibilidad de sufrir un atentado, podremos afrontar esta situación.

Extraída de www.weforum.org
Extraída de www.weforum.org

Aunque cada vez que se produce un nuevo atentado es fácil que nos sintamos vulnerables e indefensos, hay varias cosas que se pueden hacer para que no se convierta en un miedo excesivo. ¿Qué dice la literatura científica que puede llevarnos a sufrir menos intensamente este miedo?

Riesgo percibido. Una forma de rebajar la preocupación es valorar adecuadamente la probabilidad del riesgo de sufrir un atentado terrorista. Aunque emocionalmente podamos sentir que las posibilidades de sufrir personalmente un atentado son altas, es importante valorar que este tipo de amenaza para nuestro bienestar es de las menos probables en comparación con otro tipo de riesgos para nuestra salud.

Actuación. Tal y como hemos visto anteriormente, la sensación de tener un plan de acción ante la posibilidad (remota) de verse inmersos en un atentado puede aumentar esta sensación de capacidad de afrontamiento, que nos permitirá una preocupación menos intensa. Será más positivo informarnos sobre esta posible actuación más que sólo sobre las terribles consecuencias de verse allí inmerso.

Exposición. Como con cualquier otro miedo, si comenzamos a evitar situaciones que percibimos como de riesgo, este miedo se hará cada vez más grande. Cuando dejamos de hacer algo por miedo a que pueda ocurrir un atentado terrorista, nos decimos a nosotros mismos que efectivamente, es posible que esto ocurra, por lo que lo más recomendable es que a pesar de sufrir un miedo intenso al ir a ciertos lugares, es mantenerse allí y descubrir que finalmente no era tan amenazante.

Grupo social. Uno de los factores que influyen sobre la posibilidad de desarrollar una preocupación excesiva sobre la posibilidad de sufrir un atentado es la sensación de tener una red social de apoyo. Ya que cada cierto tiempo nos topamos de nuevo con la noticia de que ha ocurrido un atentado, será positivo que, en la medida de lo posible podamos compartir la recepción de esta información acompañados por personas que sabemos que son un apoyo para nosotros.

Externalizar. Cada persona, incluso cada cultura, tienen una tendencia a externalizar o internalizar las emociones de forma diferente. La expresión emocional “hacia fuera” será el procesamiento externalizante mientras que dirigirla “hacia dentro” será internalizante. Cuando se hace referencia a la percepción del terrorismo, es conocido que la actitud externalizante logra un grado menor de problemas psicológicos asociados a esto. Quizá mostrar un enfado con las personas que cometen los atentados, un rechazo a este tipo de actos será un mecanismo mental mucho más sano para nosotros que mostrar miedo, indefensión y sentirnos vulnerables.

Como decíamos, es imposible no vernos afectados en mayor o menor medida por la amenaza del terrorismo en nuestro entorno, especialmente con lo inciertos, tristes e injustos que son cada uno de los atentados cometidos, pero sí existen algunas formas de lograr que esta afectación sea lo menos dañina posible para nuestra salud mental personal. ¡Tratemos de afrontarlo de la mejor forma posible!

Fuentes:

ResearchBlogging.org

Lee JE, & Lemyre L (2009). A social-cognitive perspective of terrorism risk perception and individual response in Canada. Risk analysis : an official publication of the Society for Risk Analysis, 29 (9), 1265-80 PMID: 19650811

Dekel S, & Dekel M (2014). Post-Trauma Versus Inter-Trauma: Living with Traumatic Stress in Israel and The United States Ann Depress Anxiety, 1 (6)

Escrito por Lara Pacheco Cuevas

La hipnosis: Una tecnica más en terapia

Extraída de www.psicologo-cuernavaca.com
Extraída de www.psicologo-cuernavaca.com

La utilización de la hipnosis por parte de algunos profesionales de la psicología,  se viene realizando desde finales del siglo XIX, aunque asociada  a enfoques más psicoanalíticos y sobre todo con el objetivo de conseguir “regresiones hipnóticas” a traumas pasados. La hipnosis se fundamenta en un método para provocar reacciones psicológicas y fisiológicas en la persona, e influir de alguna manera en las sensaciones y emociones, pensamientos o conductas  mediante la inducción y sugestión hipnótica, que en la mayoría de las ocasiones se consigue usando procedimientos de inducción en relajación, aunque también existen procedimientos para inducir activación o alivio del dolor por ejemplo.

La aplicación actual de la hipnosis en el ámbito clínico ha obtenido resultados satisfactorios ante diferentes trastornos como la ansiedad, depresión, fobias, ataques de pánico, adicciones, o tratamiento del dolor entre otros.

En este sentido es importante aclarar, tal y como lo destacan algunos profesionales de la hipnosis en  psicología como es el caso del catedrático de la Universidad de Valencia y doctor en psicología, Antonio Capafons,  que la hipnosis no es una terapia en si misma por lo que no tiene sentido utilizarla como única intervención, sino que se debe considerar como una técnica más en terapia, y que se usará como complemento  a otras técnicas en la aplicación de un determinado tratamiento, con el objetivo común de conseguir la mejoría del paciente. Conviene aclarar también  que la hipnosis requiere del convencimiento de la persona sobre sus beneficios para que resulte realmente eficaz.

En adicciones por ejemplo, se ha utilizado la hipnosis en combinación con técnicas cognitivo-conductuales como la terapia de exposición en imaginación en situaciones relacionadas con la adicción. En este tipo de terapia, es muy importante la capacidad de imaginación del paciente, y la hipnosis se utiliza para provocar sensaciones de relajación, aumentar la implicación emocional del sujeto, y focalización de la atención ante sugestiones verbales que facilitan esos procesos de imaginación.

En problemas relacionados con la ansiedad, la hipnosis inducida con sugestiones de relajación y visualización de escenas agradables,  puede ser utilizada por los pacientes para afrontar situaciones  de ansiedad, de forma que se asocia la situación de relajación inducida por hipnosis  a  una palabra o escena relajante (campo, playa).

Aunque estas técnicas también se pueden utilizar sin la aplicación de la hipnosis, algunos trabajos han demostrado su mayor eficacia frente a su no utilización. Otros  profesionales de la psicología defienden también que en la mayoría de los casos, con técnicas de relajación profunda,  el estado de trance que se consigue con la hipnosis es muy similar al que se puede crear con la utilización de esas técnicas de relajación.

Es importante destacar que alrededor de la hipnosis, existen muchas creencias erróneas que han podido influir en su poca utilización entre los profesionales de la psicología, algunas de esas creencias han sido estudiadas por Capafons (1998), siendo las más destacadas  el que la hipnosis pueda anular el control voluntario de la persona, que provoque reacciones inusuales o excepcionales no deseadas, que no se pueda salir del estado hipnótico, que pueda agravar patologías ya existentes, o que  provoque una situación similar a la del sueño y se pierda la consciencia. En este estudio se desmienten estos mitos sobre la hipnosis, y se aclara que en todo caso que la hipnosis sigue las directrices de la psicología científica estando avalada por sociedades científicas y se enseña en universidades de muchos países.

También es importante  destacar que la hipnosis no aumenta las capacidades físicas ni mentales, y que la mejoría que se pueda experimentar no es inmediata, ya que se consigue en un proceso que  requiere un cierto esfuerzo por parte del propio paciente, no siendo muy adecuada para sujetos pasivos.  Es un elemento clave la buena disposición del sujeto para la aplicación de la hipnosis y estar informado de todos esos mitos comentados anteriormente. Hay que explicarle  que la hipnosis se utilizará para ayudarle, dando información natural y sincera de sus posibles beneficios El paciente debe mantenerse siempre activo e implicado en el tratamiento.

Otras circunstancias que han  influido negativamente  en la consideración de la hipnosis, han sido la utilización de la hipnosis en los medios como espectáculo,  y la falta de  concreción de los criterios  exigidos  para poder practicar la hipnosis, lo que ha contribuido al intrusismo profesional. Estas circunstancias han  influido mucho en su desacreditación, pues en algunos casos podría llegar a tener una influencia negativa en la salud de los pacientes que acuden a estos mal llamados “profesionales”.

Por lo tanto  la hipnosis en psicología clínica, se debe considerar como  una técnica más a tener en cuenta, que requiere en todo caso de una formación específica y acreditada, y respecto a la cual se debe continuar realizando estudios de investigación para evaluar su eficacia ante determinados trastornos, al igual que ocurre con otras técnicas cognitivo-conductuales  que han demostrado su eficacia  ante múltiples  problemas o trastornos.

Escrito por David Ramallo Beltrán. 

Referencias:

CAPAFONS, A. (1998).  Hipnosis clínica: una visión cognitivo-comportamental. Papeles del Psicólogo. Febrero, nº 69 (71-88).

MOLINA DEL PERAL, J.A. La hipnosis en la terapia cognitivo-conductual: aplicaciones en el campo de las adicciones. Adicciones 2001, vol. 13 nº 1 (31-38)

MONTGOMERY, G.H., y SCHNUR, J.B. (2004).  Eficacia y aplicación de la hipnosis clínica. Papeles del psicólogo. Diciembre, nº 89.

ROBLES, L. ¿Qué puede hacer la hipnosis por la salud?www.efesalud.com/noticias

FOMO, ¿una nueva patología?

Las redes sociales online, como Instagram, Facebook, Twitter o WhatsApp empleadas de forma adecuada, enriquecen y amplían nuestros círculos sociales. Sin embargo, su uso excesivo, por la cantidad de horas que invertimos en ellos, haciéndonos llevar en ocasiones, literalmente, nuestro mundo digital a cuestas, puede generar riesgos en la población adolescente. Ya que en esta etapa de la vida predomina la necesidad de pertenencia al grupo, las redes sociales multiplican el número de relaciones y amplifica la sensación de conexión entre ellas.

A través de los likes solicitamos expresamente un feedback constante sobre aquello que decimos, sobre lo que hacemos, sobre la imagen que deseamos trasmitir. Estamos a un solo clic que nos hará sentir bien durante un rato, que mejorará nuestra autoestima, haciéndonos sentir más valorados, al tiempo que se cimienta nuestra identidad personal y social.

Foto extraída de: travelux.es
Foto extraída de: travelux.es

En algunos trabajos científicos ya se ha empezado a hablar del FOMO o “Fear of Missing Out” (el miedo a perderse algo -en la red- o a quedarse fuera). Es un concepto que ha ido ganando bastante popularidad en estos últimos años, gracias al estudio realizado por el equipo de Andrew Przybylski, investigador del Oxford Internet Institute, en el que se describe como “la sensación de malestar que se siente al ser consciente que otras personas están realizando actividades agradables y uno no forma parte de ello”.

El FOMO no es considerado una forma de adicción a las redes sociales, aunque pueda ser un importante catalizador de su uso desadaptativo, y de cómo éstas pueden convertirse en fuentes generadoras de estrés y ansiedad. Más bien se entendería como un mecanismo autorregulador, surgido como consecuencia de una insatisfacción de las necesidades psicológicas básicas como la competencia, la autonomía y la necesidad de estar conectado con los otros.

Sociólogos y psicólogos prefieren hablar del temor que siempre ha existido a la exclusión social, que ahora se hace visible en las redes y recuerdan que no es una terminología científica y tampoco un trastorno que se formaliza como tal en los sistemas de diagnóstico psiquiátrico, a pesar de ser un término que se ha puesto de moda. Este miedo se puede experimentar fuera de las redes sociales, sin embargo, las redes lo fomentan mediante la posibilidad de estar permanentemente conectado (la plataforma perfecta para idealizar la vida de los demás).

Pero, ¿qué hay detrás de este fenómeno? ¿es algo nuevo? ¿Cuál es la raíz del miedo a perderse algo? El FOMO es un término nuevo para una experiencia que ha aquejado a la humanidad desde siempre, sin embargo a día de hoy se cuenta con más medios que nunca para fomentar este miedo, el miedo a la exclusión social. La necesidad de pertenecer y estar conectado socialmente es una necesidad básica presente desde la infancia, y no se encuentra restringido al uso de las redes sociales en línea. Pero estas aplicaciones tecnológicas pueden contribuir a un aumento de esta necesidad de pertenecer, porque incrementa las posibilidades de conectarse, compartir, y tener experiencias gratificantes con alguien, por la accesibilidad, aunque se tenga poco contacto con los otros usuarios.

La tecnología no es el problema de que experimentemos este miedo, es tan sólo el medio. Siempre hemos tenido miedo a perdernos algo, pero la tecnología nos hace creer que podemos hacer algo para evitarlo, y recuperar terreno, ponernos al día sobre lo que está pasando en tiempo real sin quedarnos fuera. Sin embargo, en la red no es suficiente observar, has de participar, dar señales de vida, porque en nuestra mente el riesgo de estar off supone la exclusión.

El porqué de este “síndrome”, en el que la tecnología es simplemente un medio cuyas características lo favorece, está en preguntas tan esenciales como: ¿Y si me he podido perder algo que me separa del grupo, es que ya no cuentan conmigo?, ¿me recordarán?, ¿algunos de mis logros serán importantes para alguien?, ¿me quieren?, ¿mi familia me quiere?, ¿mis amigos me quieren? ¿merezco que me quieran?,¿importo?

El temor a sentirse desconectado es mayor entre los adolescentes porque es el grupo el que define su identidad; “su vida es la red y existen porque están en ellas”. Si el grupo está en las redes y todo sucede en ellas, no pueden quedarse fuera.

La psicoeducación en las TICS es básica, y el rol educativo de los padres toma especial protagonismo. Estos desarrollos tecnológicos están ya aquí, para bien o para mal, forman parte de nuestras vidas. Hoy día son una herramienta para estar socialmente integrado, desconectarse no es la solución, pero limitar su papel (ej; el número de horas…) puede ser un primer paso.

Escrito por Eva M. Cuadro Ramírez

Fuentes:

ResearchBlogging.org

Dossey L (2014). FOMO, digital dementia, and our dangerous experiment. Explore (New York, N.Y.), 10 (2), 69-73 PMID: 24607071

Gil, F., Oberst, U., Del Valle, G., & Chamarro, A. (2015). Nuevas tecnologías-¿ Nuevas patologías? El Smartphone y el fear of missing out. Aloma: Revista de Psicologia, Ciències de l’Educació i de l’Esport, 33(2).

Jiménez-Murcia, S., y Farré-Martí, J.M. (2015) Adicción a las nuevas tecnologías ¿La epidemia del siglo XXI? Siglantana. Barcelona

Serrano-Puche, J. (2015). Emociones en el uso de la tecnología: un análisis de las investigaciones sobre teléfonos móviles. Observatorio (OBS*), 9(4), 101-112.

Spitzer, M. (2013). Demencia Digital: El Peligro de las Nuevas Tecnologías.Ediciones B. Barcelona.

La Chica Danesa: Reasignando realidades

Extraída de www.sensacine.com
Extraída de www.sensacine.com

Hace menos de un mes llegaba a nuestras pantallas, “La Chica Danesa”, emotiva película que contaba la historia de Lili Elbe, la primera persona datada en la historia en someterse a una operación de reasignación de sexo (en 1930), con riesgos enormes para la salud y en fase absoluta de experimentación (aparte de la extirpación total de sus órganos sexuales masculinos, se llegó a hacer un trasplante de órganos femeninos con la intención de que Lili quedara embarazada, con la posterior operación para quitárselos por el rechazo corporal hacia dichos órganos). En la película, como en la realidad, el deseo de Lili por hacer coherente su identidad sexual psicológica con su sexo biológico  hace que la persona se plantee pasar por una operación quirúrgica (o en su caso, hasta cinco), ante su necesidad de vivir acorde a sí misma. Lili Elbe, antes Einar Wegener, era transexual, en una época en donde ni siquiera existía ese término para definir su experiencia psicológica, acuñado sólo tres años después de su muerte por el médico Harry Benjamin.

En “La Chica Danesa” se nos habla del matrimonio conformado por Einar y Gerda Wegener, reputados pintores daneses de la época con dedicación enorme a su obra. Einar era un pintor paisajista, y Gerda una pintora de moda y sociedad, cuyo tema principal eran retratos y escenas cotidianas. Un día Gerda necesita una modelo desesperadamente una modelo femenina para uno de sus cuadros, y Einar, cómplice y compañero, se presta para hacerle de modelo. Es entonces cuando Einar entra en contacto con su verdadera identidad, en un proceso progresivo en donde un simple cambio de roles se convierte en algo mucho más profundo, adoptando gestos, maneras y atuendos de una mujer, y donde a  Einar se le hace cada vez más difícil volver a su apariencia de hombre. Einar comienza a sentir verdadera disforia de género (un rechazo a su cuerpo masculino y el rol que de él se desprende) y una necesidad creciente por vestir y comportarse como una mujer, adoptando la identidad de Lili y confesando su deseo a Gerda, su mujer. La película muestra como Lili fue tildada por “perversa” o ”esquizofrénica” por las autoridades médicas de la época, y como tuvo que mudarse a Paris para vivir más libremente como mujer, presentada en público como un familiar de Einar y Gerda.

El retrato de Lili muestra de manera abierta el conflicto y dolor que sufren las personas transexuales por el reconocimiento y reafirmación de su verdadera identidad. Ostracismo y rechazo social (no permitir a la persona expresarse y  en público –y en privado- y comportarse de manera hostil ante ello, con insultos, manifestaciones físicas o todo tipo de vejaciones físicas), patologización de su realidad (recordemos que se ha tenido que esperar hasta al año pasado para que la transexualidad desaparecía del Manual de Trastornos Mentales DSM, en la que sólo hay una acepción referida a la “Disforia de Género”, haciendo referencia a la necesidad de los profesionales para ayudarles en la aceptación y adaptación de su identidad y despatologizando su deseo por el cambio el sexo), invalidación emocional (se les dice, “lo que sientes no está bien. Debes esconderlo y no mostrar nunca tu sufrimiento”), negación de identidad (la persona y los demás viven una continua lucha de identidades, cuando puede abogarse más por su integración, permitiendo que las virtudes -y defectos- de la persona puedan convivir en todo el proceso de reasignación de sexo) o miedo a la intimidad (miedo a mostrar su cuerpo a las parejas sentimentales por la posibilidad de rechazo por parte de la otra parte) son sólo algunos de los muchos problemas que ha de lidiar la persona transexual en su día a día, causándoles tremendo sufrimiento y  necesitando de la concienciación social por parte de todos para ayudarles en un camino ya de por sí complicado. Todo para alcanzar uno objetivo primordial: como decía Lili en uno de sus escritos antes de una de sus últimas operaciones que le costarían la vida, rescatados por Smoda hace unas semanas, “he probado que tengo derecho a vivir existiendo como Lili durante 14 meses. Se podría decir que 14 meses no son mucho, pero para mí es una vida humana completa y feliz”. Lili contó con el inestimable apoyo de Gerda. Ahora es momento de reconocer que el apoyo ya no pasa sólo por gestos íntimos, sino por el pleno reconocimiento a nivel social, con plenas garantías para el desarrollo y el crecimiento de la persona transexual.

Podéis ver la película “La Chica Danesa” en cartelera, con gran aceptación de público y crítica; o leer más sobre la vida de Lili en “La Chica Danesa”, libro escrito por David Ebershoff, obra de ficción que intenta ser un retrato de su vida.

Escrito por David Blanco Castañeda

Tu inconsciente hace su propia campaña electoral

Al tratar de decidir a quién vamos a votar en las próximas elecciones nos gusta pensar que hacemos una decisión consciente y racional, valoramos las propuestas de los diferentes partidos y tomamos una decisión sobre si vamos a votar y a qué partido.

extraído de elmundo.es
extraído de elmundo.es

Ataques de tiburones o equipos que pierden.

Sin embargo, la psicología no dice exactamente eso. La decisión de nuestro voto está más influida por la emoción de lo que nos gustaría pensar. Incluso hechos irrelevantes para la política el día en que vayamos a votar, parecen causar bastante influencia sobre nuestra decisión. Aunque no hay un acuerdo total en la ciencia, parece que eventos como el aumento de ataques de tiburones o que nuestro equipo de fútbol pierda puede hacer que valoremos más negativamente al candidato que estuviera en el poder durante estos sucesos. Sin embargo, en algunas ocasiones se ha desmentido que exista esta tendencia, además, ¿Cómo va a influir en mi votación algo con tan poco sentido?

Somos bastante fieles… a nosotros mismos.

Pues aún así, tenemos bastantes sesgos inconscientes que pueden hacer que tomemos una decisión no tan consciente a la que le damos una explicación racional a posteriori. En primer lugar, tanto si nos situamos en una ideología de izquierdas como de derechas, siempre tendemos a pensar que hemos razonado y nos hemos basado en argumentos sólidos, que tenemos más información de la que tiene el opuesto. Al final, parece que las diferencias a nivel de información y argumentación no existen entre el votante de izquierdas o de derechas, ambos están informados, pero dan más credibilidad a los argumentos que son congruentes con su postura.

Yo soy uno de esos indecisos, no estoy contaminado por ninguna ideología.

Pero si aún no te has decidido sobre a quién votar, ¿significa esto que estás más libre de estos prejuicios y que acogerás con mejor disposición los diferentes argumentos? Pues parece ser que tampoco es exactamente así. En tu inconsciente ya hay ciertos prejuicios sobre diferentes temas importantes en tu sociedad. En la Universidad de Harvard tienen a disposición diversos test de asociación implícita. En estos “test” la tarea consiste en asociar diferentes palabras entre sí lo más rápido que podamos. Cuando son coherentes con nuestra creencia implícita, la asociación será más rápida que cuando son incoherentes con nuestros prejuicios.

La investigadora Silvia Galdi, de la Universidad de Padova, encontró en sus estudios que aún si en nuestro conocimiento consciente no estamos decididos sobre a quién votar, se puede predecir por quién nos decidiremos finalmente. Cuando en un test de asociación implícita nuestra actividad inconsciente es más favorable a alguno de los candidatos, aunque conscientemente sigamos diciendo que aún no lo sabemos, es probable que votemos a este candidato cuando llegue el momento.

Más aún, los mismos sesgos que actúan cuando sabemos a quién votar y nos centramos en la información que confirme que ese voto es el correcto, funcionan cuando esa decisión no es consciente.

La importancia de la familia en nuestro voto (y no sólo de nuestros padres).

Al final, nuestras inclinaciones políticas tienen mucho que ver con nuestros valores personales. Se ha estudiado que los votantes de izquierda se identifican más con valores relacionados con la empatía y la honestidad, mientras que los de derechas se inclinan a valores relacionados con el deber y la competencia. Además, estos valores se ven influidos por los que se nos han transmitido familiarmente, aunque habitualmente teñidos bien por una inclinación personal a la tradición o bien a la rebeldía.

Curiosamente estas variaciones e influencias no sólo provienen de nuestra familia de origen, sino también de la familia que formamos. El hecho de ser padre (y no de la misma forma que ser madre) de una niña inclinará el voto a un estilo de pensamiento más de izquierdas, mientras que ser padre de un hijo varón inclinará el voto hacia un pensamiento más de derechas.

¿Jornada de reflexión?

El hecho de votar está socialmente concebido como un acto basado en argumentos y medido de forma racional. Incluso tenemos previsto el día anterior a la votación como una “jornada de reflexión” en el que no deberían contaminarnos con más propuestas sino simplemente valorar por nosotros mismos de una forma fría. Los diferentes estudios que tratan de comprender en qué basamos nuestra decisión de votar a un partido u otro precisamente proponen que no somos tan reflexivos, o al menos que nuestra decisión está marcada por reacciones emocionales e inconscientes ante los diferentes candidatos y partidos.

De todos modos, probablemente todas las decisiones que tomamos en nuestra vida estén más marcadas por la emoción de lo que solemos creer y quizá esto no sea nada malo, sino simplemente, humano.

Fuentes: www.theglobeandmail.com, phenomena.nationalgeographic.com

Escrito por Lara Pacheco Cuevas

Fat Shaming y sus consecuencias

Es uno de los últimos prejuicios socialmente aceptados. Y podría suponer uno de los más devastadores. Estamos hablando de la discriminación por el peso, conocido actualmente en las redes sociales con el nombre de ‘fat shaming’ (humillación por ser gordo).

Este fenómeno provocó recientemente gran revuelo cuando la humorista Nicole Arbour publicó un video en YouTube titulado ‘Dear Fat People’ (querida gente gorda), en el que afirma que el ‘fat shaming’ no solo no existe, sino que es una creación por parte de la propia “gente gorda”. Y es que, en palabras de Arbour, “no tendría por qué haber gente gorda si simplemente dejaran de comer”.

Es precisamente esa forma de pensar la que puede tener consecuencias nefastas para aquellas personas luchando tanto contra la obesidad como contra la discriminación. Investigaciones recientes muestran que las personas que se sienten discriminadas por su peso tienen un 60% más de posibilidades de morir en comparación con personas de su misma edad que no son discriminadas.

Y el motivo no es su peso, sino los efectos de ser discriminados por la sociedad, según indican desde la universidad estatal de Florida. Los investigadores Angelina R. Sutin y Antonio Terracciano analizaron los datos obtenidos de una muestra de más de 18000 personas. Tras eliminar las influencias de diversos factores, como índice de masa corporal (IMC), enfermedades físicas, síntomas de depresión, historia de tabaquismo y actividad física, encontraron que la asociación entre discriminación por el peso y mortalidad se mantenía. Este estudio, que incluyó datos recogidos durante varios años, muestra las consecuencias de la discriminación por el peso en la vida de una persona, según indica Terracciano.

Foto extraída de artepreta.com
Foto extraída de artepreta.com

A diferencia del video de Arbour mencionado previamente, la mayoría de personas no suelen ser malintencionadas a la hora de indicar a familiares y amigos los problemas que tiene el sobrepeso. Muchos comentan durante sus conversaciones cosas del tipo “¿de verdad crees que deberías comer eso?” o “¿qué tal una ensalada en lugar de ese bollo?”. Piensan realmente que estos comentarios son de ayuda. Según Sutin algunas personas piensan que a pesar de hacer daño a alguien cuando se dice algo negativo sobre su peso, al final les motivará a perderlo, lo que salvará su vida.

Pero lo que ocurre en realidad es lo contrario. Aquéllos que son estigmatizados constantemente por su peso tienen más probabilidad de mantener el comportamiento que lleva a la obesidad, incluyendo una alimentación no saludable o evitar la actividad física. Realmente es una respuesta natural: cuando nos atosigan con algo constantemente nuestra primera reacción es no hacerlo, o incluso hacer lo contrario, pues vemos amenazada nuestra libertad para decidir y queremos mantenerla a toda costa.

Las personas en esta situación suelen ir un paso más allá y mantienen oculto su comportamiento de ingesta, añadiendo así otro punto más de humillación. De este modo el fenómeno de ‘fat shaming’ dispara precisamente el comportamiento por el que la persona está siendo discriminada, añadiendo una dosis de culpa, vergüenza y desesperanza.

Desde el University College de Londres, el grupo de la investigadora Jane Wardle ha recogido observaciones de una cohorte de 2944 personas mayores de 50 años. Aquéllas que informaron haber sufrido discriminación o bullying tenían menos probabilidades de perder peso; incluso tendían a ganarlo y llegaban a tener obesidad.

La investigación científica a lo largo de la historia ha demostrado que la obesidad no es una elección; se trata de un fenómeno socioeconómico, psicológico y fisiológico complejo. En lugar de abordar negativamente el asunto, facilitar el cambio en los hábitos en base a la idea de que es mejor tener un estilo de vida saludable parece ser la clave, independientemente del tamaño o la forma corporal. La idea de que existe un solo modelo de salud física no es más que un mito, un mito que es letal para muchas personas a día de hoy.

Fuentes: psychcentral.com, psychologytoday.com

Escrito por Alejandra Ranz

ResearchBlogging.orgJackson SE, Beeken RJ, & Wardle J (2014). Perceived weight discrimination and changes in weight, waist circumference, and weight status. Obesity (Silver Spring, Md.), 22 (12), 2485-8 PMID: 25212272

Sutin, A., & Terracciano, A. (2013). Perceived Weight Discrimination and Obesity PLoS ONE, 8 (7) DOI: 10.1371/journal.pone.0070048

Lo que convierte a Clark Kent en Superman

Para ayudar, no se necesitan súper-poderes…o casi. El altruismo y las conductas de ayuda son uno de los estándares mejor valorados en nuestra sociedad, pero no todos lo practican y mucho menos se exponen a situaciones que pueden suponer un perjuicio a su seguridad.Estudiar qué factores pueden explicar estos actos orientados a los demás puede ayudarnos no sólo a caracterizar el hipotético perfil psicológico de nuestros héroes favoritos, sino también a promover determinadas actitudes y conductas para que las conductas de ayuda no estén al alcance de “algunos elegidos”. Aquí van algunos factores que nos ayudan a esclarecer lo que hacen de Superman todo un Superhombre:

Foto Extraída de:  www.imagenesparaperfilesdewhatsapp.com
Foto Extraída de:
www.imagenesparaperfilesdewhatsapp.com

Para ser Superhéroe, lo primero hay que creérselo. Aunque todos tenemos la capacidad de ayudar, no todos calzamos leotardos y saltamos al fuego cuando notamos una situación de alerta. Para ser un Superhéroe, hay que identificarse como tal, saber que una de tus prioridades es la ayuda a los demás, estés donde estés y sea la ayuda la que sea. Hasta se han creado curiosas iniciativas (HIC, cuyas siglas en español significarían algo así como “Proyecto de Imaginación Heroica”) en el que se promueven este tipo de actitudes y enseñan a sus usuarios las conductas de ayuda y la forma más efectiva de hacerlas

Ser capaz de prestar atención a tu alrededor y actuar. Íntimamente relacionado con la atención plena, hablamos de prestar atención a lo que está ocurriendo en la situación de ayuda y ejecutar las acciones que se piden en la situación de emergencia. Si estás en consonancia con tu contexto, serás más capaz de escuchar a tu vecino de mesa sufrir un atragamiento y utilizar la Maniobra de Heimlich. Las situaciones de ayuda implican rapidez en el análisis y en la toma de decisiones, y una actitud abierta a la experiencia podría ayudarte en ser el primero en actuar exitosamente en una situación de peligro.

Tener perspectivas de auto-eficacia. La auto-eficacia está relacionada con la capacidad de predecir un éxito en las diferentes acciones que nos propongamos y ser capaces de atribuirnos el éxito cosechado a nuestras propias cualidades por encima de otro tipo de consideraciones. Por ello, una persona con altas expectativas de auto-eficacia se mostrará más predispuesto a iniciar antes la acción que una persona con poca auto-eficacia, mostrar menos reservas con respecto a su capacidad en la situación de ayuda, perseverar en lo que esté haciendo a pesar de las dificultades y mostrar una mayor tolerancia a la frustración, lo que provocará una disposición natural a este tipo de acciones (heroicas) por muy peligrosos que sean los obstáculos que encuentre.

Presentar grandes dosis de empatía. Reaccionar positivamente a las reacciones de los demás y ser capaz de detectar el sufrimiento y el dolor ajeno nos hace más capaces de ayudar en los momentos que realmente las personas necesitan ayuda. No sólo en prepararnos psicológicamente para esa ayuda, también en qué tipo de apoyo necesita la persona en ese preciso instante.

.Y no temer al miedo y al riesgo. En diferentes investigaciones que estudian el altruismo se ha relacionado cierto grado elevado de psicoticismo con las conductas de ayuda. En este caso, más conectado con no temer las consecuencias de sus acciones y en ese sentido, con no temer al riesgo y el hecho de saltarse las normas. Como os imagináis, muchas situaciones extremas ayudar a una persona suponen un peligro tanto para la persona necesitada como para la persona que auxilia. Este punto no actúa de manera imprescindible como los otros cuatro; en efecto, esta ausencia de temor a las consecuencias sólo aparece en las llamadas “situaciones de altruismo extremo”, y explicaría situaciones de cómo una persona es capaz de ponerse en medio de la carretera con tal de que una viejecita no fuera arrollada por un coche a toda velocidad, sin tener en cuenta su riesgo personal y arriesgando su integridad en el proceso, quedando perfectamente explicado con la expresión: “niños, estoy no lo intentéis en casa”.

Ser un superhéroe es un bien muy preciado, y atendiendo a la forma en la que podemos desarrollar y manifestar estas características podría servir para crear una sociedad más basada en la empatía, el altruismo y la conducta prosocial. No todos podemos salvar a alguien de un edificio en llamas, pero sí podemos aportar nuestro pequeño granito de arena.

Fuente: Psychology Today, Psychcentral.

Escrito por David Blanco Castañeda