El estrés agudo infantil aumenta la vulnerabilidad a la enfermedad

Los traumas o el estrés temprano en la vida pueden alterar el desarrollo normal. Estas deficiencias debilitan todos los aspectos del crecimiento físico, psicológico y social. De manera alarmante, el estrés temprano en la vida puede aumentar la vulnerabilidad del niño a la enfermedad a lo largo de toda su vida. La historia está repleta de eventos horribles cuyos protagonistas son niños. Estos eventos desafortunados han permitido a los investigadores cuantificar el aumento en la prevalencia de la enfermedad en esta población.

Recientemente, hemos visto en las noticias como la administración Trump puso en marcha una “política de tolerancia cero”. Como resultado de estas políticas, niños indocumentados se  enfrentan a condiciones terribles, como la separación de sus padres y el abuso en todos los niveles. Las consecuencias son que muchos de estos niños experimentan ataques de pánico, se hacen pis en la cama, ansiedad y otros problemas esperables. Lamentablemente, muchos de estos niños no se reunirán con sus padres.

Foto extraída de t13.cl
Foto extraída de t13.cl

La separación de un padre es una daño serio al desarrollo normal. El feto permanece físicamente unido a su madre a través del cordón umbilical. Si se corta el cordón umbilical, el embrión no puede obtener su nutrición y muere. A medida que el niño-a gana habilidades y sale al mundo, el apego físico se transforma en uno psicológico. De la misma manera, si se compromete el cordón psicológico, el alma del niño puede verse privada de una nutrición psicológica esencial. Por ejemplo, si un niño pierde a un padre, su riesgo de padecer depresión mayor a lo largo de su vida aumenta en un 50 por ciento.

La separación del entorno seguro a una edad temprana le enseña al niño una lección emocional inolvidable: “este mundo no puede ser confiable”, “las cosas malas seguirán sucediéndote y tú estás abocado sin remedio a la soledad y desesperanza”.

La privación materna es el peor castigo que cualquier niño puede tener. En estudios donde los monos rhesus pequeños fueron separados de sus madres, crecieron con un nivel elevado de las hormonas del estrés (de acuerdo con la ética de investigación practicada en los Estados Unidos, no se pueden hacer tales experimentos en seres humanos y el investigador debe pasar por un proceso extenso para justificar experimentos de separación materna en animales).

Se han informado resultados similares en niños que han sufrido abuso o separados de sus familias: tienen hormonas de estrés elevadas. Eso no es todo. La corteza frontal que permite la toma de decisiones, la regulación de las emociones y desactiva la impulsividad, se reduce.

Esta elevación en las hormonas del estrés está lejos de ser benigna. El término “enanismo de estrés”/ “enanismo psicológico” señala cómo puede ser el estrés letal durante estos años impresionables. Los niños que sufren de enanismo psicológico no alcanzan la altura media para su grupo de edad y la edad mental va a la zaga de su edad cronológica. En otras palabras, estos niños traumatizados o privados de la madre dejan de crecer mental y físicamente.

¿Por qué el estrés severo en la niñez estanca el crecimiento?

El hipotálamo controla la liberación de la hormona del crecimiento. Lo hace al equilibrar cuidadosamente la liberación de dos hormonas: una excitatoria y una inhibitoria. Bajo estrés, el hipotálamo se inclina hacia la inhibitoria, por lo que el niño no crece. En niños con enanismo de estrés, las hormonas de estrés circulantes excesivas (cortisol) disminuyen la liberación de la hormona del crecimiento y la respuesta del cuerpo a ella.

Estos niños también tienen problemas gastrointestinales. Su sistema digestivo no absorbe los nutrientes de sus intestinos. Esto también conduce a numerosos problemas de crecimiento. También tienen un riesgo mayor de por vida de Síndrome del Intestino Irritable (SII).

Las consecuencias del estrés infantil para las vulnerabilidades durante la edad adulta son numerosas: desde anormalidades cerebrales hasta el desarrollo de una enfermedad. El ACE (Experiencias infantiles adversas) recoge el número de experiencias adversas de la infancia y correlaciona el puntaje con varios riesgos. Una puntuación ACE más alto aumenta el riesgo de diabetes, condiciones cardiovasculares, asma, depresión, ansiedad y suicidio. ¡Esta puntuación está relacionado con siete de las diez principales causas de muerte! Socialmente, la puntuación se relaciona con el aumento de antecedentes penales, el embarazo adolescente y más días de enfermedad en el trabajo.

Las separaciones familiares forzadas están mutilando el cordón que une a estos niños con una posibilidad razonable de llegar a la adultez. El mundo impreso en sus mentes es un mundo vacío y sin emociones, un mundo donde nadie puede confiar y donde no tienen control sobre lo que les sucede. Las políticas tienen sus consecuencias a medio y largo plazo en las vidas de las personas.

Fuente: Psychology Today

Traducido y adaptado por María Rueda

La neurociencia y los infantes

Uno de los campos con mayor expansión en la actualidad es el de las Neurociencias, “rama científica que estudia la anatomía, la fisiología, la química o la biología molecular de los nervios y del tejido nervioso y especialmente su relación con su comportamiento y el aprendizaje” (Merriam-Webster, 2018).

El hecho de saber más sobre nosotros/as a nivel estructural y a nivel funcional nos lleva a poder plantear adaptaciones de prácticas como la Neuro-educación.

También otro campo donde podemos aplicar estos conocimientos es el de la práctica psicoterapéutica con las Terapias Neurocientíficas o terapias con una base Neurobiológica.

Además, podemos no sólo emplear estos trabajos en adultos sino también en infantes.

neurociencia y niños

Algunos conceptos a tener presente para el mejor crecimiento y el mejor desarrollo de los niños/as, son:

· La Etapa de la Impronta. Es en este período de tiempo comprendido entre el nacimiento y los seis/ siete años, cuando los pequeños/as son más sensibles a los estímulos.

Es una etapa crucial para el niño/a y su influencia puede marcar el curso de su vida como adulto. A nivel madurativo los niños/as están efectuando un gran número de cambios neurológicos en estas edades. Es el espacio temporal donde se asentan de forma profunda elementos como: los valores, el lenguaje, las creencias, las conductas, los hábitos, los miedos, las manías… (Sylva, 1997)

Esto se debe a otro concepto muy relevante que es el siguiente:

· La Neuro-plasticidad. Es la capacidad natural del cerebro humano de adaptarse o moldearse a sí mismo. Esta capacidad está muy presente en los infantes siendo un elemento que influye en su facilidad para producir nuevos aprendizajes. (Martínez y Moya, 2015).

Como consecuencia, al hacernos adultos podemos disponer de mayores o menores capacidades en función de la estimulación que hemos recibido. Y para ello vamos a hablar de:

· Las Ventanas de oportunidad: son períodos críticos donde el cerebro del infante está madurando para ser capaz de efectuar una serie de aprendizajes o incorporar de manera natural capacidades específicas. Si no recibe estimulación alguna en estos períodos, entonces se pierde esa oportunidad para poder desarrollarse (Siegel, 1999; Barragán, y Lozano, 2011). Aunque tenemos que decir, que existen estudios recientes donde se argumenta que algunas funciones las podríamos desarrollar de más mayores (Forés, Gamo, Guillén, Hernández, Ligioiz, Pardo, y Trinidad, 2015).

De esta manera como adultos tenemos que vigilar con algunas conductas y comportamientos delante de los infantes, por ejemplo: el tomar en consideración el lenguaje que usamos; que expresiones o palabras empleamos; con que términos nos referimos a nuestros hijos/as.

También debemos cuidar nuestros hábitos ya que ellos pueden configurar un modelo para cuando crezcan. Si nos ven enganchados a los móviles o a la pantalla del televisor, ellos/ellas también van a reproducir los mismos comportamientos.

Y finalmente, es bueno cuidar las experiencias que les aportamos. Los momentos de gritos, violencia, temores o ridiculizaciones pueden quedar almacenados en la memoria inconsciente y generar traumas o bloqueos futuros.

Tampoco es buena la idea opuesta de ejercer una sobre protección. Hay que encontrar un punto de equilibrio: que los infantes puedan expresar sus pensamientos y sus sentimientos dentro de un contexto de respeto, amor y seguridad.

Estos elementos van a ayudar a que crezcan con mayor equilibrio emocional. Las Neurociencias están de nuestra parte y sólo tenemos que usar sus últimos hallazgos.

Escrito por Oriol Lugo y Ana Farré: psicólogos e investigadores de la Universidad Ramón Llull de Barcelona. Co-directores del OWL INSTITUTE. Institut Psicològic.

Bibliografía:

Barragán, P. E., & Lozano, S. S. (2011). Identificación temprana de trastornos del lenguaje. Revista Médica Clínica Las Condes, 22(2), 227-232.

Forés, A., Gamo, J. R., Guillén, J. C., Hernández, T., Ligioiz, M., Pardo, F., y Trinidad, C. (2015). Neuromitos en la educación. El aprendizaje desde la neurociencia. Barcelona: Plataforma Editorial.

Martínez, M., y Moya, L. (2015). Escucha tu cerebro. Barcelona: Plataforma Editorial.

Merriam-Webster (2018). Neuroscience. Medical Definition of Neuroscience. Reino Unido, GB: Merriam-Webster. Consultado el 4 de junio de 2018 en: https://www.merriam-webster.com/dictionary/neuroscience

Siegel, D. J. (1999). The Developing Mind: Toward a Neurobiology of Interpersonal Experience. Nueva York, NY: Guildord Press.

Sylva, K., (1997). Critical periods in childhood learning. British Medical Bulletins, 53(1) 185-197

Por qué los niños deben pasar tiempo “desenchufados”

Todos los padres y madres quieren que sus hijos sean felices y les vaya bien. Sin embargo, con demasiada frecuencia nos hacen creer que la mejor manera de garantizar eso es agregar más de todo a la vida de nuestros hijos: más estudios, más extraescolares, más idiomas… Eso lo convierte en una vida familiar llena de tensiones y mucha presión para todos. Las familias se sienten atrapadas entre los horarios de actividades; añadido a esto, no debemos olvidar la presión que los chicos y chicas reciben de las redes sociales para ser “perfectos”. El doctor Mark Bertin, autor de varios libros sobre desarrollo, señala que los padres no deben presionar tanto para asegurar el bienestar de su familia.

Foto extraída de: gidahatti.com
Foto extraída de: gidahatti.com

Lo que los niños necesitan para prosperar es mucho más claro o sencillo de lo que se siente hoy en día y aprender cómo se desarrollan los niños hace que la vida sea más fácil para los padres y sus hijos. Para empezar, los niños de hoy no requieren más que los niños hace generaciones; hogares estables y afectuosos, la oportunidad de poner a prueba los límites que establecemos y el apoyo de los adultos mientras descubren su propia capacidad para superar los desafíos.

También necesitan jugar, y no solo a través de las pantallas. Según la Academia Americana de Pediatría, el juego tradicional es “esencial para el bienestar cognitivo, físico, social y emocional de los niños y los jóvenes”. Los niños necesitan juego no estructurado y “desenchufado” de pantallas para crecer de manera que puedan desarrollarse óptimamente.

En particular, las habilidades de autorregulación basadas en las funciones ejecutivas, como la capacidad de demorar la gratificación, planificar con anticipación y controlar los impulsos, son elementos fundamentales de la resiliencia. Estas habilidades le permiten a un niño no solo tener éxito en circunstancias normales, sino también recuperarse de la adversidad. En un estudio del grupo de Moffitt, de la Universidad de Chicago, observaron que la capacidad de autorregulación en la niñez temprana se correlacionan con medidas posteriores de logro y bienestar, incluyendo mejores resultados académicos en secundaria, mayor probabilidad de graduarse a tiempo, menos probabilidad de obesidad en la vida adulta, entre otras. A diferencia del juego libre, los videojuegos dependen de la imaginación del creador del juego (no del niño) y promueven un tipo de atención que cambia rápidamente, lo que dificulta que los niños se centren en el mundo real.

Eso no significa que no permitamos a nuestros hijos e hijas jugar a videojuegos. Sin embargo, el juego saludable se parece mucho a cuando se trata de comer bien; un enfoque equilibrado de la “nutrición cerebral” requiere un estilo de vida que combine todo tipo de actividades mentalmente atractivas. No poidemos hacer que un niño disfrute de algo específico, pero podemos fomentar una variedad sensata de actividades.
La vida no es predecible, así que en lugar de aspirar a perfeccionar y controlar todo, preparemos a los niños para el éxito mediante la construcción de su resiliencia. Afortunadamente, el punto de partida para esa capacidad de recuperación es un juego de niños.

¿Por qué es tan difícil mantener a los niños alejados de las pantallas?

Mientras que los padres entienden que a sus hijos les iría mejor sin tanto tiempo de pantalla, no siempre es fácil llevarlo a la acción. Las pantallas se han convertido en una parte omnipresente de la vida moderna.
Las estadísticas señalan que los adolescentes invierten a diario nueve horas con pantallas, al igual que sus padres. Esta obsesión con nuestras pantallas está asociado a un sueño más pobre, peores resultados académicos, problemas de comportamiento y estado de ánimo.

¿Por qué es tan difícil reducir el uso de pantallas? Si los adultos tenemos dificultades para controlar su uso, sin duda un niño o adolescente -cuyas habilidades de autogestión son, por definición, inmaduras hasta los 20 años- también lo harán. Si bien el uso de tecnología saludable e intencional es correcto, no podemos esperar que los niños administren el uso de las pantallas de manera segura sin recibir primero orientación de un adulto. Al igual que para aprender a conducir un coche, los niños necesitan instrucciones sobre cómo usar estos dispositivos, en lugar de dejarles que los usen tal cual.

Para ayudar a nuestros hijos, primero debemos fijarnos en nuestro uso y así ser un modelo de comportamiento saludable con las pantallas. En una encuesta realizada en 2014 en Reino Unido, casi el setenta por ciento de los niños sintieron que sus padres están demasiado ocupados con sus dispositivos electrónicos, lo que sugiere que a veces somos parte del problema. Reconocer si habitualmente encendemos un dispositivo cuando estamos aburridos o cansados puede ayudar a romper ese hábito a medida que desarrollamos otras formas de lidiar con estos desagradables estados emocionales. Los niños inconscientemente reflejan el comportamiento de sus padres de innumerables maneras, por lo que si queremos reducir el tiempo que usan sus pantallas, ese cambio comienza con nosotros.

Nosotros marcamos nuestras prioridades y nuestros hijos también aprenden a priorizar. Si deseas que tu hijo busque tiempo de juego sin pantallas, entonces búscalo tú mismo. Si quieres que tu hijo lea, debe verte leyendo un libro, no una pantalla. Apaga la televisión y sal al aire libre, visita museos, queda con amigos, esto aumentará tu propio bienestar y será modelo de comportamiento saludable para tus hijos.
Si a nuestros hijos aún les resulta difícil dejar de lado sus pantallas, entonces debemos volver a comprender el desarrollo del cerebro. La mayoría de los niños requieren más que un modelado, necesitan aprender los límites claros establecidos por los padres sobre cuánto uso de la pantalla, cuándo y qué tipo de contenido es apropiado. Hasta que los niños demuestren su propia capacidad para manejar bien la tecnología, los padres deben supervisar el uso de la pantalla de esta manera. De hecho, un control parental fuerte del tiempo frente a la pantalla se correlaciona por sí mismo con mejores resultados académicos, sociales e incluso físicos en los niños.

Todos los padres modernos deben lidiar con el simple hecho de que criar hijos saludables en el mundo moderno requiere la supervisión del tiempo con pantallas. Aunque puede ser difícil cambiar los hábitos, cualquier cosa que hagamos para establecer una forma de vida más saludable vale la pena.

Fuente: Greater Good Magazine (Science Center at UC Berkeley)

Traducido y adaptado por María Rueda

¿Por qué no puedo sobreponerme a una infancia dolorosa?

Como terapeuta cognitivo-conductual, siempre intento centrar el tratamiento psicológico en los problemas que están apareciendo en el presente en la vida de las personas que acuden a nuestro centro. Sin embargo, en muchas ocasiones simplemente aparecen pensamientos, emociones o recuerdos que tienen que ver con momentos muy anteriores en la vida, habitualmente referentes a la infancia, durante el manejo de las emociones en la actualidad. Además, es frecuente que las personas que han tenido una infancia difícil lo vivan como si debieran haberlo superado ya, como si fuera inapropiado el mantener algunas reacciones o emociones de esas épocas de su vida, ya que hace mucho tiempo de eso. Lo cierto es que el tiempo no es el factor determinante para que algunas cosas nos afecten menos. La forma en la que vivimos nuestra infancia es algo determinante para muy diferentes aspectos de nosotros mismos, y en el caso de haber vivido situaciones de abuso físico, psicológico o negligencia, en grados mayores o menores puede afectar de forma importante a la salud psicológica.

Extraída de https://blogs.extension.iastate.edu/scienceofparenting/
Extraída de https://blogs.extension.iastate.edu/scienceofparenting/

Personalidad

Nuestra personalidad es la forma, relativamente consistente, en la que actuamos, sentimos y pensamos sobre nuestro entorno. La forma de relacionarnos con los otros se desarrolla en el núcleo familiar, de modo que la calidad de las relaciones en nuestra familia de origen es un predictor significativo de cómo nos relacionamos actualmente. Además, unas experiencias más negativas en la familia de origen se relaciona significativamente con el rasgo de neuroticismo, el cual implica una vivencia más intensa de emociones negativas y que además lleva también a unas relaciones interpersonales más pobres. De esta forma, las experiencias tempranas influyen sobre nuestra personalidad, lo que se mantendrá aproximadamente a lo largo de nuestra vida.

Patrones sobreaprendidos

Cuantas más veces realizamos un comportamiento, más se establece y la tendencia a repetirlo es mayor. Por ejemplo, si en la infancia era fácil que se nos pusiera en ridículo ante cualquier error, lo que tenderemos a hacer es ocultar a toda costa los mismos. Ya siendo adultos, se tratará de luchar excesivamente contra la sensación de vergüenza, incluso si no es pertinente en este momento. Puede que un un amigo nos resalte algún error y la respuesta defensiva sea demasiado intensa en nosotros.

Cambiar hábitos que han estado presentes toda la vida es muy complicado, requiere mucho tiempo y atención. E incluso, una vez que se ha modificado este patrón sobreaprendido, es posible que en las situaciones de crisis se reactive esta forma de sentir o pensar.

Falta de conciencia

Puede que al reaccionar de determinadas maneras durante las situaciones emocionales, asumamos que esta reacción se determina por la situación. No es fácil tener en cuenta que unas determinadas circunstancias en la infancia, harán que valoremos los sucesos de nuestra vida teñidos por ellas. De hecho, cuando tiene que ver con esas vivencias tempranas, posiblemente en nuestra respuesta actual no tendremos conciencia de poder responder de otra forma.

Es posible que incluso tendamos a evaluar lo que nos ocurrió en estas etapas tempranas desde el prisma de la edad adulta. Por ejemplo, si el vivir situaciones de agresividad en la infancia nos resultaba terrorífico, es posible que desde nuestra perspectiva de adultos sea algo normalizado y pensemos que la reacción era exagerada.

Identidad

La creación de un autoconcepto sólido se da a través de las relaciones significativas que vivimos en la infancia. Tener unas figuras de referencia con las que las interacciones son predecibles y positivas ayuda a la creación de una idea estable y sólida de quién somos.

Cuando tenemos una baja claridad de autoconcepto, parece que las investigaciones apuntan a que tendremos mayor probabilidad de sufrir una depresión, o que sea más grave, así como mayor soledad y estrés. En términos generales, un autoconcepto poco claro va en detrimento de nuestra salud mental.

Cambios cerebrales

Desde hace ya varios años, se conoce que ambientes poco enriquecidos literalmente conforman nuestro cerebro de forma distinta. Las adversidades en la infancia modelan también áreas como el hipocampo, la amígdala y zonas del cerebro que intervienen en la regulación emocional.

Visto desde este punto de vista, es normal que sea muy complicado no responder acorde a lo que hemos vivido en la infancia. Afortunadamente, hemos de recordar que posteriormente también se puede seguir modelando el cerebro a través de experiencias opuestas para dejar atrás estas formas de respuesta poco sanas.

Creencias fundamentales

Las creencias fundamentales dan lugar a un estilo de pensamiento rápido, automático y sesgado que nos ayuda a interpretar el mundo que nos rodea. Cuando estas creencias fundamentales se han iniciado en un entorno hostil o de escasa atención en la infancia, dará lugar a pensamientos automáticos relacionados con la poca valía propia y además sesgará nuestra atención hacia corroborar estos pensamientos. Ya que las creencias fundamentales nos guían a la hora de codificar los eventos que vivimos, es lógico que se mantengan con una similar intensidad en la edad adulta, a menos que tomemos conciencia de ello y busquemos otra forma de pensarlo.

Memorias no procesadas

Cuando hemos vivido una infancia difícil, es habitual que existan también eventos traumáticos difíciles de procesar. Ante este tipo de vivencias, se trata de evitar recordarlas, tratamos de enterrarlas y olvidar que estos eventos han ocurrido. Sin embargo, es posible que los recuerdos aparezcan de forma intrusiva y despierten respuestas de pánico y condicionen como nos vemos a nosotros mismos y al mundo.

Este tipo de memorias se parecen al estrés post traumático que sufren los soldados que vuelven de un entorno de guerra, y pueden ser dañinas con la misma intensidad muchos años después de haber sufrido el evento traumático.

¿Cómo se llega al cambio?

Teniendo en cuenta todos los factores que hemos estado comentando, puede parecer que el cambio, que lograr que desaparezcan estas respuestas poco útiles en el presente, será extremadamente complicado. Y es cierto que no es un camino sencillo el sobreponerse a una infancia difícil, motivo por el cual hemos de ser más indulgentes con nosotros mismos y tratar estas reacciones con cariño y compasión.

Después, sólo el hecho de observar con curiosidad de donde provienen las reacciones, y darnos cuenta de que es una reacción a algo que nos ha ocurrido en el pasado y que ya no está presente es un paso que en muchas ocasiones puede dar lugar al cambio. Negar la influencia que el pasado tiene sobre nuestras acciones, pensamientos y sentimientos actuales solo nos impide aprender sobre ello.

Un equilibrio entre vivir anclados en lo que nos ocurrió y enterrarlo sin pensar jamás en ello será lo más efectivo para lograr que nos influya más desde el autoconocimiento y el crecimiento que desde las reacciones descontroladas y sólo emoción. Desde luego, el revisitar experiencias del pasado puede ser muy doloroso en ocasiones, así que no dudes en hablar con un psicólogo que pueda proporcionarte el espacio seguro para hacerlo.

Fuente Psychology Today

Escrito por Lara Pacheco Cuevas

 

5 consecuencias de criar como padres helicóptero

Los “padres helicóptero” son realmente útiles para sus hijos e hijas a corto plazo. Actúan como secretarios personales que ayudan a sus hijos e hijas con todo. Los rescatan cuando éstos olvidan sus deberes y les llevan de un sitio a otro, en coche hasta la misma puerta.

Muy a menudo, los niños con ese tipo de apoyo pueden obtener una ligera ventaja. Y eso tiene sentido. Cualquier persona con un asistente personal a tiempo completo es probable que destaque en comparación con los que tienen que hacer todo por su cuenta.

Pero la hiperprotección afecta a los niños a largo plazo. Los niños que crecieron con padres helicóptero pierden rápidamente esa ventaja cuando crecen.

Foto extraída de www.wireltern.ch
Foto extraída de www.wireltern.ch

Los investigadores han estudiado los efectos a largo plazo de la crianza helicóptero y señalan algunos de los problemas a los que se enfrentan estos niños cuando llegan a la edad adulta:

  1. Tienen más problemas de salud.

Un estudio de 2016 de la Florida State University descubrió que los niños con padres helicóptero tienen más probabilidades de tener problemas de salud en la edad adulta. Descubrieron que la mayoría de los niños hipercontrolados por sus padres nunca aprendieron a manejar su autocuidado porque sus padres siempre les decían cuándo dormir, cuándo hacer ejercicio y qué comer.

Los padres muy invasivos a menudo se preocupan excesivamente por la salud de sus hijos y les recuerdan constantemente qué hacer. Los estudios demuestran que a falta de esos recordatorios constantes, estos niños desatienden su cuerpo.

  1. Se sienten con derecho.

Los padres helicóptero adoran tanto a sus hijos que tienden a pensar que son el centro del universo. Y esa noción de que son súper especiales no desaparece cuando cumplen 18 años.

Investigadores de la Universidad de Arizona descubrieron que los niños hiperprotegidos crecen sintiéndose con derecho. Es más probable que estén de acuerdo con afirmaciones como “Exijo lo mejor porque lo valgo”. Otros estudios han vinculado este sentimiento de tener derecho con la decepción crónica y sufrimiento continuo en la vida.

  1. Tienen problemas emocionales.

Los niños hiperprotegidos crecen sin aprender a regular sus emociones; sus padres lo hicieron por ellos. Si estaban tristes, sus padres los animaban. Si estaban enfadados, sus padres los calmaban.

Su falta de habilidades de regulación emocional se convierte en un gran problema una vez que salen del nido. Un estudio de 2013 de la Universidad de Mary Washington en Virginia encontró que los estudiantes universitarios que fueron criados por padres helicóptero tienen más probabilidades de estar deprimidos. También informan menos satisfacción con sus vidas en general.

  1. Confían en la medicación.

Los niños hiperprotegidos no están acostumbrados a tolerar la incomodidad. Sus padres los protegieron del dolor y les impidieron lidiar con las dificultades. Además, están acostumbrados a la gratificación inmediata. Eso puede explicar por qué recurren tan rápido a la medicación, ya que quieren que su dolor desaparezca y quieren que sea ya.

Un estudio de 2011 realizado por investigadores de la Universidad de Tennessee en Chattanooga reveló que los estudiantes universitarios cuyos padres les sobrevolaban  tenían más probabilidades de tomar medicamentos para la ansiedad y la depresión. También eran más propensos a consumir pastillas para el dolor de forma recreativa.

  1. Carecen de habilidades de autorregulación.

Los niños con padres helicóptero no crecen con tanto tiempo libre como otros niños. Sus entornos suelen estar muy estructurados y su tiempo está estrechamente regulado.

Sin oportunidades para practicar la administración de sí mismos, carecen de las habilidades necesarias para alcanzar sus objetivos. Un estudio de 2014 de la Universidad de Colorado encontró que los adultos que crecieron con los padres helicóptero tienen menos probabilidades de poseer el control mental y la motivación que necesitan para tener éxito.

Otros estudios han sacado conclusiones similares. Estos niños tienden a posponer las cosas y carecen de la iniciativa y la motivación necesarias para tener éxito.

Evita la tendencia a sobrevolar

Los padres helicóptero tienen la mejor intención de ayudar a sus hijos a tener éxito. Pero, en última instancia, sobrevolarles e invadirles roba a los hijos la fuerza mental que necesitan para alcanzar su mayor potencial en la vida. Por supuesto, dejar que tus hijos cometan errores, permitirles fallar y darles la oportunidad de resolver sus propios problemas requiere también en ti mucha tolerancia al malestar. Intenta considerar que tus hijos/as son personas diferentes a ti, y por lo tanto, necesitarán equivocarse para convertirse en adultos sanos y responsables.

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda

¿Influyen las características de los anuncios para niños en la vida adulta?

Es sabido por todos que llegadas estas fechas empiezan los bombardeos de anuncios de juguetes, a todas horas, uno detrás de otro y sin ni siquiera dar tiempo a procesar tantísima estimulación de colores, musiquitas y productos (cuanto más para la población diana de estas campañas: ¡nuestros niños!).

¿Pero acaso nos hemos planteado alguna vez cómo están diseñados estos anuncios? (Ya sea en formato spot de televisión o la típica revista en papel que llega a casa y los pequeños repasan una y otra vez para hacer sus listas de “me lo pido”).

Extraída de https://elproyectoalegria.wordpress.com
Extraída de https://elproyectoalegria.wordpress.com

Características de los Anuncios

Diversos estudios sobre los spots de juguetes han demostrado que, en lo referente a los valores representados y transmitidos, la publicidad de figuras de acción alberga mayor porcentaje de personajes masculinos asociados a valores como competencia, individualismo, habilidad y desarrollo físico, creatividad, poder y fuerza. Sin embargo, los anuncios de muñecas tienen mayor porcentaje de personajes infantiles femeninos y éstos se asocian a los valores belleza y maternidad, estando apenas presentes los anteriores valores.

El género masculino se proyecta más sabio, activo, agresivo e instrumental que el femenino. Se comprobó que los personajes masculinos implicaban mayor control o dominio que los femeninos. Y si nos fijáramos en la voz en off nos daríamos cuenta de que  la voz masculina es la más utilizada, sugiriendo esto que la voz más legítima socialmente continúa siendo la del hombre.

Estos usos por parte de la publicidad infantil en televisión  contribuyen a la formación de discursos sociales que promueven diferencias entre habilidades y cualidades asociadas a cada género, o lo que es lo mismo, desigualdades de género fomentando unos valores asociados a las niñas (como la atención personal, de la casa, la afectividad, la belleza), y estereotipos muy diferentes en los niños (como el valor, la competitividad y el liderazgo).

¿Influyen estas características publicitarias en la vida adulta de los niños?

Estos estereotipos y clichés que los niños inconscientemente interiorizan podrían reproducirlos cuando fuesen mayores en las distintas esferas vitales.

VIDA LABORAL: Los estereotipos sexistas limitan los intereses de los niños.

¿De verdad los juguetes impactan en la elección de carrera? Becky Francis, profesora de Pedagogía de la Universidad de Roehampton, en Reino Unido, cree que sí. Un pequeño estudio llevado a cabo por Francis concluyó que los niños tendían a recibir más juguetes en los que hay acción, construcción o maquinaria, mientras las mujeres eran impulsadas hacia las muñecas y lo que se supone que son intereses femeninos, como la peluquería.

El mensaje de fondo pareció ser que los niños debían resolver problemas mientras las niñas se dedicaban a los cuidados y las crianzas. Desde la universidad de Washington y Lee (Estados Unidos) algunos estudios también advierten que los juguetes de género pueden afectar la carrera futura de los niños, particularmente porque podrían desincentivar la atracción de ellos o ellas hacia según qué carreras (Como por ejemplo, que las chicas sean científicas).

 – IDEAL DE BELLEZA EN LA MUJER

La utilización de la belleza como valor asociado, casi exclusivamente, al género femenino, puede promover un mensaje social que asocie belleza y mujer como realidad inseparable (sin tener en cuenta aspectos internos de belleza como inteligencia o personalidad). Esto fomentaría desde pequeña la idea de que la mujer ha de estar perfecta diariamente, que para ser guapa es necesario maquillarse, tener un cuerpazo, que mostrar emociones “negativas” puede generar rechazo social, etc.

Por contraposición, en el caso del género masculino: ellos tienen que cuidar su poder y fuerza.

 – ORIENTACIÓN SEXUAL

No tengamos miedo a dejarles jugar con lo que quieran, los estereotipos los promueven los adultos, con prejuicios del tipo “si el niño juega con muñecas o va a ballet saldrá gay”. Los niños nos demuestran día a día que pueden ser muy inteligentes y creativos y que si sus mayores no se lo inculcan, ellos prefieren jugar con todo y todos a la vez, sin hacer distinciones.

 – VIDA DOMÉSTICA

El tema que nos ocupa también puede influir en los roles de género en relaciones de pareja (quién “trae el dinero a casa”, quien se ocupa de los niños) y en la equidad-paridad sobre todo en tareas domésticas (aún a día de hoy las encuestas señalan que un gran tanto por ciento de la carga de las tareas del hogar recae sobre las mujeres).

Los juguetes juegan un rol… por tanto, no fomentemos esa desigualdad, aboguemos por la paridad y fomentemos que el juego sea un contexto de entrenamiento para los futuros roles sociales adultos donde… hombres y mujeres dedican el mismo tiempo a tareas del hogar y cuidado de los hijos, donde hombres puedan encargarse exclusivamente de las tareas de casa si así lo desean o las mujeres ser fontaneras o ingenieras, eliminándose así el tan conocido (pero poco mencionado) techo de cristal, donde no haya diferencias de sueldo por el género… en definitivas cuentas, donde cada personita pueda disponer de todo el abanico de posibilidades para elegir lo que quiere ser de mayor y que se crea capaz de ello.

Ya se ve como “más o menos normal” la idea de no regalar a los niños juguetes bélicos del tipo pistolas, pero ¿cuándo se conseguirá que un carrito (rosa) no sea sólo y exclusivamente de niñas?

Se considera, por tanto, que es aconsejable desde un punto de vista educativo, la publicidad de juguetes infantiles fomentará su proyección desde una óptica más neutral, centrada en el producto y no solo en lo que se asocia a cada género. También ayudaría a que los adultos regalaran desde una mentalidad totalmente abierta.

Ya sucedió en las Navidades del 2012 en Suecia, donde una conocida marca de juguetes apostó por la elaboración de un catálogo unisex en el que primaban los juguetes y no el género: se mostraba a una niña disparando (aunque esto educativo, lo que se dice educativo, no es) y a un niño acunando un bebé. Por suerte, este año en nuestro país otras tres conocidas cadenas de jugueterías se han sumado al carro de la publicidad no sexista en sus campañas de Navidad rompiendo los estereotipos a los que tan acostumbrados estamos, y apareciendo ellos cuidando bebés o peinando a una chica mientras ellas son científicas o se encargan del bricolaje, y todo ello sin tener sus páginas divididas en secciones rosa y azul.

A mayores, recientemente también se han lanzado campañas promovidas desde la Comunidad de Murcia y Valencia, o desde el Ayuntamiento de Madrid en pro de la ruptura de estos estereotipos sexistas. De todas estas novedosas e interesantes iniciativas podemos sacar la conclusión de que “no se trata tanto de dejar jugar con un determinado juguete, sino de no medir su libertad y no tener límites a la hora de elegir a qué o con qué jugar: JUGAREMOS CON CUALQUIER COSA HOY PARA SER TODO LO QUE QUERAMOS MAÑANA”.

Porque no lo olvidemos, los buenos granos que sembremos hoy serán las productivas cosechas del mañana.

Fuentes

BBC Mundo, Elboletín.com, eldiario.es

Martínez, E., Nicolás, M. Á., & Salas, Á. (2013). La representación de género en las campañas de publicidad de juguetes en Navidades (2009-12). Comunicar, 21(41).

Escrito por Maite Nieto

Algunos malos consejos que damos a nuestros hij@s

La mayoría de los padres quieren que sus hijos tengan éxito en la vida, por lo que éstos se afanan en transmitir las actitudes que consideran beneficiosas y les ayudarán a alcanzar sus metas. Pero, algunos elementos que hemos admitido como positivos para tener éxito podrían ser contraproducentes, ya que pueden producir resultados a corto plazo, pero eventualmente conducen al agotamiento y, a la vez, a un menor éxito. Estas son algunas de las cosas más perjudiciales que muchos de nosotros podemos estar enseñando a nuestros hijos sobre el éxito, y algunas recomendaciones sobre qué decirles en su lugar.

Foto extraída de danoah.com
Foto extraída de danoah.com
  1. Lo que se les dice a los hijos: concéntrate en el futuro. Mantén tus ojos en el premio.

Deberíamos decirles: vive (o trabaja) en el presente.

Mantener la concentración es difícil. La investigación muestra que nuestras mentes tienden a deambular el 50 por ciento del tiempo que estamos despiertos. Y cuando nuestras mentes divagan, podemos comenzar a meditar sobre el pasado o preocuparnos por el futuro, lo que lleva a emociones negativas como la depresión y el estrés.

Una mente que constantemente intenta enfocarse en el futuro, desde obtener buenas notas hasta entrar en la universidad, será propensa a una mayor ansiedad y miedo. Aunque un poco de estrés puede servir como un motivador, el estrés crónico a largo plazo afecta nuestra salud así como nuestras facultades intelectuales, como la atención y la memoria. Como consecuencia, enfocarnos demasiado en el futuro puede afectar a nuestro desempeño.

Los niños lo hacen mejor y se sienten más felices si aprenden cómo permanecer en el momento presente. Y cuando las personas se sienten felices, pueden aprender más rápido, pensar de forma más creativa y resolver problemas con mayor facilidad. Los estudios incluso sugieren que la felicidad te hace un 12 por ciento más productivo. Las emociones positivas también te hacen más resistente al estrés, ayudándote a superar desafíos y contratiempos más rápidamente para que puedas retomar el camino.

Aunque es bueno que los niños tengan objetivos y metas para las que trabajar, es recomendable ayudarlos a mantenerse enfocados en la tarea o conversación presente.

  1. Lo que se les dice a los hijos: Debes mantenerte alerta, nunca bajes la guardia

Deberíamos decirles: es importante aprender a relajarse.

Los niños se sienten ansiosos a edades cada vez más tempranas, preocupándose por las calificaciones y sintiendo la presión de mejorar en la escuela. Muchos niños tienen un gran sufrimiento asociado a esta presión.

La forma en que diariamente llevamos nuestras vidas como adultos muestra a los niños que el estrés es una parte ineludible. Este no es un buen estilo de vida para modelar para niños. No es sorprendente que las investigaciones muestren que los niños cuyos padres están sufriendo de agotamiento en el trabajo tienen más probabilidades que sus compañeros de experimentar agotamiento en la escuela.

Es recomendable que los padres enseñen a los niños las habilidades que necesitarán para ser más resistentes frente a los eventos estresantes. Si bien no podemos cambiar el trabajo y las exigencias de la vida que enfrentamos, podemos usar técnicas como la meditación, el yoga y la respiración para lidiar mejor con la presión. Estas herramientas ayudan a los niños a aprender a parar y descansar, en contraposición a las respuestas de estrés.

  1. Les decimos a nuestros hijos: Mantente ocupado.

Deberíamos decirles: disfruta de no hacer nada.

Incluso en nuestro tiempo libre, en nuestra sociedad las personas tienden a dar más valor a las emociones positivas de alta intensidad como la excitación, en oposición a aquellas de baja intensidad como la calma.  Esto significa que los horarios de nuestros hijos a menudo están a tope con actividades extraescolares y salidas familiares, lo que deja poco tiempo de inactividad.

En lugar de llenar de actividades a los niños, podemos dejarles algún tiempo libre. Los niños pueden convertir cualquier situación, ya sea en una sala de espera o caminando a la escuela, en una oportunidad para jugar. También pueden elegir actividades relajantes como leer un libro, llevar al perro a caminar o simplemente tumbarse debajo de un árbol y mirar a las nubes, todo lo cual les permitirá acercarse al resto de sus vidas desde una perspectiva más centrada y pacífica. Darles tiempo de inactividad a tus hijos les ayudará a ser más creativos e innovadores. Igualmente importante, les ayudará a aprender a relajarse.

No es que nunca debamos desafiarles o que debamos privarles de oportunidades de aprendizaje. El punto es no sobrepasarlos y comprometerlos hasta el punto en que no tengan la oportunidad de aprender juegos independientes, estar con ellos mismos y soñar despiertos, para aprender a ser felices solo en lugar de estar siempre haciendo.

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda

El impacto del locus de control paterno sobre los logros de los hijos

Es posible que alguna vez hayas oído eso de que “todo depende de la educación”. Cuando estudiaba en la universidad tuve la suerte de tener a una profesora genial que repetía una y otra vez “la potencia de la educación”, aludiendo al poder que ésta tiene para cambiarlo todo. En el trabajo con los padres, tratamos de alentar siempre a reflexionar sobre cómo crían a sus hijos, a tomar conciencia sobre que ellos son modelos.

Sin embargo, a veces olvidamos valorar que para que exista esa intencionalidad en la crianza se requiere por parte de los padres una creencia de que tienen control sobre sus vidas. Está muy bien hablar de lo que los padres deberían hacer para influir en sus hijos, pero si esos padres no creen que sus elecciones importen, ya sea porque sus propios padres les robaron su autoconfianza o porque la vida se lo ha puesto difícil, y se sienten impotentes, entonces estos consejos pueden caer en saco roto.

Foto extraída de drphil.com
Foto extraída de drphil.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El grado en el que creemos que nuestras elecciones importan depende, en parte, de a lo que llamamos “locus de control”. Una persona con un locus de control externo (LCE) mira la vida desde el exterior, casi como si fuera un espectador, esperando ver qué sucederá después. Si le preguntas a alguien con un LCE por qué sacó buena nota en un examen, o por qué perdió su trabajo, es probable que atribuyan esos resultados a causas que escapan a su control. Las razones por las que ocurren las cosas pueden ser el destino, la suerte, Dios, el azar… por lo que creen que todo en la vida es impredecible, y por tanto, tendrán un sentimiento de que no pueden hacer nada para cambiar las cosas.

Por el contrario, la persona con “locus de control interno” (LCI) atribuye sus éxitos y fracasos a su propio trabajo y esfuerzo. Esta persona puede decirse a sí mismo: “La razón por la que saqué una buena nota es porque estudié”. Cuando los éxitos llegan, el LCI se lleva el mérito (“Me lo merezco. Trabajé realmente duro”), y el LCE lo atribuye a fuentes incontrolables y externas (“El profesor me quiere”, “Tuve suerte”; “Las estrellas estaban alineadas”). Cuando hay una error, el LCE tiene una excusa fácil de por qué sucedió (“No fue la voluntad de Dios”; “Supongo que no tocaba”; “Así es mi vida- es como si el universo estuviera en mi contra “), y el LCI busca razones por las cuales ocurrió el error, para que puedan mejorar sus posibilidades de éxito en el futuro (” Creo que necesito practicar más “;” La próxima vez, voy a practicar más”…).

¿Cómo afecta esto a tus hijos/as?

Según dos estudios recientes, el LC de un padre/madre, medido al momento de nacer su hijo/a predice la cognición de ese niño a los 4 y 8 años. Específicamente, han observado que el LC de los padres está relacionado con las puntuaciones de Cociente Intelectual (CI) y resultados académicos. Pero, paremos un momento y pensemos detenidamente a este respecto… Sí, parece que tus creencias están conectadas con la inteligencia de tu hijo. ¿Por qué puede ser esto así?¿Qué tipo de comportamientos puede ver un hijo en un padre que afecten a su capacidad para razonar, pensar en el futuro o utilizar la perspectiva (algunos componentes principales de la inteligencia)? De acuerdo con los autores de estos estudios, hay un sorprendente número de respuestas a esta pregunta, que ayudan a dar sentido a la relación entre locus de control paterno y la capacidad cognitiva del niño:

1) Los padres que creen que sus acciones tienen un impacto en el futuro tienen más probabilidades de documentarse antes de que nazca su bebé, leer sobre el embarazo y la paternidad y reflexionar y comunicarse con los demás sobre las actitudes y estrategias que quieren llevar a cabo cuando llegue su bebé.

2) Los padres con LC interno, tal vez como resultado de la información que buscan y leen sobre su bebé, son más propensos a tener una dieta saludable, evitar el alcohol, las drogas y el tabaco durante el embarazo. Cuando una madre está embarazada, aquello que consume afecta en uno u otro sentido al feto. Las vitaminas y los minerales benefician a la madre y al bebé. El alcohol, las drogas y el humo del tabaco actúan como teratógenos y son perjudiciales para el correcto desarrollo del feto.

3) Los padres con un LC interno tienden a rodearse por otras personas con este mismo locus, lo que brinda la oportunidad de intercambiar ideas y discutir soluciones a los problemas de crianza con otros padres. A su vez, tener acceso a otros padres que invierten en prácticas de crianza intencional es una fuente de apoyo que puede ayudar a superar las tensiones de la vida y otros desafíos. Asimismo, los padres con un LC interno buscan crear un ambiente estimulante, participar en actividades de enriquecimiento para sus hijos…

4) Después de que nazca el bebé, las madres con un LC interno tienen más probabilidades de amamantar, lo que implica un gran número de beneficios de salud, sociales y cognitivos para un bebé.

5) A medida que el bebé se convierte en un niño y luego en un adolescente, es más probable que el padre con un LC interno use prácticas de crianza positivas que implican más consistencia, receptividad y actividad estimulante que los padres con un LC externo. También es más probable que enfaticen la independencia y autonomía de sus hijos y que usen interacciones más cálidas, más seguras emocionalmente y más comunicativas. Cuando un niño hace algo digno de mención, conversa sobre lo que el niño acaba de lograr. Cuando un niño hace algo que necesita corrección, estos padres también usan la conversación y la discusión sobre por qué el comportamiento del niño no era apropiado y luego modela las prácticas de intercambio de ideas para diseñar estrategias que el niño pueda hacer de manera diferente cuando se encuentre en situaciones similares en el futuro. En resumen, los padres con un LC interno transmiten su locus interno a sus hijos, mostrándoles cómo pensar sobre las conexiones entre sus acciones y los resultados de las decisiones que han tomado.

6) El padre con un LC interno es más probable que proporcione actividades de enriquecimiento para su hijo, que le exponga a situaciones nuevas y promueva un aprendizaje sobre cómo interactuar con otros niños y adultos de manera prosocial. Estas actividades pueden ser talleres para padres e hijos, ir a la biblioteca, leerle al niño, cantarle al niño…

Cambiar el Locus de Control:

La buena noticia es que las personas pueden cambiar su Locus de Control, con introspección y trabajo duro. Si al leer esto te identificas más con un LC externo que con el interno, te recomiendo que puedas probar a incluir esta semana algunas de las prácticas de crianza que utilizan los padres con LC interno. Intenta imitar cómo sería tener un LC interno, y muy pronto, puede que empieces a sentir que hay cosas de la vida que están un poco más bajo control. Es un sentimiento muy poderoso sentirse seguro de que puedes lograr aquello que te propones y saber, después de haberlo logrado, que es por mérito propio. Tu hijo/a también puede beneficiarse de este cambio. La investigación longitudinal indica que los niños que crecen con una mentalidad de LC interna (que les han dado sus padres) probablemente buscarán más educación, retrasarán el tener hijos y elegirán parejas románticas y amigos que tengan una LC interno. También es más probable que tengan patrones regulares de sueño, patrones de alimentación saludables y que respondan a la frustración con conductas proactivas, como la comunicación y la resolución de problemas, en lugar de berrinches.

Parece que efectivamente la educación es poderosa. Tus acciones, palabras y creencias importan. Como padre o madre constituyes la principal fuente de información que tu hijo tiene sobre cómo pensar y vivir en el mundo. Demuéstrales que son poderosos al reconocer su propio poder. Enséñales la importancia de la auto superación permanente modelando tu interés en crecer como persona. Queremos niños fuertes y valientes, que tengan las agallas para perseguir sus sueños. Su fuerza y ​​coraje, y su búsqueda, son las claves de su éxito. ¡Créelo!

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda

 

Tecnointerferencia: padres distraídos por el móvil y problemas de conducta en la infancia

Si prestas un poco de atención al pasar por un parque o cualquier cafetería, podrás ver padres y madres hipnotizados por sus teléfonos móviles y aparentemente no muy pendientes de sus hijos. ¿Qué sucede entonces con esos niños? Por el momento no disponemos de mucha información al respecto de cuáles son las consecuencias de las distracciones de estos padres. Dada la proliferación del uso de la tecnología, cobra importancia el estudio al respecto del impacto en la interacción entre padres e hijos.

Foto extraída de www.washingtonpost.com
Foto extraída de www.washingtonpost.com

Recientemente se ha publicado un estudio sobre la relación entre el uso de la tecnología por parte de los padres y los problemas de conducta en sus hijos. Los investigadores entrevistaron a los padres y madres de 170 familias estadounidenses sobre sus hábitos de consumo de tecnología. Primero, les preguntaron a las madres y a los padres sobre qué dispositivos usaban y cómo. Los padres y madres señalaron que empleaban diversos aparatos (móvil, ordenador, tablet, televisión y videojuegos) y que el uso de los mismos interrumpían las interacciones con sus hijos a diario. Además se les pidió que valoraran qué tipo de empleo hacían de la tecnología: ¿sienten la necesidad de comprobar y responder inmediatamente a un nuevo whatsapp o mensaje, piensan a menudo acerca de sus mensajes y llamadas, y creen que utilizan sus teléfonos móviles demasiado? La mayoría de los padres reconoció que estos dispositivos frecuentemente los distraían al interactuar con sus hijos.
Los autores de este estudio, los psicólogos McDaniel y Radesky (Universidad de Illinois y Michigan, respectivamente), lo han denominado como “tecnointerferencia” (Technoference). La tecnointerferencia ocurre cuando varios dispositivos tecnológicos interfieren con la interacción social. Es un término muy descriptivo. En esta investigación, los autores estaban interesados ​​en la tecnointerferencia que tenía lugar en el transcurso de las interacciones entre padres e hijos, algo demasiado común. Seguramente lo hayas visto alguna vez e incluso tal vez has dejado que suceda. Mientras juegas con tu hijo y escuchas o notas vibrar tu móvil, ¿detienes el juego? ¿respondes? ¿interrumpes el tiempo con tu hijo para atender la llamada, responder al mail o al whatsapp? De este estudio se desprende que el 89% de los padres entrevistados indicaron haber dejado que la tecnología interfiriera en la interacción con sus hijos.

Pero, ¿cuál es el impacto de la tecnointerferencia? ¿Estas interrupciones tienen un impacto significativo sobre los niños?
Para evaluar el impacto, McDaniel y Radesky pidieron a los padres que valoraran y clasificaran a sus hijos a partir de una lista relativa al control en el comportamiento. Algunos de los temas concernían a la internalización de problemas, así como problemas de conducta: los niños que son hiperactivos, se frustran fácilmente y exhiben frecuentes berrinches.
Los resultados fueron bastante claros e inquietantes; aquellos padres que experimentaban con más frecuencia la tecnointerferencia, reportaban más problemas conductuales en sus hijos. El predictor más fuerte fue la tecnointerferncia en las madres; probablemente esto sea muestra de que hoy aún en día es sobre la figura materna donde recae el papel de cuidadora principal, y por tanto es la figura de cuidado y atención primaria.
Aun así, estos datos provienen de un único estudio correlacional. A este respecto no disponemos de información sobre cómo influyen las variables. Es decir, sólo sabemos que las interrupciones tecnológicas entre padres e hijos se relacionan con problemas de conducta en los niños. La relación podría darse al revés, es decir, tal vez cuando un niño muestra más problemas de comportamiento, los padres comienzan a buscar sus propias maneras de escapar y encontrar algunas actividades gratificantes. Un móvil proporciona un escape inmediato de cualquier interacción social desagradable. O todo lo contrario, por supuesto la explicación podría ser al revés. Cuando los padres están más distraídos, los niños aprenden a portarse mal. Los niños realmente quieren que sus padres les presten atención. Cuando sus padres se distraen, los niños pueden recurrir a comportamientos más extremos para obtener la atención de sus padres. De esta manera, los niños aprenden a mostrar problemas de comportamiento. Cuando los niños actúan, sus padres dejan el teléfono y responden. Los resultados sugieren, en palabras de los propios autores, que las interrupciones debidas a la tecnología están asociadas a los problemas de conducta de estos niños, sin embargo la direccionalidad y relación de variables de este proceso deberá ser estudiada en el futuro a partir de estudios longitudinales.
Los móviles y los demás avances tecnológicos no son malos en sí mismos. Las ventajas de disponer de estos aparatos son múltiples. Sin embargo, estos beneficios deben equilibrarse en relación a los riesgos que conllevan. Intentemos no usar la tecnología mientras conducimos, caminamos, jugamos con nuestros hijos y socializamos. Y sobretodo tratemos de no ser padres distraídos. Posiblemente contestar a un Whatsapp o actualizar el estado del Facebook no compensa las implicaciones que pueda tener para tus hijos.

Fuente: Psychology Today

McDaniel, B. T., & Radesky, J. S. (2017). Technoference: Parent Distraction With Technology and Associations With Child Behavior Problems. Child Development.

Escrito por María Rueda

 

El papel del psicólogo en los tratamientos de infertilidad

Extraída de https://es.fotolia.com
Extraída de https://es.fotolia.com

Las tasas de infertilidad en las parejas españolas ha experimentado un importante aumento en las últimas décadas, debido sobre todo a la edad cada vez más avanzada en la que se toma la decisión de tener hijos. Esto unido a la necesidad de someterse a tratamientos específicos para lograrlo y a sus largos procesos e intervenciones, puede en muchos casos provocar diferentes alteraciones psicológicas. Por este motivo se hace necesaria la presencia del psicólogo en las  Unidades  de Reproducción Humana (URH).

De todo ello se encarga la Psicología de la Reproducción, que aparece como una nueva disciplina de la Psicología de la Salud. Su objetivo no es tratar los posibles problemas asociados a la infertilidad como una psicopatología, pero lo cierto es que  los tratamientos con Técnicas de Reproducción Asistida (TRA) son procesos largos y estresantes que pueden concurrir en alteraciones emocionales, principalmente  ansiedad y  depresión.

Se han realizado múltiples estudios sobre este impacto psicológico tanto en nuestro país como fuera de él, encontrándose en todos los casos evidencias de la importancia del apoyo psicológico a los pacientes que se someten a TRA. Un estudio avalado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Instituto de la mujer (Moreno-Rosset, 2003), con una importante muestra de pacientes que se sometían a tratamientos de infertilidad, ha obtenido interesantes resultados, encontrando cuatro variables que pueden influir de forma importante en el estado psicológico de los miembros de la pareja. Estas variables son:

Tiempo: su influencia es variada, por un lado el aumento de la edad para tener hijos que influye sobre todo en mujeres, al estar expuestas al estrés que supone el momento biológico para poder tener hijos. Por otro lado el tiempo que las parejas llevan intentando tener hijos (1 o 2 años), unido a los tiempos de espera para las citas en las URH y la duración de los diferentes tratamientos a los que se someten, que en la mayoría de los casos fracasan y deben repetirse 4 o 6 veces. Una variable vital que el psicólogo ha de valorar

Información: es importante que las parejas  conozcan los tipos de tratamientos de infertilidad y cuando aplicar uno u otro, las tasas de fracaso, que suelen ser mayor que las de éxitos, y que esta información sea la adecuada en cada caso. El profesional debe centrarse por un lado en que los médicos ofrezcan información clara a los pacientes, y en que las parejas sepan procesar la información recibida preguntando dudas, y decidiendo cuanta información desean recibir en cada momento. Se trata de que el paciente participe en la toma de decisiones del proceso para incrementar su sensación de control.

Apoyo Social: son importantes las figuras que suponen un apoyo emocional para el paciente, personas a las que se les trasmiten los problemas por los que están pasando para poder conseguir un embarazo. En ello, el psicólogo debe trabajar estrategias de afrontamiento activas: ver distintos tipos de apoyo social, procurando que estos no se limiten solo a la pareja, y finalmente mediante técnicas asertivas que permitan responder adecuadamente al entorno socia al que se van a enfrentar durante todo el proceso.

Ajuste emocional: se ha detectado que alrededor del 60% de  las pacientes sometidas a tratamientos de infertilidad muestran problemas del estado de ánimo, y de ellas solo el 3,2% buscan ayuda profesional. En este sentido, se ha comprobado que las parejas que acuden a programas de apoyo psicológico presentan un mayor nivel de satisfacción y mejor ajuste emocional.

Todo lo anterior justifica la idoneidad de realizar en las parejas que se van a someter a tratamientos de infertilidad una evaluación psicológica complementaria a la evaluación y pruebas médicas. De esta forma las que puedan presentar una vulnerabilidad mayor, podrán ser atendidas desde el principio del tratamiento, para prevenir problemas de ansiedad, depresión o trastorno obsesivo compulsivo, ya que son los que suelen presentarse en los pacientes que se encuentran en procesos de infertilidad.

Para todo ello, sería interesante contar con pruebas específicas que permitan evaluar psicológicamente a estos pacientes antes de someterse a los TRH. En este sentido se ha desarrollado en España el Cuestionario de Desajuste Emocional y Recursos Adaptativos en Infertilidad (DERA); (Moreno-Rosset, Antequera y Jenaro, 2008). En un solo instrumento se obtiene información del desajuste emocional de las parejas

Vemos por lo tanto que en las parejas sometidas a TRA influirán en gran medida tanto posibles problemas psicológicos previos que pueda presentar cada miembro de la pareja, como los apoyos sociales, el ajuste entre la propia pareja, y las características de la personalidad de cada uno de sus miembros. Por este motivo se hace necesaria la evaluación previa a un proceso de diagnóstico y tratamiento de infertilidad, que en la mayoría de los casos se alargará durante años, y en el que se presentarán muchas dudas, incertidumbres, ilusiones y expectativas que no se cumplen, sentimientos de agobio ante preguntas de familiares y amigos, que hacen que no todos los pacientes lo vivan de la misma forma ni con las mismas estrategias de afrontamiento.

Por ello, en los diferentes estudios realizados sobre este tema, se puede concluir que resulta muy necesario contar en los equipos sanitarios de los centros y clínicas de reproducción, con la presencia del psicólogo especializado en Psicología de la Reproducción, lo que sin duda mejoraría el bienestar y el equilibrio emocional de las parejas sometidas a TRA, realizando desde el primer momento una evaluación psicológica adecuada y aplicando las intervenciones necesarias en cada caso individual. El  objetivo es complementar  la intervención médica específica aplicada para la infertilidad, con un proceso de evaluación y atención psicológica que mejore el bienestar de la pareja a lo largo de todo el tratamiento.

Escrito por David Ramallo Beltrán.

Fuente: La Psicología de la Reproducción: la necesidad del Psicólogo en las Unidades de Reproducción Humana. (Moreno, C., Antequera, R., Jenaro, C., Gómez, Y.). Clínica y Salud vol. 20 nº 1, 2009.