El impacto del locus de control paterno sobre los logros de los hijos

Es posible que alguna vez hayas oído eso de que “todo depende de la educación”. Cuando estudiaba en la universidad tuve la suerte de tener a una profesora genial que repetía una y otra vez “la potencia de la educación”, aludiendo al poder que ésta tiene para cambiarlo todo. En el trabajo con los padres, tratamos de alentar siempre a reflexionar sobre cómo crían a sus hijos, a tomar conciencia sobre que ellos son modelos.

Sin embargo, a veces olvidamos valorar que para que exista esa intencionalidad en la crianza se requiere por parte de los padres una creencia de que tienen control sobre sus vidas. Está muy bien hablar de lo que los padres deberían hacer para influir en sus hijos, pero si esos padres no creen que sus elecciones importen, ya sea porque sus propios padres les robaron su autoconfianza o porque la vida se lo ha puesto difícil, y se sienten impotentes, entonces estos consejos pueden caer en saco roto.

Foto extraída de drphil.com
Foto extraída de drphil.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El grado en el que creemos que nuestras elecciones importan depende, en parte, de a lo que llamamos “locus de control”. Una persona con un locus de control externo (LCE) mira la vida desde el exterior, casi como si fuera un espectador, esperando ver qué sucederá después. Si le preguntas a alguien con un LCE por qué sacó buena nota en un examen, o por qué perdió su trabajo, es probable que atribuyan esos resultados a causas que escapan a su control. Las razones por las que ocurren las cosas pueden ser el destino, la suerte, Dios, el azar… por lo que creen que todo en la vida es impredecible, y por tanto, tendrán un sentimiento de que no pueden hacer nada para cambiar las cosas.

Por el contrario, la persona con “locus de control interno” (LCI) atribuye sus éxitos y fracasos a su propio trabajo y esfuerzo. Esta persona puede decirse a sí mismo: “La razón por la que saqué una buena nota es porque estudié”. Cuando los éxitos llegan, el LCI se lleva el mérito (“Me lo merezco. Trabajé realmente duro”), y el LCE lo atribuye a fuentes incontrolables y externas (“El profesor me quiere”, “Tuve suerte”; “Las estrellas estaban alineadas”). Cuando hay una error, el LCE tiene una excusa fácil de por qué sucedió (“No fue la voluntad de Dios”; “Supongo que no tocaba”; “Así es mi vida- es como si el universo estuviera en mi contra “), y el LCI busca razones por las cuales ocurrió el error, para que puedan mejorar sus posibilidades de éxito en el futuro (” Creo que necesito practicar más “;” La próxima vez, voy a practicar más”…).

¿Cómo afecta esto a tus hijos/as?

Según dos estudios recientes, el LC de un padre/madre, medido al momento de nacer su hijo/a predice la cognición de ese niño a los 4 y 8 años. Específicamente, han observado que el LC de los padres está relacionado con las puntuaciones de Cociente Intelectual (CI) y resultados académicos. Pero, paremos un momento y pensemos detenidamente a este respecto… Sí, parece que tus creencias están conectadas con la inteligencia de tu hijo. ¿Por qué puede ser esto así?¿Qué tipo de comportamientos puede ver un hijo en un padre que afecten a su capacidad para razonar, pensar en el futuro o utilizar la perspectiva (algunos componentes principales de la inteligencia)? De acuerdo con los autores de estos estudios, hay un sorprendente número de respuestas a esta pregunta, que ayudan a dar sentido a la relación entre locus de control paterno y la capacidad cognitiva del niño:

1) Los padres que creen que sus acciones tienen un impacto en el futuro tienen más probabilidades de documentarse antes de que nazca su bebé, leer sobre el embarazo y la paternidad y reflexionar y comunicarse con los demás sobre las actitudes y estrategias que quieren llevar a cabo cuando llegue su bebé.

2) Los padres con LC interno, tal vez como resultado de la información que buscan y leen sobre su bebé, son más propensos a tener una dieta saludable, evitar el alcohol, las drogas y el tabaco durante el embarazo. Cuando una madre está embarazada, aquello que consume afecta en uno u otro sentido al feto. Las vitaminas y los minerales benefician a la madre y al bebé. El alcohol, las drogas y el humo del tabaco actúan como teratógenos y son perjudiciales para el correcto desarrollo del feto.

3) Los padres con un LC interno tienden a rodearse por otras personas con este mismo locus, lo que brinda la oportunidad de intercambiar ideas y discutir soluciones a los problemas de crianza con otros padres. A su vez, tener acceso a otros padres que invierten en prácticas de crianza intencional es una fuente de apoyo que puede ayudar a superar las tensiones de la vida y otros desafíos. Asimismo, los padres con un LC interno buscan crear un ambiente estimulante, participar en actividades de enriquecimiento para sus hijos…

4) Después de que nazca el bebé, las madres con un LC interno tienen más probabilidades de amamantar, lo que implica un gran número de beneficios de salud, sociales y cognitivos para un bebé.

5) A medida que el bebé se convierte en un niño y luego en un adolescente, es más probable que el padre con un LC interno use prácticas de crianza positivas que implican más consistencia, receptividad y actividad estimulante que los padres con un LC externo. También es más probable que enfaticen la independencia y autonomía de sus hijos y que usen interacciones más cálidas, más seguras emocionalmente y más comunicativas. Cuando un niño hace algo digno de mención, conversa sobre lo que el niño acaba de lograr. Cuando un niño hace algo que necesita corrección, estos padres también usan la conversación y la discusión sobre por qué el comportamiento del niño no era apropiado y luego modela las prácticas de intercambio de ideas para diseñar estrategias que el niño pueda hacer de manera diferente cuando se encuentre en situaciones similares en el futuro. En resumen, los padres con un LC interno transmiten su locus interno a sus hijos, mostrándoles cómo pensar sobre las conexiones entre sus acciones y los resultados de las decisiones que han tomado.

6) El padre con un LC interno es más probable que proporcione actividades de enriquecimiento para su hijo, que le exponga a situaciones nuevas y promueva un aprendizaje sobre cómo interactuar con otros niños y adultos de manera prosocial. Estas actividades pueden ser talleres para padres e hijos, ir a la biblioteca, leerle al niño, cantarle al niño…

Cambiar el Locus de Control:

La buena noticia es que las personas pueden cambiar su Locus de Control, con introspección y trabajo duro. Si al leer esto te identificas más con un LC externo que con el interno, te recomiendo que puedas probar a incluir esta semana algunas de las prácticas de crianza que utilizan los padres con LC interno. Intenta imitar cómo sería tener un LC interno, y muy pronto, puede que empieces a sentir que hay cosas de la vida que están un poco más bajo control. Es un sentimiento muy poderoso sentirse seguro de que puedes lograr aquello que te propones y saber, después de haberlo logrado, que es por mérito propio. Tu hijo/a también puede beneficiarse de este cambio. La investigación longitudinal indica que los niños que crecen con una mentalidad de LC interna (que les han dado sus padres) probablemente buscarán más educación, retrasarán el tener hijos y elegirán parejas románticas y amigos que tengan una LC interno. También es más probable que tengan patrones regulares de sueño, patrones de alimentación saludables y que respondan a la frustración con conductas proactivas, como la comunicación y la resolución de problemas, en lugar de berrinches.

Parece que efectivamente la educación es poderosa. Tus acciones, palabras y creencias importan. Como padre o madre constituyes la principal fuente de información que tu hijo tiene sobre cómo pensar y vivir en el mundo. Demuéstrales que son poderosos al reconocer su propio poder. Enséñales la importancia de la auto superación permanente modelando tu interés en crecer como persona. Queremos niños fuertes y valientes, que tengan las agallas para perseguir sus sueños. Su fuerza y ​​coraje, y su búsqueda, son las claves de su éxito. ¡Créelo!

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda

 

¿Qué dice la neurociencia de la risa contagiosa?

Mucho antes de que las modernas técnicas de neuroimagen iluminaran las áreas y redes asociadas a la risa, William James (1842-1910) escribió que “No nos reímos porque somos felices, somos felices porque nos reímos”. Aunque los filósofos y los psicólogos han especulado sobre el papel que tiene la risa en el vínculo social durante siglos, hasta hace poco, había relativamente poca evidencia empírica que explicara por qué la risa es contagiosa para la mayoría de nosotros. O, las razones neurobiológicas de porqué algunas personas son inmunes al contagio de la risa. Dicho esto, en los últimos meses, los investigadores finalmente han señalado algunas respuestas basadas en la neurociencia a la pregunta de “¿Por qué la risa es contagiosa?”

Extraída de Ohmirevista.com
Extraída de Ohmirevista.com

Recientemente, dos estudios clínicos independientes han investigado los mecanismos cerebrales de la risa social genuina y contagiosa desde diferentes perspectivas, uno relativo a cómo la risa social desencadena la liberación endógena de opioides, y otro sobre el fenómeno de contagio de la risa en niños con riesgo de psicopatía. En el primero, un equipo formado por investigadores finlandeses e ingleses, a partir de las imágenes de tomografía por emisión de positrones (PET) identificaró que la risa social conduce a la liberación endógena de opioides (endorfinas) en regiones cerebrales concretas. Cuantos más receptores opiáceos tenía un participante en estas regiones de su cerebro, más propenso/a era a la risa contagiosa. Los participantes pasaban por dos condiciones de 30 minutos cada una. En una de ellas los participantes observaban a sus amigos reír a carcajadas mientras veían una comedia. En la otra, estos mismos participantes pasaron el tiempo en un ambiente de laboratorio estéril sin risas. Se encontró que la risa social contagiosa estimulaba la liberación de endorfinas en el tálamo, núcleo caudado e ínsula anterior. En un comunicado, el co-autor Lauri Nummenmaa, quien dirige el Laboratorio de Sistemas de Emoción Humana en la Universidad de Turku, dijo: “Los efectos placenteros y calmantes de la liberación de endorfinas podrían señalar la seguridad y promover sentimientos de unión. La relación entre la densidad de receptores de opioides y la tasa de risa también sugiere que el sistema opioide puede subyacer a las diferencias individuales en la sociabilidad “. Otro co-autor, Robin Dunbar, profesor de psicología evolutiva de la Universidad de Oxford, añadió: “Debido a que la risa social conduce a una respuesta química similar en el cerebro, esto permite una expansión significativa de las redes sociales humanas: la risa es altamente contagiosa y la respuesta de endorfinas puede así extenderse fácilmente a través de los miembros de un grupo que se ríe junto”. Los autores concluyen: “La modulación de la actividad opioide por la risa social puede ser una importante vía neuroquímica que apoya la formación, el refuerzo y el mantenimiento de los lazos sociales entre los seres humanos”.

El segundo estudio al que hacíamos referencia fue elaborado en la Universidad de Londres y señala que “la risa humana involucra áreas cerebrales que facilitan la reciprocidad social y la resonancia emocional, de acuerdo con su papel establecido en la promoción de la afiliación y la cohesión social”. Estos investigadores también encontraron un vínculo entre la ínsula anterior y la risa contagiosa, al igual que el primer estudio. Sin embargo, este estudio identificó que los niños que estaban en riesgo de desarrollar psicopatía eran menos propensos a unirse a la risa social entre amigos que aquellos otros niños sin dicho riesgo. Del mismo modo, también mostraron menos actividad de la ínsula anterior. Para este estudio, el equipo de la profesora Essi Viding contaron con la participación de 62 niños de entre 11 y 16 años que presentaban comportamientos disruptivos y / o rasgos no emocionales junto con un grupo control de 30 niños que no los mostraban.

Posteriormente, a partir de técnicas de neuroimagen, los investigadores observaron la actividad cerebral cuando cada muchacho escuchaba (1) risa social genuina, (2) risa falsa y (3) sonidos llorosos Lo más notable es que los investigadores descubrieron que los chicos en riesgo eran mucho menos propensos a responder a la risa genuina. También mostraron significativamente menos actividad cerebral en la ínsula anterior y en el área motora suplementaria. Aunque la risa contagiosa puede no observarse en algunos niños, esto no significa necesariamente que estos chicos son automáticamente destinados a convertirse en antisociales. Más bien, los investigadores esperan que sus últimos descubrimientos sobre la neurofisiología de la risa contagiosa lleven a intervenciones anteriores ya tratamientos más efectivos para los adolescentes que pueden estar en riesgo de sufrir psicopatía.

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda

Cómo facilitar la vuelta al cole en ocho claves

Hoy es el último fin de semana después de unas largas vacaciones de verano. Esta semana nuestros niños y niñas vuelven al colegio; pequeños, medianos, mayores y adolescentes han tenido variopintas experiencias de verano, ya que algunos han pasado su tiempo en casa con sus padres u otros familiares, otros en campamentos, algunos viajando y muchos otros una mezcla de todas las anteriores… Sin embargo, todos pasarán por una transición que afectará tanto a su ajuste como al de su familia durante el próximo año. Para muchos, la transición será suave, ya que los niños esperan con ansias un año escolar exitoso y añoran encontrarse con sus amigos y compañeros de clase. Para otros, lamentablemente este paso será duro, lleno de ansiedad, dolor por la separación y miedo respecto a un posible fracaso y temor social.

Foto extraída de amazon.com
Foto extraída de amazon.com

La vuelta al cole afecta no sólo a los niños y niñas, sino también a sus familias. Las rutinas familiares cambian y muchos padres y madres volverán a concentrarse en el trabajo mientras se mantienen expectantes, pero a menudo con ansiedad, sobre cómo les va a sus hijos. Si a los niños les va bien, los padres nos relajamos y compartimos la emoción y los sentimientos de éxito. Si la transición es difícil, nos preocupamos; a algunos padres la preocupación les hace sentir desmoralizados o enfadados. Sin embargo, el comienzo del año escolar ofrece a los padres y madres oportunidades para facilitar el ajuste inmediato de sus hijos y para ayudar a construir patrones de afrontamiento que durarán toda la vida. Los padres y madres pueden ayudar a sus hijos/as teniendo en cuenta los siguientes puntos:

  1. Comunicarse. La herramienta más importante para facilitar la vuelta al cole y que ayuda a los niños a manejar su estrés es la comunicación. Mantener un canal abierto de comunicación entre padres e hijos es clave. Los niños deben sentirse libres para hablar de sus esperanzas y sus decepciones, sus éxitos y fracasos, sus alegrías y sus ansiedades, todos con la confianza de que sus padres pueden manejar lo que oyen y responderán sin ansiedad ni reproches indebidos. Acepta lo que tus hijos sienten y luego podrás pasar a ayudarles a aprender a lidiar con esos sentimientos. Recuerda también que dicha comunicación no debe ser flor de un día, sino algo cotidiano y frecuente.
  2. Anticipar. La comunicación sobre el inicio del año escolar debe comenzar antes del día de vuelta. A partir de mediados de agosto, los padres pueden comenzar la conversación sobre el comienzo de curso, preguntando sobre qué anticipan para el próximo año, no sólo académicamente, sino también a nivel social, de hobbies y demás áreas. ¿Qué esperan, qué les preocupa, qué les ilusiona?
  3. La edad importa. El cómo hablamos con nuestros hijos, así como o que esperan y los miedos, difieren mucho según sus edades. Hacemos preguntas más sencillas y esperamos ser más activos con los niños pequeños. Sin embargo, tenemos cuidado de enfatizar sus fortalezas y no ser invasivos con los adolescentes.
  4. La complejidad es importante. También debemos considerar la complejidad de la experiencia escolar de nuestros niños. Se enfrentan no sólo a desafíos y logros académicos sino también a relaciones sociales complejas, tanto con compañeros como con profesores. Nuestros niños ven en el colegio escenas positivas de solidaridad y afecto, pero también muchas otras de intimidación y crueldad. Además, están las exigencias académicas. Los padres pueden tomar un papel activo en el aprendizaje sobre las diversas áreas, académica, social y afectiva, enseñándoles habilidades para afrontar las complejidades que surjan.
  5. Normalizar, cuando sea apropiado. Los comienzos de nuevas experiencias a menudo son difíciles, en la escuela, en el trabajo, en las relaciones… Es normal que los niños tengan temores y es normal que las transiciones sean áridas. Hacer saber a los niños/as que esto es así y que tenemos confianza en su capacidad para hacer frente a esto es una buena base para su acción posterior.
  6. Hacer frente a la sobreprotección. Muchos padres comprensiblemente tienen el deseo de resolver los problemas de sus hijos, con el objetivo de evitar que sufran. Sin embargo, esto no brinda la oportunidad que toda transición ofrece. Es mejor tener una conversación con nuestros hijos sobre cómo pueden hacer frente, cómo pueden manejar los retos académicos y las tensiones sociales, que ocuparnos nosotros mismos de estos asuntos. Enseñar y animar a los niños y niñas sobre cómo hacer frente les conllevará beneficios que duran mucho más tiempo que resolver por ellos sus problemas.
  7. La caja de herramientas de afrontar. Una manera de hablar con tu hijo o hija sobre cómo enfrentarse es conceptualizar esto como una caja de herramientas. Mostramos las herramientas de las que ya dispone, como por ejemplo, acudir a un adulto para pedir ayuda y le explicamos métodos nuevos, como usar pensamientos tranquilizadores o recordar otras situaciones en las que ha tenido éxito.
  8. Los maestros son nuestros aliados. Finalmente, animamos a los padres a recordar que los maestros son profesionales que se preocupan por el bienestar de nuestros niños/as. Hablar con los profesores de nuestros hijos, escuchar su perspectiva, dejarnos guiar y aceptar su ayuda cuando sea apropiado, es un ingrediente importante.

¡Buen comienzo de curso a tod@s!

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda

 

Tecnointerferencia: padres distraídos por el móvil y problemas de conducta en la infancia

Si prestas un poco de atención al pasar por un parque o cualquier cafetería, podrás ver padres y madres hipnotizados por sus teléfonos móviles y aparentemente no muy pendientes de sus hijos. ¿Qué sucede entonces con esos niños? Por el momento no disponemos de mucha información al respecto de cuáles son las consecuencias de las distracciones de estos padres. Dada la proliferación del uso de la tecnología, cobra importancia el estudio al respecto del impacto en la interacción entre padres e hijos.

Foto extraída de www.washingtonpost.com
Foto extraída de www.washingtonpost.com

Recientemente se ha publicado un estudio sobre la relación entre el uso de la tecnología por parte de los padres y los problemas de conducta en sus hijos. Los investigadores entrevistaron a los padres y madres de 170 familias estadounidenses sobre sus hábitos de consumo de tecnología. Primero, les preguntaron a las madres y a los padres sobre qué dispositivos usaban y cómo. Los padres y madres señalaron que empleaban diversos aparatos (móvil, ordenador, tablet, televisión y videojuegos) y que el uso de los mismos interrumpían las interacciones con sus hijos a diario. Además se les pidió que valoraran qué tipo de empleo hacían de la tecnología: ¿sienten la necesidad de comprobar y responder inmediatamente a un nuevo whatsapp o mensaje, piensan a menudo acerca de sus mensajes y llamadas, y creen que utilizan sus teléfonos móviles demasiado? La mayoría de los padres reconoció que estos dispositivos frecuentemente los distraían al interactuar con sus hijos.
Los autores de este estudio, los psicólogos McDaniel y Radesky (Universidad de Illinois y Michigan, respectivamente), lo han denominado como “tecnointerferencia” (Technoference). La tecnointerferencia ocurre cuando varios dispositivos tecnológicos interfieren con la interacción social. Es un término muy descriptivo. En esta investigación, los autores estaban interesados ​​en la tecnointerferencia que tenía lugar en el transcurso de las interacciones entre padres e hijos, algo demasiado común. Seguramente lo hayas visto alguna vez e incluso tal vez has dejado que suceda. Mientras juegas con tu hijo y escuchas o notas vibrar tu móvil, ¿detienes el juego? ¿respondes? ¿interrumpes el tiempo con tu hijo para atender la llamada, responder al mail o al whatsapp? De este estudio se desprende que el 89% de los padres entrevistados indicaron haber dejado que la tecnología interfiriera en la interacción con sus hijos.

Pero, ¿cuál es el impacto de la tecnointerferencia? ¿Estas interrupciones tienen un impacto significativo sobre los niños?
Para evaluar el impacto, McDaniel y Radesky pidieron a los padres que valoraran y clasificaran a sus hijos a partir de una lista relativa al control en el comportamiento. Algunos de los temas concernían a la internalización de problemas, así como problemas de conducta: los niños que son hiperactivos, se frustran fácilmente y exhiben frecuentes berrinches.
Los resultados fueron bastante claros e inquietantes; aquellos padres que experimentaban con más frecuencia la tecnointerferencia, reportaban más problemas conductuales en sus hijos. El predictor más fuerte fue la tecnointerferncia en las madres; probablemente esto sea muestra de que hoy aún en día es sobre la figura materna donde recae el papel de cuidadora principal, y por tanto es la figura de cuidado y atención primaria.
Aun así, estos datos provienen de un único estudio correlacional. A este respecto no disponemos de información sobre cómo influyen las variables. Es decir, sólo sabemos que las interrupciones tecnológicas entre padres e hijos se relacionan con problemas de conducta en los niños. La relación podría darse al revés, es decir, tal vez cuando un niño muestra más problemas de comportamiento, los padres comienzan a buscar sus propias maneras de escapar y encontrar algunas actividades gratificantes. Un móvil proporciona un escape inmediato de cualquier interacción social desagradable. O todo lo contrario, por supuesto la explicación podría ser al revés. Cuando los padres están más distraídos, los niños aprenden a portarse mal. Los niños realmente quieren que sus padres les presten atención. Cuando sus padres se distraen, los niños pueden recurrir a comportamientos más extremos para obtener la atención de sus padres. De esta manera, los niños aprenden a mostrar problemas de comportamiento. Cuando los niños actúan, sus padres dejan el teléfono y responden. Los resultados sugieren, en palabras de los propios autores, que las interrupciones debidas a la tecnología están asociadas a los problemas de conducta de estos niños, sin embargo la direccionalidad y relación de variables de este proceso deberá ser estudiada en el futuro a partir de estudios longitudinales.
Los móviles y los demás avances tecnológicos no son malos en sí mismos. Las ventajas de disponer de estos aparatos son múltiples. Sin embargo, estos beneficios deben equilibrarse en relación a los riesgos que conllevan. Intentemos no usar la tecnología mientras conducimos, caminamos, jugamos con nuestros hijos y socializamos. Y sobretodo tratemos de no ser padres distraídos. Posiblemente contestar a un Whatsapp o actualizar el estado del Facebook no compensa las implicaciones que pueda tener para tus hijos.

Fuente: Psychology Today

McDaniel, B. T., & Radesky, J. S. (2017). Technoference: Parent Distraction With Technology and Associations With Child Behavior Problems. Child Development.

Escrito por María Rueda

 

El dolor de perder a tu perro

En muchas ocasiones tratamos el tema del duelo y la pérdida de seres queridos como algo difícil de afrontar. Cuando es un evento tan significativo como la pérdida de un familiar cercano, tratamos de afrontarlo de la mejor forma posible y socialmente se nos dice que es normal e incluso sano pasarlo mal, sufrir, llorar y vivir un amplio rango de emociones negativas en este evento. Sin embargo, hay una pérdida que en muchas ocasiones podemos sufrir que no está vista como algo tan significativo, concretamente la pérdida del perro de la familia.

Aunque cada vez es menos frecuente, aún existe una cierta creencia de que al ser un animal, el sufrimiento por su pérdida debería ser menor. Si bien es cierto que como seres humanos capaces de pensar en el futuro y por tanto en la muerte, sí somos conscientes de que la vida de un perro es más corta que la humana, hay varios detalles que hacen que su ausencia se haga un evento tan relevante como la de cualquier otro ser querido.

extraída de favim.com
extraída de favim.com

Confusión de nombres

Una reciente investigación ha demostrado que cuando nos confundimos al tratar de nombrar a diferentes personas significa que a nivel semántico estas dos personas se encontrarán en un mismo nivel. El ejemplo más claro es la madre que confunde los nombres de sus hijos, o la abuela los de sus nietos entre sí, puesto que todos ellos pertenecen al mismo grupo para ellas. Es en este efecto donde se ha revelado que el perro de la familia en ocasiones puede pertenecer al mismo grupo mental y por tanto su nombre se confunde con el del resto de miembros de la familia. Así, se hace muy patente el hecho de que el perro es un miembro más de la familia y por tanto su pérdida ha de ser un evento también muy doloroso.

Tu perro te quiere

La relación de los seres humanos con los perros tiene ya un largo recorrido y estos animales domésticos han ido siendo seleccionados por la especie humana para que muestren un amor incondicional. El perro muestra un amor especialmente incondicional y sin crítica a su dueño, de forma que una recompensa de afecto por parte de su dueño es más gratificante para el animal que la propia comida. Además, se ha podido estudiar que los perros reconocer las expresiones faciales de sus dueños e incluso reconocen sus intenciones y tratan de ayudarles o evitan a las personas que tratan mal o no ayudan a sus dueños. No es sorprendente que las personas que tienen un perro se beneficien de este amor y que a nivel global los propietarios de perros sean más felices y tengan mayores niveles de bienestar.

El significado de perder a tu perro

Teniendo los puntos anteriores en cuenta, es comprensible que ante la pérdida de tu perro la tristeza y desesperanza sean bastante importantes. A este dolor se puede sumar el hecho de que socialmente no está tan reconocido que sea una pérdida importante. Para empezar, se manifiesta en muchas ocasiones esta idea de que “sólo era un perro”, cuando precisamente en ocasiones puede ocurrir al revés y tu perro puede ser más importante en algunos aspectos del vínculo que estableces con él que algunas de las personas de tu vida. No sólo esto, sino que además tu perro llena muchos más aspectos de tu rutina que casi cualquier otra persona. Convives con él y es una gran responsabilidad el que esté bien. Además, en el momento en que perdemos a este compañero, nos damos cuenta que no hay formas de elaborar un ritual de despedida tradicional. Al no existir este reconocimiento social de que la pérdida de tu perro es algo suficientemente importante, no hay tampoco rituales de muerte de las mascotas.

Por todo lo que hemos comentado anteriormente, la pérdida de un miembro de la familia como es el perro es un evento suficientemente importante como para tratarlo como algo emocionalmente intenso, permitirnos llorar la pérdida y sentir su ausencia. De todos modos, es precisamente por lo que hemos comentado anteriormente; el tener un nuevo miembro de la familia y su amor incondicional hacen que sea bastante probable que queramos volver a tener un nuevo compañero peludo pronto, y nunca olvidaremos al que se fue.

Fuente www.iflscience.com

Escrito por Lara Pacheco Cuevas

4 pasos para criar niños narcisistas y violentos

Aunque es algo de lo que se habla poco, lamentablemente algunos hijos e hijas agreden físicamente a sus padres. Un nuevo estudio realizado por investigadores de las universidades de Deusto y Ohio señala que hay cuatro elementos que estarían en la base de la educación recibida por estos niños que se convierten en adolescentes violentos y narcisistas. Los investigadores llegan a estas conclusiones a partir de entrevistas realizadas a 591 adolescentes de 20 centros escolares diferentes y a sus padres.

 

Foto extraída de Emaze.com
Foto extraída de Emaze.com

Estos cuatro elementos serían:

– La exposición a la violencia
– Falta de afecto
– Falta de comunicación positiva
– Una educación permisiva
Los autores explican que, en ocasiones, los adolescentes agreden a sus padres porque los propios padres han sido violentos con sus hijos o entre ellos mismos. A través de la exposición a la violencia familiar, los niños aprenden un modelo violento de respuesta. Otras veces, es la falta de comunicación cariñosa y positiva entre los padres y sus hijos, la falta de tiempo de calidad que se dedica a los niños, o el estilo de crianza permisivo que no establece límites.
Uno de los objetivos del estudio fue analizar la relación entre el narcisismo y la violencia. Los autores observaron que en algunos casos la presencia de ese rasgo, ya que se trata de adolescentes que sienten que deben tener todo lo que quieren, aquí y ahora. No aceptan un no como respuesta. Cuando sus padres tratan de establecer límites, éstos reaccionan agresivamente. El estudio encontró que las relaciones distantes entre el padre y el niño estaban vinculadas al narcisismo. Algunos padres verbalizan que sus hijos se ven a sí mismos por encima de todo. Cuando se les recrimina, responden con agresividad verbal e incluso física y creen estar en posesión de la razón.

Además, la exposición a la violencia estaba vinculada a la agresión dirigida a los padres.
En este sentido, los autores señalan que si los padres no educan a sus hijos con un sentido de la responsabilidad y el respeto, es fácil para los niños desarrollar problemas de comportamiento. Si los padres fueron violentos cuando estos niños eran pequeños, aumenta el riesgo de comportamiento agresivo en éstos. Pero el comportamiento mostrado por padres y madres no es el único elemento. El temperamento de los niños es otro componente importante, y algunos niños y niñas son más impulsivos y aprenden el comportamiento violento con más facilidad.

En palabras de los propios autores, esta investigación arroja luz sobre el creciente problema social de la agresión de hijos a padres. En este estudio, los niños más agresivos fueron aquellos que sufrieron violencia por parte sus padres o vieron a sus padres siendo agresivos entre ellos. La transmisión intergeneracional de la violencia dentro de la familia es un problema serio que debe ser analizado y tratado en profundidad. Además, los esquemas negativos parecían tener un papel relevante en estas agresiones de los hijos a los padres; aquellos adolescentes que atacaban a sus propios padres a menudo tenían rasgos narcisistas. En este sentido, uno de los elementos más relevantes del estudio fue que la falta de calor paternal puede ser un factor que contribuye a esquemas negativos que aumentan el riesgo de agresión del hijo al padre.

Fuente: PsyBlog

Escrito por María Rueda

ResearchBlogging.org

Calvete E, Orue I, Gamez-Guadix M, & Bushman BJ (2015). Predictors of child-to-parent aggression: A 3-year longitudinal study. Developmental psychology, 51 (5), 663-76 PMID: 25822895

7 recomendaciones para elegir juguetes

Ya empiezan a llegar los catálogos de juguetes de las grandes almacenes e hipermercados a nuestros buzones y he de decir que es bastante desalentador hojear sus páginas. Es como si poco hubiera cambiado durante estos últimos 50 años. Los roles se han flexibilizado, las mujeres han ampliado considerablemente sus funciones en el ámbito laboral y la corresponsabilidad en el hogar va ganando terreno. Esto, que afortunadamente es una realidad creciente no parece haber llegado a estos catálogos de juguetes ni a muchas empresas dedicadas al diseño de juguetes. Me encuentro que los juguetes están perfectamente clasificados por un criterio en base a estereotipos de género. Parece que las niñas son rosas y deben bañar bebés, y los niños son los únicos que pueden hacer construcciones.

De acuerdo con quienes organizan la sección de juguetes en las grandes superficies, los niños se divierten exclusivamente con los juegos de acción, lucha y deportes, sin embargo, las niñas están centradas en su apariencia física y juegos poco movidos (muñecas, bebés, maquillaje…).

Los juegos de ciencia y de construcción tienen en sus cajas fotos de niños, mientras que las cocinitas van acompañadas de una niña. Los maletines de médicos todavía se comercializan para niños y los kits de enfermería para las niñas, a pesar de que actualmente más mujeres que hombres se gradúan en las facultades de medicina y cada vez más hombres se matriculan en enfermería. Parece que la realidad es más flexible que los catálogos.

Foto extraída de ArtThreat.net
Foto extraída de ArtThreat.net

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Lo que elegimos para nuestros hijos e hijas es algo a considerar, ya que puede que sea bueno construir un mundo en el que nuestras niñas sepan que está bien cultivar más habilidades que el cuidado y que nuestros niños sepan que está bien ser sensibles y cuidar a los bebés; si queremos fomentar la curiosidad científica en nuestras niñas y el aprecio por las artes en nuestros niños, ¿por qué el empaquetado, producción y promoción de los juguetes se hace en base a los estereotipos de género? Si queremos dar a nuestros hijos la oportunidad de descubrir quiénes son en lugar de lo que un estereotipo espera de ellos y ellas ¿por qué no les ofrecemos más opciones?
Ante estos cuestionamientos, puede ser interesante considerar las siguientes sugerencias:

1. Mostrar diversidad y alternativas. Está genial que los Reyes traigan a las niñas esa muñeca que quieren y a los niños el balón de fútbol, pero puede estar bien plantearse que alguna vez incluyan otros juguetes. Todos los niños y niñas deberían tener la oportunidad de tener un kit de herramientas de juguete para que puedan hacer que arreglan las cosas – y tener la idea de que tanto las mamás como los papás saben cómo utilizar un martillo. Asimismo, está bien que todos los niños y niñas puedan tener un muñeco al que cuidar.

2. Proporcionar oportunidades para el juego no enfatice los estereotipos de género. Cualquier maestro de escuela infantil podrá decir que tanto a los chicos como a las chicas les gusta jugar a las cocinitas. Las niñas, así como los niños están interesados en cavar en la caja de arena y jugar con pelotas. A todos los niños y niñas les gustan los coches de juguete e inventan historias con animales.

3. Añade música a sus vidas. Los instrumentos de juguete son una gran manera de introducira a los niños y niñas en la música antes de implicarse en el aprendizaje de un instrumento.

4. Proporcionar momentos y acceso a actividades creativas. Dar a los niños materiales artísticos apropiados a su  edad. Llevarlos ratitos a museos para que puedan acercarse al mundo del arte.

5. No olvides los kits de ciencia. Te reto a que encuentres a un niño o una niña a la que le fascinen los insectos. ¿A qué niño o niña no le gusta ver un volcán en miniatura estallar o un cohete despegar?

6. Libros. Libros. Libros. Sé que puede parecer un poco clásico, pero a los niños/as les gustan los libros. Llévalos a la biblioteca. Explora todos los temas. Intenta evitar la idea de que hay libros e historias diferenciadas para niños y para niñas. Una buena historia es una buena historia. Lo mismo ocurre con los videojuegos y juegos de ordenador apropiados para cada edad, la música y las películas. Es importante estar atento/a a los estereotipos de género también en estos ámbitos.

7. Correr, saltar y generalmente moverse es una parte natural de la infancia. Niñas y niños disfrutan mucho corriendo, persiguiéndose, lanzando un balón… Anima a tus hijos/as a probar diversas actividades y deportes, pronto encontrarán qué es lo que más les interesa.

¿Por qué es importante superar la idea de que ciertos juguetes son femeninos o masculinos? Porque el juego importa. El juego es el “trabajo” de la infancia. Los niños/as mientras juegan y disfrutan están ensayando los roles que desempeñarán como adultos; los mensajes que reciben se integran y conforman su identidad. Las investigaciones demuestran que los niños y niñas a los que se le anima a jugar con juguetes “no diferenciados por género” tienen un mejor desempeño académico, social, artístico y físico. Cuando los juguetes están limitados por género, limitan la imaginación y las metas propias del niño o la niña.

Fuente: Psych Central

Escrito por María Rueda

7 formas de superar la ruptura de tu mejor amig@

Extraída de www.nytimes.com
Extraída de www.nytimes.com

En nuestra sociedad tenemos muchos modelos y estrategias diferentes para superar una ruptura sentimental. Entendemos que el vínculo afectivo que establecemos con una pareja sentimental es profundo y lo que sentimos en la ruptura está universalmente reconocido. Por ello, recibimos toda una serie de reacciones compasivas que buscan la superación de este trance emocional. Pero, ¿y qué pasa cuando lo que vamos a perder es uno de nuestros mejores amigos? A pesar de que puede ser igual de importante, se tiende a una consideración social de “vínculo desechable” e incluso podemos percibir cierta incredulidad de los demás si no aceptamos rápidamente la ruptura.Y lo cierto es que una ruptura con un amigo puede ser muy complicada, entre otras cosas, por la dificultad que entraña en ocasiones no encontrar apoyo por una perdida que no todos pueden considerar como traumática.

En las investigaciones recientes, encontramos una reacción más empática a una perdida cuando en la relación de amistad están implicadas dos mujeres. En efecto, se observa un mayor impacto emocional en las mujeres por su predisposición a la apertura emocional, más que en el caso de los hombres. Si bien tener buena red social está implicado en un mejor alivio del estrés y el malestar en ambos sexos por la liberación positiva de oxitocina, en mujeres se registran mayores conductas maternales y de cuidado por el efecto de dicha hormona.  Del mismo modo, tener amigos se relaciona con la reducción del riesgo de muerte hasta un 60 por cierto, en distintos estudios longitudinales, y ya con mismos efectos en ambos sexos.

De cualquier manera, pensar que las relaciones de amistad son perfectas y se mantienen imperecederas con el paso de los tiempos es una falacia moderna muy extendida. Las relaciones de amistad sufren altos y bajos como cualquier otra relación, debido también a la evolución distinta de las personas individuales que lo forman. Por ello, a veces una ruptura entre amigos se torna inevitable (e incluso necesaria) si el viraje de la relación torna a tintes tóxicos. También si se acumulan tensiones irresolubles, cuya sola presencia aumenta el malestar y se deja de considerar la relación como una prioridad. En todos estos casos, romper la relación o explicitar un descanso puede ser una solución factible. Hacerlo bien y eligiendo cuidadosamente los pasos puede ayudarte a dejar ir y procesar una situación difícil para todos

  1. Asumir tu parte de responsabilidad en el proceso de ruptura. Una ruptura no surge de la nada y viene precedida de una serie de circunstancias analizables y que afectan a ambas partes. Reconocer qué acciones propias (y ajenas) ha contribuido a la situación de distanciamiento ayudan a comprender la situación, aliviar el resentimiento acumulado y permite entender que separarse supone el mejor camino para el crecimiento personal y el aprovechamiento de nuevas oportunidades.
  2. Salir del juego de la culpa. Rumiar todos los malentendidos o acrecentar el resentimiento haciendo un exhaustivo listado de las faltas del otro inhiben la capacidad para avanzar. Todos tenemos unos recursos limitados y reconocer nuestras debilidades propias propicia un aprendizaje continuo y mejora nuestra capacidad para hacer nuevos amigos.
  3. Sentir la pérdida. Permítete estar triste durante un tiempo. Perder a un amigo es una experiencia dolorosa. No es fácil y puedes sentirte solo y triste. Lo importante es encontrar una manera de expresar tus sentimientos. Puedes dejarte ayudar por otras personas, llorar y dejarte cuidar, o bien escribir a esa persona que ya no está. Escribir cartas permite despedirse de la otra persona y decir todas las cosas que se quiso y no se pudo. Aunque sea para ti y en tu más absoluta privacidad.
  4. Haz un alto y celebra tus fortalezas. Las rupturas de amistad a menudo provocan un cóctel de emociones que incluyen una intensa culpabilidad, sentimientos de fracaso y grandes dosis de rechazo…coctel con grandes efectos para la autoestima y el amor propio. Darse cuenta de todo lo conseguido y agradecer los vínculos que uno tiene y ha tenido permite tomar perspectiva y acceder a los recursos beneficiosos que todavía tienes.
  5. Ordena tus pensamientos. ¿Puedes sacar dos lecciones de por qué estáis mejor separados que juntos y mal avenidos?. En vez de abrumarse con lo que se hizo mal, ser conciso y extraer aprendizajes de la situación permite mejorar para una futura ocasión.
  6. Adopta la “Estrategia Sueca”. El termino hace referencia a mantenerse neutral. A veces, romper la amistad no significa que no vayas a ver a la persona más, pues todavía podéis trabajar juntos o compartir amigos conjuntos. Mantener unos límites claros e intentar que los amigos cercanos de los dos no tomen partido ayuda a mantener una convivencia y te permite sentir un mayor autocontrol en la situación. Si necesitas ventilar, acuérdate de desahogarte fuera del grupo de amigos.
  7. Vive mejor tu vida y cuida tu red social. Este tipo de situaciones consumen mucha energía y puede hacernos aislarnos y no querer relacionarnos. Toma la iniciativa y llama a tus amigos familiares. Esta es una etapa que nos deja especialmente tocados, por lo que sentirnos valiosos y recibir cariño de los demás es algo fundamental para superar el trance. Si además dedicas un tiempo para nuevas experiencias, hacer nuevos propósitos…te permitirá tener sensación de avance y reciclar tus malos sentimientos.

Romper una amistad nunca es fácil y cuanto más cercanos nos sintamos a ella más difícil es. Pero a veces romperla es la mejor decisión que hemos podido tomar. Te deja más espacio para otras personas más saludables y más satisfactorias. Y nos recuerda el don de la amistad, “de toda amistad sacamos algo, y si lo hacemos bien, nos permite ser un mejor amigo y tomar mejores decisiones en el futuro”.

Escrito por David Blanco Castañeda.

Fuente: Psychcentral.

3 enseñanzas de la psicología para que tus hijos aprendan economía

Muchas de las opciones que se nos presentan en la vida tienen resultados inciertos. La elección entre dos opciones a menudo implica un riesgo, como por ejemplo si tu hijo debe gastar el dinero que le regalaron en el cumpleaños en una bicicleta nueva o en una PlayStation. Cada elección se convierte en algo así como las dos caras de una misma moneda: hay un riesgo de perder algo (una renuncia) y una oportunidad de conseguir algo (una ganancia).

Foto extraída de abc.es
Foto extraída de abc.es

Si vas a gastar el dinero de cumpleaños en una nueva bicicleta tendrás que renunciar a la última Play, pero ganarás el placer de pedalear en tu propia bicicleta. Si por el contrario optas por comprar la videoconsola, no podrás tener la bici, pero sí podrás echarte unas partidas en la Play. Como ves, ambas alternativas implican ganancias y pérdidas.

Este tipo de decisiones se ven afectadas por tres formas de pensar, que influyen en la forma en que se evalúan los resultados esperados de nuestras decisiones y, en consecuencia, las decisiones que tomamos.

1) Aversión a las pérdidas

Para tus hijos, como nos pasa a cualquier ser humano, perder algo les genera emociones más fuertes que ganar algo. De hecho, los estudios sobre la aversión que sentimos cuando perdemos o renunciamos a algo, señalan que el malestar que se experimenta ante la pérdida es dos veces más intenso que la felicidad que experimentamos cuando conseguimos algo. Por tanto, si tu hijo perdiera 5 euros se sentiría doblemente mal de lo feliz que estaría si se los encontrara.

Esto significa que si pierde 5 euros y los encuentra de nuevo al día siguiente, se sentirá tres veces más feliz (dos por eliminar el sentimiento de pérdida y uno por encontrarlo) de lo que se sintió al perderlos.

2) Disminución de sensibilidad

A la mayoría de la gente le encanta la tarta de chocolate. Pero cuando tienes tarta de chocolate para el postre, la primera cucharada de tarta te sabe mucho mejor que la quinta, y la quinta mejor que la sexta, y así sucesivamente.

Esto significa que la sensibilidad a las cosas se hace cada vez más pequeña. Si enciendo una luz tenue en la habitación oscura, mientras estás durmiendo, es posible que esto tenga un gran efecto. Sin embargo, esa misma intensidad de luz puede ser difícil de ver en una habitación luminosa durante el día.

De igual modo, si habitualmente le das a tus hijos una paga de 20 euros y vas y le le recortas 5 euros, lo sentirán más que si lo hicieras de una de 30, pero menos que si lo hicieras con una paga de 10. Y eso que la diferencia es la misma en los tres casos.

3) Punto de Referencia

Imagina que te bebes un refresco con hielo después de tomarte una sopa caliente, o después de un helado. Es posible que el refresco te parezca más frío después de la sopa que después del helado. Esto sucede porque la boca se acostumbra a un punto de referencia (el calor con la sopa y el frío con el helado) que determina la forma en que experimentas la siguiente cosa, como el refresco.

Cuando tu hijo piensa sobre dinero, también utiliza un punto de referencia, que suele ser lo que espera. Los resultados que son mejores que el punto de referencia se perciben como ganancias, mientras que los que son peores son percibidos como pérdidas. Así que si tu hijo está acostumbrado a que los Reyes le traigan 100 euros y este año sólo le dejan 50, puede que sienta que ha perdido algo. Pero si hubiera recibido 25 euros en el pasado, los 50 de este año le harán sentir que ha ganado.

Estos tres principios revolucionaron una ciencia llamada economía y la forma en que pensamos sobre el dinero. Más recientemente, ha surgido un nuevo tipo de economía, aquella que contempla la psicología. Este nuevo campo se llama economía del comportamiento. La comprensión de sus ideas pueden ayudar a todos, incluido a ti y a tus hijos a tomar mejores decisiones. Y sobre todo, a comprender cómo la toma de decisiones, tanto tuya como la que llevan a cabo tus hijos, no siempre es tan racional como creías. Puedes probar a transmitirles esto a tus hijos con el objetivo de que aprendan a mirar con perspectiva y a entender porqué se sienten así.

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda

 

 

¿Cómo y cuándo hablar con tus hij@s de sexo?

En las investigaciones sobre educación sexual, se estima que para el 90% de los niños de los países desarrollados, la pornografía es la primera fuente de la que obtienen información sobre sexo. Otra investigación revela que la primera vez que un niño ve algo relacionado con pornografía sucede alrededor de los nueve años de edad. Y esto no sólo atañe a los varones, aunque el uso de pornografía es más frecuente en niños, las niñas también lo consumen.

Foto extraída de: elcomercio.pe
Foto extraída de: elcomercio.pe

Aparte de las muchas cuestiones problemáticas que puede generar en nuestros hijos su exposición a edades tan tempranas, la pornografía como educación sexual conduce a ideas sobre el sexo que podrían desconcertar y frustrar al niño en el presente, así como al futuro adulto.

Por ejemplo, los adultos entienden que la sexualidad es algo más que un simple intercambio de fluidos. La sexualidad encuentra su plenitud y significado en la verdadera conexión e intimidad que tiene lugar entre dos personalidades completas. Además de ser atraído físicamente, una persona que es capaz de expresar su sexualidad en plenitud también alude al intelecto, emociones y otras cualidades de la otra persona. Cuando a los niños se les hace creer que el porno es igual al sexo, reciben una visión muy simplista de lo que el sexo podría significar.

Es triste, pero lamentablemente muchas veces reducimos la educación sexual a un tema de seguridad en las relaciones y poco más, cuando éste es sólo uno de los aspectos que nuestros hijos deberían conocer. Podríamos hacer un símil con la adquisición del carnet de conducir; es como si sólo nos dieran unas simples nociones de educación vial. Algo así como si para sacarse el permiso sólo tuviéramos que saber ponernos el cinturón.

Pero las clases de conducir no son así. De hecho, se pide que nuestros jóvenes acudan a decenas de clases en las que los profesores les enseñan y ayudan a adquirir las destrezas para ponerse al volante. La amplitud y profundidad de la educación sexual de hoy, en comparación, palidece, tanto a nivel familiar como institucional. Y en muchos casos, hay un elemento que subyace, la sutil pero habitual vergüenza que nos embarga a la hora de hablar de sexo. Pero cuando se le da tan poca información acerca de un tema tan tentador, y cuando la vergüenza o incomodidad marca la conversación con un padre o una madre, ¿qué ocurre con la curiosidad de ese niño?

Pues esa curiosidad les conduce al smarphone, tablet u ordenador. O a sus amigos (que simplemente echarán mano del móvil, tablet u ordenador). Y así es como empieza la cadena. Información sesgada, poco realista y desajustada. Imágenes que inundarán la mente de tu hijo con los posibles mensajes de ocultación, culpa y vergüenza sobre su propia sexualidad.

No tiene porqué ser así, y quienes pueden cambiar el rumbo son los padres y demás agentes educativos. No se trata de tener “la charla sobre sexo”, se trata de tener muchas conversaciones apropiadas a cada edad en el transcurso de muchos años, incluyendo temas más o menos específicos. Por ejemplo, cuando el niño tiene de tres a cinco años, ponerle nombres apropiados a todas las partes del cuerpo podría ser un primer paso. A partir de los cinco a los ocho, hablar acerca de dónde vienen los bebés, la concepción, el parto… De los ocho a los once, discutir temas como las relaciones sexuales, incluyendo límites, la pubertad, el ciclo menstrual, cambios corporales, la pornografía y el abuso sexual. A partir de los once a los catorce, tener más diálogo sobre la pubertad, amor, relaciones, citas y las preguntas más complejas sobre la sexualidad.

Es importante tener en cuenta que ésto es simplemente un ejemplo, es posible que debamos ajustar cada información a la madurez concreta de cada hijo. Como padre o madre podemos ayudar a nuestros hijos a definir y comprender su sexualidad. Ser el referente al que acudir cuando le surjan preguntas. Al principio puede ser incómodo, pero podemos aprender a desafiar nuestro propio nivel de comodidad.

Mediante el fomento de este tipo de conversaciones coherentes, tratamos de influir en el desarrollo dotando a nuestros hijos de herramientas con las que enfrentarse al mundo que les rodea. Al convertirnos en una figura de confianza en ese área de su vida, ocuparemos un lugar que nos permita hablar con ellos cuando se conviertan en jóvenes.

Los niños cuya fuente de información se limita a la pornografía (aquellos cuyas figuras de referencia no tratan el tema de la sexualidad) tienen una mayor probabilidad de convertirse en adultos que tratan la sexualidad como algo a ocultar porque les genera vergüenza. Como adultos, se puede saber que las relaciones reales requieren mucho trabajo y son menos autorreferenciales. Implican una visión menos cosificada y reducida de la pareja.

Es importante invertir tiempo y tener el compromiso y valor para educar a nuestros hijos sobre sexualidad en general, y sobre el sexo en particular. ¡Tú puedes ser el que eduque e influya en el desarrollo sexual de tu propio hijo o hija!

Fuente: Psychology Today

Escrito por María Rueda